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martes, 9 de septiembre de 2014

NIRVANA 2002 DISEMBODIED SPIRITS (1991)



Retomamos la senda del metal extremo para traer a esta casa otra de aquellas demos olvidadas que se urdieron en la Escandinavia de principios de los ’90. Y para ello nos marchamos a la localidad sueca de Edsbyn, capital de la comuna de Ovanakersituada a unos 300 km al norte de Estocolmo y conocida a nivel nacional por los logros de su equipo de bandy, deporte emparentado con el hockey sobre hielo, y que se diferencia principalmente de éste en que se juega con una pelota en lugar de con un disco.

De esta región de la mitad oriental de Suecia es también oriundo un conocido presentador de la televisión sueca. Hablamos de Orvar Säfström, quien actualmente es un crítico de cine y por lo que cuentan, bastante conocido en su país. ¿Un Antonio Gasset a la sueca? Puede ser, sin duda que estaría bien, aunque no sé si los  desternillantes comentarios del catalán serían del agrado de los modélicos habitantes del país escandinavo. Sea como fuere, el caso es que a finales de los ‘80 e inicios de los ’90  las inquietudes de Säfström estaban orientadas hacia la música extrema y su talento se plasmó en el fanzine “Hang ‘Em High” y, especialmente, en la banda que hoy reseñamos, NIRVANA 2002, una de las primigenias formaciones sobre las que se cimentó y forjó el Swedish Old Shool Death Metal. Por lo tanto, dejaremos a un lado la opinión de Säfström acerca del movimiento Dogma o sus más que probables pinitos de jovenzuelo con el bandy, ya que hoy toca hablar de death metal.


La banda se formó en 1988 bajo el nombre de PROPHET 2002, insulso monicker que no convenció mucho a sus integrantes lo que motivó su sustitución por NIRVANA. Al poco tiempo conocieron de la existencia de otra banda con el mismo nombre (os suena, ¿no?, por lo que le añadieron el número que contenía su nombre original y así quedó conformada la formación como NIRVANA 2002.


Nirvana 2002 

Vuelven a la palestra elementos comunes ya tratados en anteriores reseñas de la escena: la juventud del line-up - estos gaznápiros aún lucían acné en su rostro cuando dejaron de existir en el 92; su bagaje discográfico que, si exceptuamos el recopilatorio de 2009, se reduce a demos y por último, el reconocimiento incondicional que le profesamos los seguidores de esta corriente musical.



Aparte de las características expuestas arriba, desde un estricto punto de vista musical, los de Edysbn se encuadran a la perfección  en la onda de la vieja escuela, a la par de CARNAGE, ENTOMBED o DISMEMBER, si bien, y es algo que me gustaría remarcar especialmente, su concepto (incluido monicker, logo, letras) está más orientado hacia lo místico, filosófico y espiritual que hacia el gore y demás salvajadas escatológicas que interesaban a sus coetáneos


Antes de publicar este Disembodied Spirits (1991), que se alza como la obra capital de su discografía, los suecos publicaron otras maquetas y ensayos, Truth and Beauty y Excursions in the 2002nd Dimension (ambas de 1989) o la destacable Mourning (1990),  en las que ya daban buena prueba de que su propuesta extrema no era moco pavo. Este hecho se vio refrendado en la demo que protagoniza esta reseña, poco más de 10 minutos aplastantes y epatantes de pura adrenalina e ira, divididos en tres devastadores garrotazos a la altura de nuestra sien en los que Säfström se erige como amo y señor del cotarro, por su buen hacer tanto a las seis cuerdas como en su inimitable labor al micro. La voz de este señor no tiene nada que envidiarle a la de otros jefazos de la escena, llámense Petrov, Lindgren, Tompa o Kärki, por ello no fue casualidad que ocupara la plaza de LG cuando largaron temporalmente al bravo voceras de ENTOMBED.


Pasando a analizar Disembodied Spirit, la veda se abre con Slumber y su trepidante y afilado riff principal, que nos evoca a NIHILIST/ENTOMBED con el plus de los guturales de Säfström que nos hace alejarnos unos metros de nuestro estéreo cuando vomita ese profundo y escabroso "Guiltyyyyyyyy!" La estructura del tema es perfecta, especial atención al corte en 2:15 y al riff que le sucede, cadencia entrecortada a la vez que simple, pero igual de efectiva y adictiva, que a su vez nos conduce a un pasaje en el que órgano y guitarra se funden creando un ambiente inquietante.


A Slumber le sigue Zombiefication y la primera sensación que nos traslada con su brutalísimo inicio es que tal saturación acabará reventando los altavoces en los que apenas unos minutos antes dejó la papilla el ilustre Säfström, inundando toda nuestra habitación de restos de las albóndigas suecas de Ikea. De nuevo nos topamos con una composición perfectamente organizada, la más corta del plástico, poblada con múltiples y frenéticos cambios de ritmo perfectamente hilvanados que me hacen preguntarme nuevamente cómo estos guiñapos de 17 años pudieron parir semejante barbaridad sónica (ojito a los magistrales cortes de batería en 0:37).


