miércoles, 21 de agosto de 2013

Entrevista a THREE SEASONS



THREE SEASONS es una banda sueca  que combina el hard rock, la psicodelia y el blues. Fundados en 2009, han publicado dos lps bajo el sello Transubstans Records, los muy recomendables Life’s Road (2011) y Understand the World (2012). Tras su extensa gira por España, tuvimos la suerte de intercambiar algunas palabras con ellos.

DARK RHYMES (DR): Muy buenas, chicos. Habéis girado por Suecia y España en estos últimos años. En esta ocasión, aparte de visitar nuestro país, vuestra gira ha incluido países como Polonia o Alemania, donde habéis actuado por primera vez. ¿Cómo os sentís una vez que ha terminado esta gira?

THREE SEASONS (TS): En este momento tenemos una mezcla de agradecimiento y cansancio. La gira ha sido larga y muy agotadora, pero al mismo tiempo ha supuesto una gran experiencia ya que  hemos gozado de increíbles veladas en algunos de los países más importantes de Europa. Nunca habíamos tenido la oportunidad de llevar nuestra música a Alemania y Polonia y los shows allí han ido genial, en especial el concierto de Berlín. Lo pasamos muy bien sobre el escenario y con la gente que asistió a los conciertos.

(DR): Tras la gira por España de 2012, ¿cómo ha ido esta nueva experiencia en nuestro país?

(TS): España es un país con el que estamos muy familiarizados. A pesar de la crisis que está viviendo la nación y su población, aún más acentuada que el año pasado, las audiencias de los shows se han mostrado muy interesadas y han mostrado mucho entusiasmo por vernos y comprar nuestros discos. Hemos estado con muchos colegas que ya siguieron nuestra gira anterior y que han recorrido bastantes kilómetros para vernos en esta ocasión. Esto es realmente reconfortante.

(DR): Asistimos a vuestro concierto en Granada y podemos decir que lo disfrutamos enormemente. Recuerdo que fue el último de los 17  conciertos que hicisteis en España. Contadnos cuáles han sido los mejores momentos de vuestra gira por nuestra tierra.

(TS): Primero de todo, muchas gracias por tus palabras. Pasamos muy buenos ratos en este país. Por mencionar uno, nos quedamos con el concierto de Torredembarra, un lugar precioso para actuar, La Traviesa, con un ambiente único. Es un sitio maravilloso para tocar y lo  pasamos genial. Terminamos nuestro tour del 2012 allí y casi con toda probabilidad fue el mejor de todos los shows de aquella gira, sólo que en esta ocasión estuvo incluso mejor. Por otro lado, el concierto en Louis Louie de Estepona también fue muy especial. Un lugar muy íntimo en el sur, cerca del mar y con gente realmente interesada en acudir a nuestro show y compartir la música con nosotros.

(DR): Por cierto, ¿tuvisteis la posibildad de visitar nuestra ciudad?

(TS): Desafortunadamente no tuvimos la oportunidad de visitar la ciudad por falta de tiempo, una pena, pues mucha gente nos había comentado que merece la pena. Esperamos visitarla en la próximo ocasión.

(DR): Bien, cambiando de tema. En noviembre de 2012 publicasteis vuestro segundo disco. ¿Cuál es el concepto que subyace tras “Understanding the World”?

(TS): Bajo nuestro punto de vista, tanto concepto como significado están abiertos a la interpretación del oyente. Podemos tener una u otra idea durante el proceso de creación, pero ello no es necesariamente lo que otros puedan pensar cuando escuchen una de nuestras canciones. Para algunos de nosotros, una interpretación literal del título (“Entender el Mundo”) puede ser el idóneo, pero si hay quien lo interpreta de otra manera también está bien. Todo depende del punto de vista y las sensaciones de cada uno.

(DR): ¿Cómo se creó “Understand the World”? Habladnos del proceso de grabación que seguís.

(TS): Más o menos cada una de las canciones han partido de una idea de Sartez. ¡Posee una enorme capacidad creativa! La idea y la imagen de la canción como un todo tienden a estar claras y pensadas desde el primer momento, mientras que dedicamos mucho tiempo en nuestro ensayo a estructurar el tema y buscar las cadencias, las dinámicas y las atmósferas adecuadas. Por lo general, las letras se escriben y se añaden al final, una vez que las partes instrumentales están terminadas.

Al igual que con nuestro primer trabajo, este nuevo disco ha sido creado por nosotros casi íntegramente. Con esto queremos decir que nos hemos ocupado de la composición, la grabación, mezcla y masterización del disco, mientras que el artwork también nos lo hemos currado en colaboración con Peter Johansson, un gran artista y, al mismo tiempo, un buen amigo nuestro. Sólo nos ha faltado estar en la fábrica y sacar las copias del disco.

(DR): Desde un punto de vista musical, vuestro nuevo disco continúa en la línea del formidable “Life’s Road”, siendo honesto, uno de los mejores álbumes de rock grabados en el 2011. El gusto por el sonido setentero, la presencia del Hammond, ese aire a FREE, ZEPPELIN o PURPLE son elementos comunes en ambos discos y que sirven para definir la personalidad de vuestra banda. Teniendo esto en cuenta, ¿cuáles son desde vuestro punto de vista las principales diferencias entre sendos lps?

(TS): De nuevo, gracias por vuestras palabras. La psicodelia de finales de los ’60/principios de los ’70 es una gran influencia en nuestro sonido y obviamente las bandas que mencionas no son desconocidas para nosotros.

Consideramos que las principales diferencias entre ”Life’s Road” y “Understand the World” radican en que el primero es más atmosférico, con muchas texturas y canciones que poseen más diversidad. Temas como “An Endless Delusión” o “Since Our First Day” son buenos ejemplos de ello. Por otro lado, el último álbum es más salvaje y directo, con temas más cañeros como “Searching” o “Ain’t Got Time”. Este tipo de canciones, más agresivas, no eran tan comunes en el disco anterior.

(DR): ¿Cuáles son vuestros planes para el futuro?

(TS): Pensamos continuar en la misma dirección que en estos últimos tiempos- tocar en directo, hacer giras, grabar discos-. Understand the World vio la luz hace muy poco, pero la demanda y el reconocimiento han sido muy importantes, la edición en vinilo del lp está prácticamente agotada.

Lo mismo ocurre con nuestro primer disco, tanto la edición en vinilo como la primera edición del CD de Life’s Road se han vendido casi al completo, lo que ha motivado que se hagan nuevas copias de este disco para poder responder a esta demanda. Somos conscientes de que la venta de discos en formato físico en los tiempos que corren -era digital con las descargas y escuchas online-no está garantizada, por ello estamos realmente felices y agradecidos. Seguiremos haciéndolo lo mejor que podamos, tanto en nuestros trabajos de estudio, como en el directo.

(DR): Desde hace tiempo, Suecia está a la vanguardia en términos musicales. A principios de los ’90 la escena death metal sueca supuso una gran bocanada de aire fresco al género,  mientras que a mediados de esa misma década comenzó a desarrollarse la brillante escena Garage Rock Revival. De unos años hacia acá, bandas como Graveyard, Witchcraft, Ghost o Three Seasons estáis rescatando el glorioso sonido de los ’70 con muy buen éxito. ¿Cuál es vuestra opinión al respecto de esta nueva escena? ¿Nos podrías recomendar algunas bandas del underground sueco?

(TS): Es cierto, Suecia tiene una buena tradición de producir bandas de gran calidad. Actualmente la ola de música psicodélica está pegando con mucha fuerza, aunque también es cierto que este tipo de música lleva tocándose aquí desde muchos antes que estos últimos años. Un buen número de bandas suecas establecieron las bases de esta escena a finales de los ’90.

Hoy en día hay un número muy considerable de grandes formaciones de este género en nuestro país, y más que están surgiendo. Es agradable ver cómo la gente está cada vez más y más  interesada en este tipo de música- es esperanzador ver cómo la gente está cada vez más harta de la aburrida música de las radio-fórmulas. Nos parece estupendo observar cómo van surgiendo bandas de gran calidad. En este sentido, y contestando a tu segunda pregunta, hay demasiadas bandas interesantes en Suecia. No nos olvidamos de ninguna, pero es que es imposible rescatar sólo a unas cuantas.