The Awakening Of…. cierra de forma atronadora esta maqueta con otra descarga implacable de furia incontenible, siguiendo los patrones descritos en los dos temas anteriores y donde destaca la inmensa labor de Erick Qvick tras los parches; por poner un ejemplo echadle una oída a esos, a priori, sencillos redobles que introduce en medio del riff principal que otorgan una contundencia tremenda (0:36). Como anécdota, mencionar que este tema fue incluido en un split con otras tres bandas (AUTHORIZE, entre ellas).


En definitiva, otro tesoro que merece una buena escucha, recomendado para todo aquel al que le interese lo acontecido en la Suecia de principios de los ’90 y que no tenga prejuicios a la hora de lidiar con una producción cafre, muy alejada de la sobreproducción que prima en la escena actual.



Para terminar y como dato curioso, comentar que la banda no se volvió a reunir hasta 15 años después de su separación. Esto ocurrió en 2007 y curiosamente dieron el primer concierto de su historia con motivo de la celebración de la publicación del libro de Daniel Ekeroth, Swedish Old School Death Metal.


Escucha la demo completa:




domingo, 20 de julio de 2014

THE HELLACOPTERS - High Visibility (2000)







La trayectoria de Nicke Andersson es bien conocida a estas alturas de la película. Batería y principal compositor de Entombed, dejó la banda tras brindarnos algunas de las obras más memorables del death metal para seguir su carrera en su proyecto rockero, The Hellacopters. El ambicioso Nicke no se conformaba con ser uno de los jefazos de la movida extrema sueca de finales de los ’80 e inicios de los ’90, y de nuevo su talento y su carisma se iban a ver envueltos en otro movimiento musical de notable repercusión. En este caso en Escandinavia se gestó una importante escena retro que reivindicaba el garage rock de los 60 y 70 y bebía los vientos por los primeros Kiss y la escena de Detroit: The Stooges, MC5 o la Sonic’s Rendezvous Band. Obviamente, nuestro protagonista no iba a conformarse con ser un mero comparsa en semejante movida y pondría toda la carne en el asador para, como ocurriera en la Swedish Death Metal Old School, estar en la primera línea de fuego.

De este modo el death metal perdía a una de sus joyas más preciadas, mientras que el rock se hacía de un diamante en bruto que disco tras disco con sus ‘Copters se encargaría de regalarnos algunas de las obras más interesantes de los últimos 15 años.

High Visibility es la cuarta publicación de su discografía, la primera con una multinacional (Universal) y con la que abandonan de forma definitiva el sonido sucio, punketa y guerrillero que predominaba en sus dos primeras obras y que aún asomaba en algunos tracks del inmediatamente anterior Grande Rock, para decantarse por un rock fresco y más pulido dotado de una producción limpia y cuidada que mostraría el camino a seguir en sus futuras publicaciones.

La madurez compositiva de la banda, y de Nicke en especial, que ya se intuía en tracks anteriores como “Welcome To Hell” o “The Devil Stole…”, queda plasmada en esta obra en cortes tan brillantes como el opener “Hopeless Case Of a Kid In Denial”, donde destacan, entre otras cosas, esas guitarras acústicas, “Sometimes I Don’t Know” (mi favorita), “Throw Away Heroes” o “Toys and Flavours” (poned atención al maravilloso órgano y al solo de guitarra en esta última), composiciones cargadas de hermosas melodías en las que observamos como la presencia de Bobba y sus teclados han ganado enteros en la propuesta musical de la banda, de hecho había figurado como colaborador en álbumes anteriores pero es en este donde aparece por primera vez como miembro oficial de la banda. Con “You’re Too Good For Me Baby”, los suecos se marcan una versión de Silky Hargreaves, bastante fiel a la original aunque más acelerada, con unos buenos coros y que de no aparecer en los créditos, jamás hubiera intuido que se trataba de un cover.

También hay espacio en High Visibility para temas más calmados. Es cierto que la adrenalina no fluye como antaño, pero el primer respiro serio no nos llega hasta el séptimo tema con “No Song Unheard”, aspecto que se repite con “No One’s Gonna Do It For You”, medio tiempo baladístico, en el que hallamos la que puede ser la mejor interpretación de Nicke al micro del plástico. Por otro lado, “Truckloads Of Nothin’”, con su arisco riff unido a su excelente puente+estribillo y "A Heart Without Home", con ese inicio tan Kiss, nos devuelven a unos derroteros más directos que continúan en la tripleta final. Tanto en “I Wanna Touch” como en “Hurtin’ Time” sueltan el freno de mano para presentarnos su enfoque más desenfadado y frenético, recordándonos la segunda de ellas a lo grabado en anteriores lps. Curiosamente “Hurtin’ Time” está co-escrita por Scott Morgan, de la Sonic’s Rendezvous Band, con el que posteriormente Nicke colaboraría en el ultra-recomendado proyecto The Solution. Para finalizar, otro buen derroche de energía con “Envious”, el track más extenso del lp (apenas 4 minutos) y que supone un estupendo broche final a High Visibility, conjugando todo lo expuesto en los temas anteriores y dando una vez más con la bendita fórmula mágica por la que cualquier banda mataría: un par de buenos riffs pegadizos, estribillo coreable y adictivo, puente matador y solos más que notables. ¿Qué sencillo parece verdad?