(DR): Para terminar esta entrevista me gustaría que me comentarais algunos de vuestros gustos (cinco discos favoritos , el primer concierto al que asististeis y la banda/músico con el que os gustaría girar).

(TS): Pues al igual que hemos comentado con anterioridad, hay demasiado bueno donde elegir y nos resulta imposible elegir sólo uno.

(DR): De acuerdo, tíos, aquí lo dejamos. Ha sido un placer. Esperamos que todo os vaya genial en vuestros proyectos venideros, os deseamos lo mejor.


(TS): El placer es nuestro, esperamos veros y visitar vuestro país de nuevo muy pronto. ¡Salud!

domingo, 5 de mayo de 2013

VIAJE A 800 + ORTHODOX + PIÑATA 19-04-2013


VIAJE A 800 volvía a la ciudad de la Alhambra con dos importantes novedades bajo el brazo. Por un lado, la publicación de su tercer lp, el 100% recomendable Coñac Oxigenado (Alone Records, 2012). Por otro, esta gira de los algecireños suponía el punto y final a su carrera, bajonazo tremendo para aquellos que seguimos a la banda, ya que se nos va, sin ningún género de dudas, una de las formaciones más destacadas de la escena nacional.

A pesar del disgusto por la inminente  separación de los autores de algunas de las composiciones más brillantes que se han parido en España en las dos últimas décadas, nos queda el consuelo de haber podido disfrutar como cerdos de sus últimas descargas y de haber triturado como auténticas pirañas su exigua pero impresionante discografía.

Los encargados de abrir la velada fueron PIÑATA, quienes presentaron en la Sala el Tren su potente descarga stoner. Tras los levantinos, llegó el turno de ORTHODOX. Curtidos ya en mil batallas, nos azotaron con su particular y original estilo, crisol que combina el doom más lúgubre con trazas de ambient, drone y jazz. Saturación y oscuridad, desarrollos instrumentales extensos con un punto de improvisación, envuelto todo ello en un halo de misticismo que no acabó de conectar totalmente con los asistentes (en su mayoría desplazados para ver al cabeza de cartel), a pesar de destrozarnos literalmente los tímpanos con las monumentales “Hani Ba'al” y “Matse Avatar”, por poner un par de ejemplos destacados.

Sin llegar a cubrir la mitad del aforo y en un ambiente bastante gélido, casi familiar apuntaría, llegaba el momento de degustar el plato fuerte de la velada. VIAJE A 800 se despedían de nosotros para siempre e hicieron todo lo posible por dejarnos un buen sabor de boca. ¡Y vaya si lo consiguieron! Es cierto que con el excelso puñado de canciones que manejan es indudable que todo es más sencillo, pero es que la actitud y el compromiso mostrado en éste, su penúltimo show, fue encomiable.

Los algecireños comenzaron con “Luto” un recorrido por sus tres lps. Tras la sutil introducción , le llegó el turno a otro corte de Estampida de Trombones (Alone Records, 2007), “El Amor es un Perro del Infierno” que nos mostraba a una banda perfectamente conjuntada, con un sonido compacto, hecho que se reafirmó en la acojonante “Patio Custodio”, eléctrica composición instrumental cargada de riffs demoledores y cuya sección final in crescendo hizo las delicias del personal. Con la desafiante y metálica “Ni Perdón, ni Olvido”,  pudimos comprobar cómo funciona su nuevo disco en directo, del que también cayeron “Tagarnina Blues” y, ya en los bises, la ecléctica y arriesgada "Oculi Omnium in te Sperant Domine”, todas ellas recibidas de forma positiva por los asistentes, en especial esta última. “Oculi...” resume a la perfección la genuina propuesta de esta banda que trasciende modas y estilos, capaces de hibridar de forma brillante y creíble los sonidos desérticos, la psicodelia o el prog con palmas flamencas.

Y si las canciones del último disco nos sonaron a gloria, qué decir de aquellas primeras piezas con las que comenzaron a despuntar hace ya unos cuantos años. "Higomon”, “Largo Beso Recto”, “Roto Blues”, “Valiums” e “Inmensa" (¡Menudo repoker!) aportaron un aura solemne y nostálgico difícil de describir con palabras, pues sonaron a homenaje a una trayectoria y a una etapa que desgraciadamente se cierra.  Pero las sorpresas agradables no se terminaron aquí. Previo a los bises, Antonio Arias (LAGARTIJA NICK) subió al escenario para cantar el tema de su banda “El Amor es la Víctima”, muestra de respeto y admiración de los de la Bahía hacia la formación granadina de la que tanto han bebido.

Tras un breve descanso, la ya comentada "Oculi Omnium in te Sperant Domine” abrió los bises e incluyó un apabullante solo de batería que nos sirvió para descubrir, por si no lo habíamos percibido con anterioridad, la enorme pegada de la bestia parda tras los parches, elemento fundamental en el trío y que conformó junto con Poti una base rítmica imponente. Mención aparte para José Ángel, virtuoso a las seis cuerdas, que hizo las delicias del público con un derroche de feeling, carisma y entrega. Para el final, nos brindaron otra increíble andanada stoner de su debut, "Solo", y, de colofón, las punzantes notas y afiladas guitarras del himno "Los Ángeles que Hay en mi Piel", ya con el público totalmente entregado, nos anunciaron aquello que ya habían cantado otros ilustres andaluces y que durante las dos horas que duró la actuación habíamos obviado, y es que, inevitablemente, todo tiene su fin Este último trallazo supuso un excelente epílogo, un broche final inolvidable a una velada redonda de una nave colosal, cuyo trayecto llega, tras algunas tempestades y unas cuantas batallas ganadas, a su estación final.

Long live VIAJE A 800!!!

sábado, 28 de julio de 2012

DOWN - Over The Under (2007)




Over the Under, la tercera obra de la banda de Nueva Orleans (Lousiana) Down, se publicó en septiembre de 2007. El disco aparece cinco años después de su anterior trabajo, supone la vuelta a la escena musical tras un tiempo de silencio de uno de los pesos pesados del metal, Phil Anselmo, y constituye un gran paso adelante para el grupo, ya que de una vez por todas se deshacen de la etiqueta de proyecto paralelo, que les venía acompañando desde su debut de hace 15 años (NOLA), para convertirse en la primera opción de cada uno de sus miembros, hecho que ha contribuido muy positivamente al crecimiento de los sureños.

Antes de analizar con más profundidad el álbum, es importante comentar varios acontecimientos desgraciados que sacudieron personalmente a Phil Anselmo, así como a la banda y a su entorno, en los años previos a Over the Under y que son indispensables para entender su idiosincrasia:

Por un lado, tenemos el infame asesinato a finales de 2004 de Dimebag Darrell, gran amigo y compañero de Anselmo y con el que las relaciones estaban completamente deterioradas desde la triste disolución de Pantera en el 2003. La muerte de Darrell, unido a la corriente de opinión que se creó en su contra (prensa musical, familia Abbott) que le señalaban como el principal causante de este trágico suceso, afectaron muy profundamente al vocalista. Por otro lado, en el verano de 2005, el Huracán Katrina azotó Nueva Orleans, ciudad del batera y del frontman, dejando la zona totalmente devastada y llevándose la vida de, entre otros, varios amigos del grupo. A estos dos tristes sucesos, hay que sumarle los interminables problemas de Anselmo con sus adicciones y sus dolencias físicas, que finalmente le obligaron a pasar por el quirófano.

Con semejante panorama nos encontramos a este “monstruo” que un día autoproclamó a comienzos de los gloriosos 90 (a él y a su banda, y con toda la razón del mundo) como los más fuertes y poderosos del mundo, totalmente hundido y destrozado. Había tocado fondo y optó por desaparecer de la escena durante un tiempo.



Declaración de Anselmo al conocer la muerte de Dimebag Darrel

Sin embargo y cual Ave Fénix, un renovado Anselmo decide volver a la palestra y en 2007 reúne a la banda para una gira con Heaven & Hell y para la creación del álbum que ahora nos ocupa, un disco que rezuma una enorme emotividad, que nos muestra a unos Down más sólidos y compactos que nunca, con un sonido demoledor y un Anselmo enrabietado y furioso, con deseos de pasar página, no sin antes arreglar algunas cuentas pendientes con su pasado reciente.




Es evidente que el nuevo lp, sirvió de terapia general para la banda, y en especial para Phil, por fin limpio, revitalizado y más centrado que nunca, con una voz en la línea de sus discos anteriores con Down, incluso más “limpia” y armónica que antaño -más madura puntualizaría- (o la “magia” del estudio, también podríamos decir), y nos regala una interpretación excelente, cargada de matices, emanando una rabia contenida que explota en momentos puntuales Pero además de su rol a las voces, las letras que plasmó para el disco son otro punto álgido de la obra. Anselmo siempre las utilizó para soltar sus demonios personales, y aquí vuelve a mostrarnos su alma en letras cargadas de sentimiento y frustración, de rabia y arrepentimiento, unas letras en ocasiones emotivas y nostálgicas, iracundas y violentas en otras, en las que aborda de manera emocionante y sentida los sucesos tan desgraciados ya mencionados. Escuchad letra en mano “I Scream” o “Mourn” y sabréis de qué os hablo.




Y aunque sea su alma mater, no sólo de frontman vive Down, pues el resto de integrantes rayan igualmente a una gran altura. Por un lado tenemos una tremenda base rítmica, con Rex Brown y Jimmy “Power” Bowyer, dos honestos “obreros del metal”, que a la chita y callando hacen un trabajo sin alardes, pero contundente y preciso, sosteniendo la carcasa de este arrollador mastodonte que es Down. Además, los hachas Kirk Windstein y Pepper Keenan destripan una oleada de ritmos pesados y machacones (N.O.D., In the Thrall of it All, On March the Saints) incluyendo también melodías brillantes e infectas y algún que otro solo de bella factura (Beneath the Tides, Pyllamid). Especial mención para el líder de Corrosion of Conformity, que se curra (secundado por Anselmo) la mayoría de las canciones que, a su vez, siguen la tónica de NOLA y Down II: temas violentos, crudos y brutos, cargados de ritmos crujientes, herederos de la estirpe setentera inaugurada por el maestro de ceremonias Iommi, alternados con otras canciones en los que se dejan llevar por corrientes blueseras (Never Try) o incluso progresivas (Nothing In Return).



Por lo tanto, nos encontramos de nuevo con un álbum variado, donde explotan a la perfección esa ecléctica mezcla de sonidos hermanos, como el doom, stoner, sludge que, aliñados con esos toques grooves y sureños, le otorgan a Down una autenticidad e identidad propia, tan difícil de hallar en estos días. El disco agradece además la producción más pulida de la banda hasta la fecha, ya que el sonido sucio, la inmediatez y la espontaneidad que tan buen resultado dio en lps anteriores, y que apenas aflora ocasional y deliberadamente en éste (Pyllamid), dan paso a una producción exquisita y esmerada, que apenas deja lugar a la improvisación

“Not invited to cry out loud. I’m a brother, stone cold truth”

He de reconocer que, a pesar de que se ha convertido en uno de mis discos de cabecera de los últimos años, no es un disco accesible. Quiero decir con ello, que no te engancha a la primera escucha y uno de los motivos principales puede ser que no tenemos un single al uso, un tema-estrella como sí lo fueron Lifer, Beautifully Depressed o, sobre todo, Stone the Crow, temazos que ayudaron a introducirme en sus obras pretéritas. Esta ausencia de temas –diríamos- pegadizos (On March the Saints quizá da el pego) contribuye a que este lp se haga incluso más duro de digerir que Down II.



Teniendo esto en cuenta, considero que la grandeza de esta obra radica en su conjunto. Desde su inicio, con Three Suns and One Star y su comienzo gemelo a Children of The Grave con ese emotivo monólogo-homenaje a Dimebag y el brutal riff en el que desemboca, pasando por la melancólica Beneath the Tides, cargada de melodía y con una interpretación de Anselmo en la parte central del tema llena de sentimiento que me recuerda vagamente al añorado Layne Staley del Facelift, o la brutal Pyllamid introducida por ese precioso interludio llamado His Majesty the Desert, nos presentan una obra redonda, convincente y sincera, sin altibajos ni leches, donde te acaban atrapando tarde o temprano por la variedad de los temas, por el enorme talento y personalidad de Phil Anselmo y por la enorme calidad de las composiciones.

“ I miss my second home, adopted son doth mourn”

Otros puntos destacados de esta obra los encontramos en la contundencia musical y letrística de The Path, en el ritmo marcial de N.O.D., en el extraordinario feeling bluesero que desprende Never Try (de lo mejor del lp) donde hallamos al Phil más lisérgico del lp, en el sentimiento y la crudeza de la atronadora Mourn, un latigazo muy sludge en el que Anselmo habla de los días posteriores a la muerte de Dimebag o en la apoteosis final con Nothing in Return. Down nos regala una joya para nuestros oídos al cierre de cada disco, lo hizo en su debut con Bury me in Smoke y lo repitió en Down II con Landing on the Mountains of Meggido. Over the Under no iba a ser menos y nos presentan un temazo de casi 9 minutos, muy progresivo, que a medida que va avanzando, ve aumentada su intensidad y emotividad hasta estallar en un vibrante y apoteósico final en el que Phil brama una y otra vez el muy coreable “And when we walk away there will be no coming home”, que nos evoca la incomprensible y estúpida ruptura de una de las bandas más importantes de la historia del metal.



Y si bien esta obra no supuso la vuelta a su añorada “ segunda casa”, sí fue el retorno del escupitajo en la cara y del talento creativo, de la patada en el trasero y del carisma excepcional de un animal llamado Phil H. Anselmo que, acompañado por sus colegas fumetas, aporta un soplo de aire fresco y embriagador en la cada vez más aburrida y homogénea escena metalera del momento.

jueves, 26 de abril de 2012

MARK LANEGAN Teatro Kapital Madrid 01/04/2012





SET LIST

1. The Gravedigger's Song
2. Sleep With Me
3. Hit the City
4. Wedding Dress
5. One Way Street
6. Resurrection Song
7. Wish You Well
8. Gray Goes Black
9. Crawlspace
10. Quiver Syndrome
11. One Hundred Days
12. Creeping Coastline of Lights
13. Riot in My House
14. Ode to Sad Disco
15. St. Louis Elegy
16. Tiny Grain of Truth

BISES
17. Pendulum
18.Harborview Hospital
19.Methamphetamine Blues

   Tras su gira acústica de 2010,MARK LANEGAN volvía a visitar Madrid. En esta ocasión presentaba su último y notable trabajo, Blues Funeral (4AD, 2012), con el que el ex-SCREAMING TREES ha retomado su carrera en solitario aparcada tras la publicación en 2004 de Bubblegum (Beggars Banquet, 2004) en beneficio de diversos proyectos de diferente índole (ISOBEL CAMPBELL, SOULSAVERS, GUTTER TWINS, etc.). Sólo hace falta una escucha al nuevo plástico para percibir como las diversas colaboraciones han enriquecido la propuesta de Lanegan y cómo la deriva electrónica que ya se entreveía en su anterior disco, se ve refrendada en su nueva propuesta. Aún así, no pude evitar sorprenderme cuando al pinchar el plástico escuché los cuasi discotequeros Ode To Sad Disco, Gray Goes Black.


    Con estos mimbres bajo el brazo y acompañado de una eficinete banda, se presentó el de Ellensburg en un atestado y acogedor Teatro Kapital, donde demostró una vez más por qué la suya es una de las voces más destacadas de los últimos 20 años. Fiel a su leyenda de músico maldito, Lanegan se mantuvo impasible y taciturno durante la hora y veinte minutos que duró su actuación, en los que desgranó verso a verso su miseria con esa voz tan inconfundible y torturada, asido apáticamente a su pie de micro del que no se separó desde el inicio de la velada con el aplastante Gravedigger's Song, hasta que se despidió de todos nosotros con el no menos contundente y lisérgico Methamphetamine Blues, que cerró el bis de tres cortes (Pendulum Harborview Hospital) que nos regaló.


    Como era de prever, el set-list se orientó especialmente a Blues Funeral, del que pudimos escuchar hasta ocho temas, destacando especialmente la conmovedora St. Louis Elegy y las rockeras Riot In My House y Quiver Syndrome. Además, hay que reseñar que se atrevió con los temas más bailables de su último lp, como Grey Goes Black, Tiny Grain Of Truth y, sobre todo, Ode to Sad Disco en detrimento de piezas más íntimas y crudas (Bleeding Muddy Waters, Phantasmagoria Blues o Deep Black Vanishing Train), lo que para el que escribe fue una pequeña decepción. Por otro lado, con Crawlspace hizo un guiño a la reciente publicación del lp perdido de SCREAMING TREES, creado a finales de los noventa, pero que no vio la luz de forma oficial hasta hace unos meses.


   Me resultó realmente emotivo escuchar las sentidas interpretaciones de Creeping Coastline of Lights, One Way StreetResurrection Song y One Hundred Days, cuatro de mis canciones favoritas de su trayectoria en solitario. Los primeros lps que escuché de él fueron Field Songs (Beggars Banquet, 2001) y el antes mencionado Bubblegum,  y eso pesa.

   Para finalizar, comentar que el sonido en general  fue bastante correcto, la voz de Lanegan pletórica, si bien hubo algún momento al poco de comenzar la velada durante la interpretación de Wish You Well, en la que quedó enterrada bajo los instrumentos del resto de músicos.


   Como anécdota, una vez terminado el concierto, el músico firmó a la concurrencia todo aquello que se le puso por delante: vinilos, cds, pósters, camisetas, etc.,  y tuve la oportunidad de intercambiar algunas palabras con él. Se mostró afable y cercano, algo extraño si nos atenemos a la fama de cascarrabias que gasta el amigo, llegando incluso a esbozar una sonrisa cuando le deseé un cariñoso "Good luck and take care".



viernes, 20 de abril de 2012

ZZ TOP - Festival de la Guitarra de Córdoba 2011



Viajar a la calurosísima ciudad andaluza de Córdoba en pleno mes de julio es una idea descabellada que no aparecería ni en la peor de mis pesadillas. Sin embargo, la visita de los legendarios ZZ Top a la antigua capital de Al-Andalus, suponía un caramelo demasiado goloso para mi paladar, una ocasión ineludible para ver a una de las grandes bandas de rock de todos los tiempos, aparte de que me permitiría arrancar una de esas espinitas que los rockeros/metaleros llevamos clavadas cuando no hemos presenciado en directo a bandas que hemos escuchado durante media vida.

Tras pasar por Barcelona y Madrid, el trío tejano era el encargado de poner el broche final a la XXXI edición del Festival de la Guitarra de la ciudad cordobesa, evento que año tras año convierte a la capital de la Mezquita en referente nacional e internacional del instrumento de las seis cuerdas y que, como viene siendo habitual, aparte de conciertos propone diversas ofertas, como cursos y talleres de guitarra, baile y flamenco, entre otras actividades.

Gracias al festival, han pasado por los escenarios cordobeses artistas de la talla de Chuck Berry, B.B. King, Gary Moore, John Mayall, John Fogerty, Paco de Lucía o Manolo Sanlúcar, por poner algunos ejemplos. Y si el año pasado el representante del rock más cañero fueron Deep Purple, en este 2011, en el que el presupuesto del mismo se había visto supuestamente recortado en un 50%, los organizadores hilaron muy fino y tuvieron la brillante idea de elegir a ZZ Top como estrellas de un cartel, para regocijo de todos los seguidores de ‘That Little Ol’ Band From Texas’, como ellos mismos se autodenominan.

El emplazamiento elegido para la actuación de los barbudos más famosos del mundo fue el Teatro de la Axerquía, un recinto al aire libre con forma de anfiteatro en el que nos congregamos alrededor de 4000 personas de distintas generaciones.

Con una puntualidad británica, el trío tejano hacía acto de presencia sobre la tarima del Axerquía. Billy Gibbons y Dusty Hill, ataviados con una especie de poncho mejicano decorado con lentejuelas, aparte de sus gafas de sol y sombrero, y Frank Beard, retrepado tras su impresionante batería adornada con calaveras, acometieron a las 11 en punto de la noche Got Me Under Pressure, perfecta carta de presentación de un más que previsible set-list que prácticamente no han variado en los últimos años. Tras el opener, por cierto primera joyita que sonaría de su mágica obra Eliminator (1983), llega el turno de echar la vista atrás a los setenta, pues nos encontramos con las clásicas Waiting For The Bus y Jesus Left Chicago, tracks que van de la mano y que dan inicio a su mítica tercera placa (y favorita del que escribe) “Tres Hombres” (1973) y para la que, despojados ya de los ponchos, bajista y guitarrista nos comenzaron a regalar sus clásicas y conocidas poses que hacen las delicias del respetable y muestran la complicidad de unos tíos que llevan tocando juntos 40 años. Desde este momento, observamos que la voz de Gibbons, obviamente no se encuentra en su mejor estado (61 años lo contemplan), sin embargo su interpretación es cuanto menos correcta, mientras que su arte a las seis cuerdas sigue intacto, la magia que desprende es cautivadora y nos brinda una lección magistral de cómo se debe tocar una guitarra.

Apoyados por una pantalla donde aparecen fundamentalmente vídeos de la banda e imágenes femeninas, la actuación seguía su curso con esa mezcla explosiva de rock sureño, hard, boogie y blues con la que ZZ Top se ha granjeado una de las reputaciones más sobresalientes en la escena rockera. Se suceden Pincushion, la macarra I’m Bad, I’m Nationwide y el atronador cover de Willie Brown Future Blues , para la que Gibbons solicita ‘Un sombrero de bluesero “ que le es entregado por dos bellísimas señoritas vestidas de un rojo hipnotizante.



¡¡Qué elegancia!! Este fue el término que me repetía una y otra vez mientras interpretaban el siguiente tema, nada más y nada menos que la deliciosa Cheap Sunglasses y más en concreto, al observar el feeling y la clase que desprendía el as de las seis cuerdas. Tras la oda a las “gafas de sol baratas”, la banda se marcó un notable medley de My Head’s In Mississippi y I Need You Tonight, antes de homenajear a Hendrix con la manida Hey Joe (si hay alguna banda que no la haya versionado alguna vez que levante la mano!!!!) . Una vez finalizado el guiño al mago zurdo, Gibbons se descuelga con el inicio bluesy de Brown Sugar (el tema con el que comenzó su larguísima trayectoria), para acometer a renglón seguido uno de los momentos del concierto (al menos para mí), cuando el menudo guitarrista nos destroza literalmente con el riff principal del tema.¡¡¡ Si no mueves la cabeza con este ritmo que te marcan los forajidos texanos no tienes sangre en las venas, man!!!

A todo esto, Gibbons y Hill no paraban de hacer sus características coreografías y poses, mientras que Beard, consciente de su segundo plano, seguía aporreando su kit como si de un martillo pilón se tratara y como si la vida le fuera en ello. La base rítmica es impecable, Hill y Beard se hallan compenetrados totalmente (toda una vida juntos!!!) y no necesitan hacerse ni un solo guiño cómplice en todo el concierto. Una muestra más de que la banda es una maquinaria perfectamente engrasada, aparte de que se aprecia perfectamente que disfrutan sobre el escenario.

Con Party On The Patio, todo un ejercicio de old rockn’roll con mayúsculas con Hill a las voces, la caña continúa su implacable caminar en la noche cordobesa, porque señoras y caballeros, lo que se avecina solamente recordarlo me quita el hipo: tengo grabado en mi retina el momento en el que el señor Billy Gibbons agarra por primera y única vez en toda la noche su Gibson Les Paul y la banda se lanza a por otro de sus clasicazos, la impagable Just Got Paid, sin duda otro de los momentos más destacados del concierto con otro aplastante riff y maravillosos slides marca de la casa “Gibbons”.

Tras clavar uno de los temas estrella de Rio Grande Mud (1972) y de toda su discografía por qué no decirlo, llega el turno de darle brillo al que quizá sea su disco más conocido y nada mejor que Gimme All Your Loving, Sharp Dressed Man y Legs para rescatar a “Eliminator”, lp con el que los tres tejanos iniciaron su época de experimentación con los sintetizadores. Para la ocasión, los vídeos de los hits se reproducen íntegramente en la pantalla acompañando la descarga del trío, mientras que para “Legs”, Hill y Gibbons utilizarían las extravagantes guitarras-peluche que aparecen en el vídeo del tema. Espectacular.

Con esta trilogía de ensueño, nuestros barbudos más queridos se marcharían al backstage, del que saldrían en breves minutos para cerrar su descarga con las majestuosas La Grange (pequeña jam incluida) y Tush, con las que dejaron al público, me dio la impresión, plenamente satisfecho tras aproximadamente hora y media de rock de alto octanaje.

Personalmente me hubiera gustado que se hubieran extendido diez o quince minutejos más, (total, por pedir…) y que hubieran entrado en el repertorio himnos como Beer Drinkers and Hell-Raisers, Precious And Grace o Arrested For Driving Blind. De todos modos, fue una enorme y gratificante experiencia ver a los norteamericanos que nos brindaron un espectáculo brillante, lleno de chispa (a pesar de que entre los 3 suman casi 200 años), talento y profesionalidad, una descarga aplastante llena de grandes momentos para el recuerdo que ni el insoportable e infernal calor de la preciosa ciudad cordobesa consiguió empañar.

Espero y deseo que vuelvan más pronto que tarde por nuestro país y al mismo tiempo que de una vez por todas se decidan a terminar ese disco que tienen a medio grabar con Rick Rubin, me apuesto mis barbas postizas a que el lp que saquen puede ser el trabajo discográfico de la década. ¿Alguien da más?

domingo, 4 de diciembre de 2011

Opeth + Pain Of Salvation Sala Penélope 19/11/11






El pasado sábado 19 de noviembre asistí al concierto que Opeth acompañados por Pain Of Salvation (de ahora en adelante POS), ofrecieron en Madrid. Sentimientos encontrados es lo que me produce escribir estas líneas al rememorar lo acontecido aquella noche en la Sala Penélope. Y digo sentimientos encontrados porque por un lado, se sucedieron un cúmulo de circunstancias motivadas por el vergonzoso papel que jugó la (des)organización del evento que deslució la velada y por otro lado, la satisfacción de poder ver a dos grandes bandas que hoy en día se hallan entre mis favoritas y que se dejaron todo en sus respectivos recitales.

Empezando por lo negativo del evento, he de decir alto y claro que la Sala Penélope no es un lugar idóneo para un concierto concurrido, es pequeña, tiene un desnivel en la pista que te impide ver a los miembros de la banda desde el fondo a menos que midas dos metros. Para rematar la faena, la sala tiene dos columnas fijas a ambos lados del escenario que restan visibilidad, especialmente desde los laterales. No sé en qué estarían pensando los organizadores cuando decidieron emplazar el concierto en este lugar.... bueno sí, supongo que en sus bolsillos.

El caso es que aparte de las pésimas características de la sala para albergar este tipo de conciertos, no se les ocurrió a los “iluminados” promotores mejor idea que abrir las puertas de la sala apenas 15 minutos antes de la salida a escena de POS. Y sinceramente, no sé cuanta gente habría en la puerta (¿800-900 personas?), pero sí puedo asegurar que la cola era considerable, doblaba la manzana y llegaba bien lejos y mucha peña se perdió parcial o incluso íntegramente la actuación de POS por culpa de unos ineptos y maleantes a los pagamos religiosamente nuestra entrada y nos trataron como se trata, desgraciadamente, a los animales. Se habla por los foros que supuestamente se vendieron 200 entradas de más, con el peligro que ello podría haber conllevado. Menos mal que no ocurrió ninguna desgracia.

Yo fui uno de los afortunados que sólo se perdió un par de cortes de POS. No os podéis imaginar la sorpresa cuando accedí por fin al local y me detuve unos instantes en el puesto de merchadising de la banda(situada en un hall anexo a la sala) para echar un vistazo al material que traían y comenzar a escuchar a los suecos tocar el track “Ashes”. Le pregunté a la hermosa chica que atendía el stand si todavía estaban probando sonido y me comentó que no, que ya estaban descargando su set-list. La sorpresa inicial, obviamente, se fue tornando en indignación ante la tomadura de pelo que nos estaban haciendo en nuestra propia cara.


La breve actuación de POS fue para enmarcar. A excepción de la ya citada “Ashes” (perteneciente a The Perfect Element Part I) basaron sus apenas 35 minutos en las composiciones de su concepto Road Salt, obra dividida en dos discos y en la que la formación prog de Eskilstuna ha dado un giro considerable a su sonido, orientándose hacia el rock setentero y con muchos guiños a Zeppelin y Beatles en sus nuevas canciones. Concretamente abrieron, por lo que me contaron algunos asistentes, con Road Salt Theme y Softly She Cries, intro y segundo corte de su última entrega, respectivamente.

La actitud y entrega de la banda fue encomiable, así como la interpretación de las cinco piezas que pude escuchar. “Conditioned” y su animado y adictivo riff principal inauguraron “mi concierto” de POS y por primera vez pude observar al carismático Daniel Gildenlöw, dueño por completo de la escena, demostrando las enormes tablas que posee y el pedazo de vozarrón que maneja. El tío va sobradísimo de cuerdas vocales y bien que se encarga de demostrárnoslo clavando las hermosas melodías de mitad de tema. Más tranquilas fueron las delicadas y emotivas “1979” y “To The Shoreline” (ese Morricone) que hicieron las delicias del personal con esas melodías tan bien trabajadas aunque, para mi gusto, el volumen estaba algo bajo, lo que sumado a las conversaciones “trascendentales” de muchos de los asistentes obligaron al polifacético cantante a solicitar al personal en un par de ocasiones que procuraran guardar silencio con un también “respetuoso” SSSSSHHHHHHH!!!!



Las revoluciones volvieron a subir con "Linoleum", uno de los mejores y más completos cortes de la dupla Road Salt: crudo riff zeppeliano, lisérgico interludio con reminescencias árabes a mitad de canción y cuya intensidad va creciendo segundo a segundo, para acabar en el brutal éxtasis final. Cualquiera que pretenda ser vocalista, que se olvide de esta reseña y se busque ipso facto Linoleum.

Para terminar, nos dejaron otra joyita, “No Way”, que tanto nos evoca a esos geniales escarabajos liverpudlianos y en la que la interpretación de Daniel rozó la perfección. La corta actuación de la formación sueca no fue más que un excelente aperitivo para lo que será su próxima gira en febrero como cabezas de cartel.



A todo esto, tras la actuación de POS, la sala estaba llena y la gente seguía entrando, hacinándose como buenamente podía en la pista, en las barras de la zona superior de la sala y en las abarrotadas escaleras que daban acceso a ella o tras la puerta de entrada, bloqueando la salida ante una posible emergencia. El caso es que allí, como comentó un colega salmantino, prácticamente no se podía ni aplaudir......

Tras media hora de calurosa espera, Mikael Åkerfeldt y sus remozados Opeth hicieron acto de presencia sobre el escenario de Penélope. He de reconocer que su último disco no se encuentra entre mis favoritos de la banda, ni mucho menos dudo de su calidad, hay auténticos temazos en él, sinceramente no me acaba de entrar en conjunto,se me hace largo y algún tramo, especialmente aburrido. Obviamente sabía que en esta gira abundarían temas de Heritage, pero intercalados entre otros tracks imaginaba que me resultarían algo menos indigestos, por decirlo de alguna manera. Y ciertamente, así fue.



La banda abrió con “The Devil's Orchard”, el intrincado y técnico opener de su último lp, una auténtica maravilla progresiva que en directo me pareció incluso más cautivadora que en la versión de estudio. “I Feel Dark” y una legendaria Face Of Melinda, corte rescatado de Still Life, nos mostró a una banda concentrada y entregada, con ganas de agradar, derrochando estilo y calidad en cada nota y a un Mikael que comenzaba a hacer uso de su particular sentido del humor: hizo menciones al pésimo estado del piso del escenario y como no, a las dos columnas que restaban visión a media sala. Incluso se atrevió a invitarnos a la revuelta ante las circunstancias tan penosas en las que se estaba desarrollando el concierto, aunque supongo que el mensaje no caló entre el personal, no sé si porque no le entendieron o porque ya habíamos recibido suficientes palos esa noche.

El poderoso riff principal de “Porcelain Heart” nos trasladaba al primer corte que escucharíamos de Watershed (el otro sería “Hex Omega”), enorme ejercicio de precisión y talento que se vería empañado por un prescindible solo de batería a mitad de tema, y que todavía ando preguntándome el porqué de su inclusión en el repertorio. Con el inicio de la jazzístca “Nepenthe” se me escapó el primer bostezo. Siendo sincero, incluso me planteé largarme por el agobio y malestar físico que me estaba produciendo la situación en la que me encontraba (me consta que hubo gente que se largó temiendo por su integridad física y otra ni siquiera entró con la entrada comprada) aunque esa parte instrumental intermedia tan Crimson me sacó de mi letargo, al que volví a caer con la exótica “The Throat Of Winter”, con la que dio inicio un breve set acústico para el que los músicos tomaron asiento, saliendo de este modo del plano de visión de la mayoría de los asistentes situados en la pista (entre los que me incluyo) por el desnivel del suelo anteriormente citado. “Credence” de My Arms, Your Hearse, extendió el letargo a la parroquia, que, eso sí, despertó al unísono nada más escuchar las primeras notas de “Closure”, único corte que sonó de esa joya llamada Damnation, ejecutada de forma exquisita por los suecos y que supuso uno de los momentos mágicos de la velada.


“Slither”, con homenaje a Ronnie James Dio incluído (buen detalle, Mikael) nos devolvía a terrenos más cañeros con su hard rock setentero, para posteriormente caernos rendidos ante el piano de Joakim Svalberg (por cierto, espléndido toda la noche) que nos introdujo otro de los temas más celebrados por la parroquia, “A Fair Judgement”, el épico corte de Deliverance con el que la banda retomaba esa noche su sonido más clásico, el que sin duda le ha granjeado el estatus que hoy en día posee. Con la majestuosidad de “Hex Omega”, la banda se despedía momentáneamente para volver instantes después para interpretar la melancólica “Folklore”, sublime broche final a un notable recital.



Resumiendo la descarga de Opeth, está claro que eligieron un set list bastante relajado en la onda de su última obra, bien estudiado para no incluir ningún track con guturales y donde los músicos nos mostraron la buena forma, disposición y conjunción en la que se encuentra la banda hoy en día. Personalmente, hubiera preferido otros cortes para acompañar a “Closure” en el set acústico (“To Rid The Disease” o “Still Day Beneath The Sun” por citar algunas favoritas) y por qué no decirlo, la inclusión de algunos de sus cañonazos death-prog, pero obviamente entiendo el momento particular por el que está pasando la banda y por otro lado, es imposible complacer los gustos de todo el mundo que asiste a sus conciertos.

En definitiva, una noche en la que unos vergonzosos elementos extramusicales no consiguieron deslucir el enorme trabajo de dos grandes bandas a las que, desde aquí, me gustaría elogiar, reivindicar y recomendar por su continua capacidad de reinventarse con el consecuente riesgo que ello supone y que, le pese a quien le pese, forman parte de la vanguardia de aquellos que representan el presente y el futuro de nuestra movida.

89/100

viernes, 29 de julio de 2011

ENTOMBED To Ride, Shoot Straight And Speak The Truth (1997)







Con un título más propio de un espagueti-western de Sergio Leone que de una banda de metal extremo, Entombed nos presentan su cuarto larga duración, una vuelta de tuerca más en su particular sonido. El lp aparece en 1997, cuatro años después del inspirado Wolverine Blues, que descolocó a muchos de sus seguidores old school, y en mi modesta opinión, casi un lustro es demasiado tiempo entre una y otra obra para unos muchachos que en tres años de orgasmo creativo nos habían regalado otros tantos discazos imprescindibles, tres obras capitales de la música extrema, siendo Left Hand Path y Clandestine discos OBLIGATORIOS para comprender la evolución del death metal en los últimos 20 años.
En este sentido, considero necesario mencionar que Entombed fue el principal precursor del denominado sonido Sunlight, nombre del estudio donde el productor Thomas Skogsberg maceró una buena colección de grandes discos de death metal escandinavo, especialmente desde finales de los 80 hasta el primer lustro de los 90, y caracterizados por su peculiar trato al sonido de las guitarras, con una afinación más baja de lo normal.
El productor sueco repite también en To Ride……, un disco que nos muestra a unos muchachos con la mente muy abierta y con enormes deseos de experimentar que, guiados por su batería y principal compositor Mr. Nicke Andersson, deseaban continuamente reinventarse, ocurre que en este lp pienso sinceramente que se pasaron demasiado con la rosca.
Si en Wolverine Blues nos encontramos a unos Entombed más accesibles que en los dos anteriores discos, en este trabajo, los suecos abandonan definitivamente los senderos del death (sólo nos queda la voz de LG y a ratos) que tan buen resultado les habían dado antaño y apuestan por un sonido más rockero y garagero, con toques de Hardcore Punk, Groove, Stoner, incluso algo de blues y rock sureño, mejunje que algunos bautizaron acertadamente como death n’roll, concepto que ilustra a la perfección lo que la banda nos propone en To Ride y en algunos trabajos sucesivos, y si bien cronológicamente y estilísticamente no se puede enmarcar en la corriente escandinava que revitalizó el rock a finales de los 90, con bandas como Gluecifer, Turbonegro Backyard Barbies o los mismos Hellacopters, sí se aprecia el gusto por los sonidos rockeros de unos MC5, Kiss o Motorhead.

Aunque siempre habían reconocido estas influencias clásicas, nunca las habían plasmado tan claramente en un disco como en To Ride (aunque en Wolverine ya se podía atisbar algo). Y no sólo eso, estos muchachos estaban abiertos a todo tipo de sonidos y, entre otras cosas, comenzaron a consumir música de la emergente corriente de rock alternativo americano encabezada por Sonic Youth o Dinosaur Jr. De este modo, antiguos héroes de la banda como Repulsion, Slayer, Autopsy o Venom, habían dado paso a influencias menos underground y esto se iba a ver plasmado en su sonido.
Los cambios en la banda no sólo se reducen a su estilo. Tras publicar Wolverine Blues, abandonan tras una serie de disputas contractuales Earache, la discográfica que durante los 90 agrupó a las principales bandas de metal extremo de la época y con los que tenían firmados dos discos más, fichan por Eastwest, en lo que se suponía iba a ser su pelotazo comercial definitivo. Nada más lejos de la realidad, no llegan a sacar lp con la filial de Warner Bros y acaban fichando por un sello menor, Music For Nations, que apenas les da bola. Este hecho, el fracaso comercial, fue uno de los principles motivos (sino el principal) para que Nicke Andersson, verdadero alma de los de Estocolmo, decidiera largarse con sus Hellacopters tras To Ride y avanzar aún más en su exploración musical.
Pasando a analizar el disco que, aunque se aleje de la propuesta original de Entombed y a pesar de los aspectos negativos que posee que relataré a continuación he de dejar claro que me encanta porque contiene las últimas grandes composiciones de la banda con Nicke, que no es moco de pavo, el disco posee varios temas que podrían entrar en un grandes éxitos de la banda, pero además el halo macarra y sucio que posee el lp le va que ni pintado, el artwork me parece muy original, con una foto impagable en el interior donde aparece un jet (privado) con el antiguo y grandioso logo de Entombed (bendito photoshop) y para acabar de ponerme palote el disco tenía una edición especial doble, y en el disco extra aparecen unas Family Favourites, con versiones impresionantes de Venom, MC5, King Crimson, Venom y Black Sabbath, hecho que me hizo descubrir las tres primeras bandas y por las que eternamente estaré agradecido a los suecos. Por lo tanto, observaréis que este disco para mí es bastante especial.
"....eveytime you fight something down it comes back even stronger..."
Una vez vistos algunos aspectos positivos, enumeraré aquellos inconvenientes que comentaba hace un momento. Por un lado el sonido predominante de los platos y el charles de la batería, un chssssss casi continuo que no abandona tu oído hasta media hora después de darle al Stop. El motivo de este desbarajuste no lo tengo claro y no sé si fue por el ansia de protagonismo de Nicke o a un inaudito fallo de producción o mezcla.
Además, otro altibajo que le encuentro es que las composiciones no están a la altura de trabajos anteriores. La chispa de Nicke aparece, pero a cuentagotas y los hachas Uffe y Alex, acostumbrados a trabajar con el colchón compositivo del gran batería a las espaldas, no estaban en esos momentos inspirados para componer más de dos buenos temas por cabeza. Eso sí, la irrupción del nuevo bajista Jorgen Sandström (ex vocalista entre otras issues de los Grave) aporta aires renovadores e introduce algunos pasajes de bajo realmente interesante.


El último punto negativo que le hallo a To Ride es que algunas letras suenan infantiles y poco inspiradas ( I love you baby when you're dead, and you're so red---creo que sobran comentarios) algo que se repetirá en discos sucesivos y es otro elemento más, que sumado a los anteriores, puede demostrar mi tesis (comentada con colegas del “gremio”) de que el barco se estaba hundiendo con conflictos internos, problemas de ego y peleas discográficas, no existía la unión de antaño y ello repercutió inevitablemente en las canciones. Probablemnte la marcha de Nicke, el adalid de esta causa llamada Entombed, era ya algo inevitable y calculado antes de la publicación del disco y a pesar de que éste contiene momentos que considero sublimes (por la innegable calidad de los músicos) hay otros en los que la banda parecen jugar con el oyente, introduciendo en el lp canciones como Put me Out, que por momentos parece una broma de mal gusto y que te empuja inevitablemente a pasar de canción.
Teniendo esto en cuenta, nos encontramos con un trabajo rudo, a medio pulir y deslavazado, que en ocasiones y dependiendo de la paciencia del oyente puede llegar a aburrir y cansar por el maldito sonido de los platos, pero donde vamos a hallar un buen puñado de temas que harán las delicias de aquellos que degustaron Wolverine Blues o sus álbumes posteriores. Me refiero a los cuatro primeros temas del trabajo y a Wreckage, el temón que cierra, no sólo To Ride, sino una época impresionante e inolvidable para la banda.
Wreckage y el tema título que abre, son para mí de largo lo mejor del lp (of course de la mano de Nicke), dos temas épicos con grandes ritmos y una gran interpretación de LG. Además Like this With the Devil, un tema muy Groovy, Lights Out y Wound, todas enlazadas, completan un inicio atronador, mostrándonos la vena más deathrollera de la banda.
They supone un cambio de tercio, un tema más pausado y con un puente y estribillo bastante inspirados, tiene cierto aire sureño, eso sí pasado por el filtro de estos suecos. Cortesía de Alex Hellid es también Boats, un blues bastante conseguido, donde demuestran lo ecléctica que puede llegar a ser su propuesta.
Del resto de temas me gustaría resaltar DCLXVI (es decir, 666 en números romanos), un pasaje de piano precioso, obra de LG Petrov que sirve de puente entre Somewhat Peculiar y Parasight, dos buenas canciones, la primera de ellas en la línea deathrollera del comienzo, mientras que Parasight es otro temazo con una gran letra. Parece grabada en directo y al comenzar escuchamos unos gritos femeninos ensordecedores (no penséis mal…), como si de un gig de los Beatles se tratara y comienza la tralla en un tema que encajaría perfectamente en Wolverine Blues o en ese fantástico Ep que fue Hollowman. Para no aburriros más con los temas, acabaré con Damn Deal Done, otro himno de este disco y favorita en directo. Compuesta por Nicke en colaboración con los dos guitarras, posee un gran riff principal que te enganchará a la segunda escucha, notables punteos de Uffe y Alex y como casi siempre una excelente interpretación de ese monstruo de los vocales que es LG Petrov (grite, brame, gruña o susurre).
En definitiva,  un plástico que a pesar de sus evidentes carencias, no desmerece el legado clásico de la formación sueca. Tuve la suerte de estar en la gira en la que lo presentaron  y sonaban como un tiro.
80/100


jueves, 21 de julio de 2011

DEATH BREATH - Death Breath EP




El regreso del hijo pródigo.

Así podríamos subtitular esta reseña que supuso el retorno del polifacético Nicke Andersson a los sonidos que lo elevaron a los altares del metal extremo con los legendarios e influyentes Entombed. Y para seros sinceros, tengo que decir que ya era hora, pues aunque el bagaje tanto con The Hellacopters como con The Solution es altamente recomendable y merece todos mis respetos, este pollo ha nacido para hacer death metal y además del bueno, como así lo atestigua el 7” que hoy traemos a Dark Rhymes & Lucid Fairytales.

Según palabras del propio Andersson, uno de los motivos principales que le llevó a volver a componer death metal fue su hartazgo respecto a la escena actual del género y, en consencuencia, su deseo de componer la música extrema que a él le gustaría escuchar. Con toda seguridad, la música que tenía en mente el sueco no era ni más ni menos que la de viejos héroes como Autopsy, Repulsion, los Death más primitivos o incluso sus Entombed/Nihilist primigenios, pues es precisamente a esas influyentes formaciones a lo que “apesta” terriblemente este EP, a death metal a la antigua usanza, crudo y sucio, muy lejos de las obras ultratécnicas, megaproducidas y retocadas en estudio que pululan hoy en día en la escena. Además, este “back to the roots” también se vio notablemente imbuido por el tiempo que pasó trabajando en la reedición de los demos de Nihilist y su participación en el libro de Daniel Ekeroth, “Swedish Death Metal”.

De este modo, en 2006, aprovechando una parada en la rutina disco-promoción –gira de los ‘Copters, el bueno de Nicke unió fuerzas con Robert Perhsson (la otra mitad de la banda) y con Mange Hedquist y grabaron las tres pistas que componen este EP, que no es más ni menos que un atractivo adelanto de lo que un par de meses después sería el primer y único disco que los suecos han grabado hasta la fecha, “Stinking Up The Night”, y que, junto al posterior MCD “Let It Stink” (con guiño y parodia en título y portada a los escarabajos más famosos del mundo), completan la discografía de estos Death Breath. Y digo atractivo porque el caramelo incluye dos temas inéditos, sacados de las sesiones de grabación del disco, y que sólo vieron la luz a través de este trabajo.

Metámonos en faena:

“Death Breath” es el tema que da título a la obra y, al mismo tiempo, a la banda; podemos asegurar que nos captura desde su siniestro e inquietante inicio y que supone una excelente carta de presentación de la banda en sociedad. Tras ese inquietante riff inicial, nos damos de bruces con el punzante y arrollador ritmo principal del tema, un definitivo rompecuellos, simple y contundente. A destacar el break a mitad de tema, en la onda deathrollera de un Wolverine/To Ride. La letra es de lo más dantesco, el fétido aliento de un muerto viviente puede acabar con la vida de lo que se encuentre a su paso. Recomiendo la visión del video, prueba palpable de que se pueden conseguir cosillas interesantes con pocos medios.


Video del tema Death Breath


En los apenas 2 minutos y medio de duración del siguiente track, “Corpses of Death” no hay concesión alguna, la intensidad se eleva aún más si cabe que en el destripante tema inicial. Andersson golpea la batería como si de un martillo pilón se tratara y el daño en nuestro cerebro es de órdago y comienza a ser irreparable. Por otro lado, la labor vocal en este track recae en los guturales de Markus Karlsson (I QUIT), quien le otorga un enfoque más angustioso y sofocante que Perhsson. Tanto en “Corpses Of Death” como en “Matricide” (el cierre del EP) el sonido es más sucio y trabado que en el tema título, hecho que según he podido averiguar, fue realizado a conciencia pues, este último procede de las sesiones de grabación del disco, mientras que los otros dos tracks, a pesar de que fueron compuestos en las mismas sesiones, fueron grabados en otro estudio, para darle un enfoque más rancio y vieja escuela y otorgarle al trabajo el añejo sonido de los 7” de primeros de los ’90.

Cerramos este EP con "Matricide", otro trallazo que apenas sobrepasa los dos minutos y medio y, aunque el daño ya está hecho y nuestras neuronas pueden dar buena fe de ello, a estas alturas nos da absolutamente igual, porque lo que nos encontramos es el caramelo absoluto de este EP. A los seguidores del “Clandestine” se les pondrá una sonrisa de oreja a oreja cuando escuchen el inicio y ritmo principal de semejante aplanadora, pues (o mis oídos me engañan) suena horrores al comienzo de “Chaos Breed”. Esa guitarra inicial tiene copyright del señor Nicke Andersson, suena más a Entombed old school que todo lo que han hecho sus excompañeros desde que se fue su alma mater, por mucho que duela decirlo.

En definitiva, una muy destacable vuelta de Nicke Andersson a los terrenos del death tras una década rockeando, así como un excelente aperitivo de lo que nos podemos encontrar en la (hasta ahora) corta discografía de estos suecos de putrefacto aliento, que probablemente se verá aumentada a principios de año con una nueva obra. Recomendado para los seguidores del death metal old school en general y especialmente para los que sufrieron un coitus interruptus con la marcha de Andersson de Entombed.

75/100

miércoles, 20 de julio de 2011

LIERS IN WAIT - Spiritually Uncontrolled Art (1991)




Suecia. Principios de los 90.

Con estos datos nos dirigimos inexorablemente a la enorme y original escena de death metal que se generó en el país escandinavo hace ya más de dos décadas. Hemos dicho escena, y más bien podríamos tildarlo de movimiento cultural, pues lo que ocurrió en este rico estado que no alcanza los 10 millones de habitantes, supone uno de los puntos y aparte en la historia del metal, esa explosión brutal de bandas (muchas de ellas de una enorme y contrastada calidad), la publicación de fanzines a cascoporro y el intercambio musical de demos, constituyó una verdadera revolución en la manera de concebir y vivir el metal entre aquellos que vivieron de primera mano la experiencia. Al mismo tiempo, también podríamos considerarlo como la respuesta europea a la influyente y genuina corriente death que años atrás había eclosionado en Florida con auténticos pioneros del género como Death, Deicide, Morbid Angel, Atheist, Obituary, etc, de la que obviamente bebieron los mozalbetes escandinavos.

Pues bien, para hallar el origen de Liers In Wait, tenemos que sacar del baúl de los recuerdos a una de las tantísimas bandas que parió la escena sueca, los legendarios y brillantes Grotesque, formados en Gotemburgo a finales de 1988 y que año y medio más tarde perpetraron una de las más aberrantes y malévolas obras que se recuerdan en el patio, su MCD “Incantation”, una fusión perfecta de death, thrash y black primigenio, ultra recomendado para los amantes de lo extremo (para muestra un botón). Los genios creativos detrás de tanta mala ostia eran (sobre todo) Kristian Wåhlin y Tomas Lindberg, a los que se unió Alf Svensson, otra bestia parda del ramo. Tristemente, se cree que la entrada de este último contribuyó a su separación, pues fueron incapaces de canalizar de forma positiva los egos y capacidad creativa de cada uno. A pesar de la ruptura, los tres músicos siguieron ensayando juntos durante un tiempo previo a la disgregación definitiva, con Hans Nilsson a la batería y Anders Björler a las cuatro cuerdas.

De las cenizas de Grotesque nacieron dos grupos monumentales: por un lado, Lindberg y Svensson unieron fuerzas con Bjorler y formaron At The Gates, mientras que Wåhlin se quedó con Nilsson tras los bombos y creó la banda que protagoniza esta reseña, los efímeros, pero no por ello menos recomendados Liers In Wait.

De sobras es conocida la trayectoria de At The Gates, verdaderos padres, junto con Eucharist y Ceremonial Oath del Sonido Goteborg y poseedores de una discografía impoluta y brillante que les granjeó un éxito relativo en ventas y absoluto en crítica. En la otra cara de la moneda tenemos a Wåhlin y sus Liers in Wait, que desafortunadamente apenas llegaron a publicar de forma oficial el MCD que hoy presentamos en el Portal, este Spiritually Uncontrolled Art (menudo titulaco!!!), que reúne todos los clichés definitivos y definitorios del género, empezando por el “abominable” monicker de la banda, probablemente “robado” de una de las más infames letras de David Vincent ('Abominations'), el indescifrable pero al mismo tiempo excelente y sugerente logo, el ya mencionado título, que nos da una pista de lo que vamos a encontrar en cuanto le demos cera al trabajo y por último, la portada. La primera es la portada original, mientras que la restante pertenece a la reedición del 96, pues para mi gusto esta segunda está más currada y conecta mejor con el concepto de la obra. Detrás del artwork del disco está un tal Necrolord, que no es ni más ni menos que el seudónimo del señor Kristian Wåhlin, autor de portadas tan conocidas como In The Nightside Eclipse, Storm Of The Lights Bane, Slaughter of The Soul o Lepaca Kliffoth. Precisamente el alma mater de los creadores de esta última obra, Christofer Johnsson, es el encargado de grabar las voces en Spiritually Uncontrolled Art.




Respecto a lo estrictamente musical, con casi toda probabilidad, los 17 minutos que conforman esta obra pueden ser de los más brutales e intrincados que se hayan parido en la fría Suecia de primeros de los 90 y ello, teniendo en cuenta la cantidad de titanes que pululaban en la zona (Entombed, Unleashed, Grave, Edge Of Sanity), no es moco de pavo. En cierto modo, Liers In Wait no deja de ser la continuación natural de Grotesque, algo bastante lógico si tenemos en cuenta que Wåhlin era el principal compositor en ambas agrupaciones, aunque a decir verdad su nueva propuesta se mueve en terrenos más técnicos que la banda seminal sin perder ni un ápice de su inherente brutalidad y, en general, más sofisticada que la inmensa mayoría de sus coetáneos suecos, como hemos comentado poco más arriba. En este sentido, la influencia del death americano en los de Gotemburgo se hace bastante patente, hecho que se refleja también en las letras, muy en la onda de unos Morbid Angel, con referencias a la obra de Lovecraft. La estructuración demencial de cada tema, los innumerables y continuos cambios de ritmo ejecutados a una velocidad ultrasónica que, por momentos, pueden hacer al oyente poco avezado perderse en una maraña de riffs y redobles -que huelga decir se hallan brillantemente concatenados (sí, aquí nada suena fuera de lugar)- constituyen la principal baza de este trabajo único e irrepetible.

En palabras del Tomas Lindberg en el libro de Daniel Ekeroth ‘Swedish Death Metal’ Liers In Wait “crearon por aquellos entonces lo que Nile hizo diez años después. Spiritually Uncontrolled Art es una joya perdida de Death Metal Sueco. Nosotros (At The Gates) tuvimos toda la suerte y ellos no consiguieron nada. No fue justo. Fue cruel”. Quizá se pasó en lo de los 10 años pero creo que sobran comentarios.

Cinco son los temas que componen el MCD, todos de una excepcional factura y ejecución por lo que me resulta complicadísimo destacar un tema sobre otro. Desde Overlord, el frenético opener, que supone un puñetazo directamente al mentón y un aviso a navegantes de que la somanta de palos que nos va a caer es de órdago, hasta la instrumental Gateways, que echa el cierre a la obra con un riff arrastrado acojonante acompañado de unos órganos que ayudan a crear una atmósfera cuando menos inquietante y una épica y melódica parte intermedia con solos de bella factura, nos damos de bruces con composiciones trepidantes y malsanas, plagadas de vibrantes y complicadas vueltas de tuerca. Aún así y a riesgo de extenderme en demasía, me resulta inevitable mencionar Maleficient Dreamvoid, cuyo evocador e inspirado inicio nos otorga cuarenta segundos de tregua entre tanta devastación, para conducirnos a continuación hacia una espiral de ritmos y desenfreno, con secciones tan aplastantes como la que comienza rondando los dos minutos, o el final del track donde los sintetizadores vuelven a hacer acto de presencia creando un efecto sofocante y angustioso. La interpretación de Johsson en este tema alcanza las cotas más altas de agresividad del plástico, aunque creo que esos berridos guturales demoníacos tan cafres a lo Glen Benton fueron tratados probablemente en el estudio por la mano de Skogsberg que, cómo no, se encontraba detrás de otra magnifíca creación sueca, y van...

Desafortunadamente, Liers in Wait desapareció en 1995 motivado principalmente por los continuos cambios de miembros (parece que cambiaban de line up, del mismo modo que cambiaban de ritmo XD) y porque el interés de Wåhlin se orientó más hacia su labor como diseñador de portadas. Por lo tanto, el bagaje de los suecos se reduce a esta excelsa obra, obligatoria para todo fan del death metal o de la música extrema en general y otra prueba fehaciente de que si escarbamos un poquito podemos encontrar auténticas joyas que desgraciadamente se encuentran postergadas por el paso del tiempo.

Pd: No podría haber hecho la reseña sin consultar la obra de Daniel Ekeroth, “Swedish Death Metal”, libro que desde aquí recomiendo a todo aquel al que le interese conocer qué se coció en la Suecia de primeros de los 90.

95/100