En definitiva, enorme paso en firme en la evolución de los ‘Copters, un disco muy recomendable cargado de buenas composiciones y grandes melodías, ideal para comenzar a descubrir a esta sensacional agrupación sueca si todavía eres de aquellos que todavía no le ha hincado el diente.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Entrevista a THREE SEASONS



THREE SEASONS es una banda sueca  que combina el hard rock, la psicodelia y el blues. Fundados en 2009, han publicado dos lps bajo el sello Transubstans Records, los muy recomendables Life’s Road (2011) y Understand the World (2012). Tras su extensa gira por España, tuvimos la suerte de intercambiar algunas palabras con ellos.

DARK RHYMES (DR): Muy buenas, chicos. Habéis girado por Suecia y España en estos últimos años. En esta ocasión, aparte de visitar nuestro país, vuestra gira ha incluido países como Polonia o Alemania, donde habéis actuado por primera vez. ¿Cómo os sentís una vez que ha terminado esta gira?

THREE SEASONS (TS): En este momento tenemos una mezcla de agradecimiento y cansancio. La gira ha sido larga y muy agotadora, pero al mismo tiempo ha supuesto una gran experiencia ya que  hemos gozado de increíbles veladas en algunos de los países más importantes de Europa. Nunca habíamos tenido la oportunidad de llevar nuestra música a Alemania y Polonia y los shows allí han ido genial, en especial el concierto de Berlín. Lo pasamos muy bien sobre el escenario y con la gente que asistió a los conciertos.

(DR): Tras la gira por España de 2012, ¿cómo ha ido esta nueva experiencia en nuestro país?

(TS): España es un país con el que estamos muy familiarizados. A pesar de la crisis que está viviendo la nación y su población, aún más acentuada que el año pasado, las audiencias de los shows se han mostrado muy interesadas y han mostrado mucho entusiasmo por vernos y comprar nuestros discos. Hemos estado con muchos colegas que ya siguieron nuestra gira anterior y que han recorrido bastantes kilómetros para vernos en esta ocasión. Esto es realmente reconfortante.

(DR): Asistimos a vuestro concierto en Granada y podemos decir que lo disfrutamos enormemente. Recuerdo que fue el último de los 17  conciertos que hicisteis en España. Contadnos cuáles han sido los mejores momentos de vuestra gira por nuestra tierra.

(TS): Primero de todo, muchas gracias por tus palabras. Pasamos muy buenos ratos en este país. Por mencionar uno, nos quedamos con el concierto de Torredembarra, un lugar precioso para actuar, La Traviesa, con un ambiente único. Es un sitio maravilloso para tocar y lo  pasamos genial. Terminamos nuestro tour del 2012 allí y casi con toda probabilidad fue el mejor de todos los shows de aquella gira, sólo que en esta ocasión estuvo incluso mejor. Por otro lado, el concierto en Louis Louie de Estepona también fue muy especial. Un lugar muy íntimo en el sur, cerca del mar y con gente realmente interesada en acudir a nuestro show y compartir la música con nosotros.

(DR): Por cierto, ¿tuvisteis la posibildad de visitar nuestra ciudad?

(TS): Desafortunadamente no tuvimos la oportunidad de visitar la ciudad por falta de tiempo, una pena, pues mucha gente nos había comentado que merece la pena. Esperamos visitarla en la próximo ocasión.

(DR): Bien, cambiando de tema. En noviembre de 2012 publicasteis vuestro segundo disco. ¿Cuál es el concepto que subyace tras “Understanding the World”?

(TS): Bajo nuestro punto de vista, tanto concepto como significado están abiertos a la interpretación del oyente. Podemos tener una u otra idea durante el proceso de creación, pero ello no es necesariamente lo que otros puedan pensar cuando escuchen una de nuestras canciones. Para algunos de nosotros, una interpretación literal del título (“Entender el Mundo”) puede ser el idóneo, pero si hay quien lo interpreta de otra manera también está bien. Todo depende del punto de vista y las sensaciones de cada uno.

(DR): ¿Cómo se creó “Understand the World”? Habladnos del proceso de grabación que seguís.

(TS): Más o menos cada una de las canciones han partido de una idea de Sartez. ¡Posee una enorme capacidad creativa! La idea y la imagen de la canción como un todo tienden a estar claras y pensadas desde el primer momento, mientras que dedicamos mucho tiempo en nuestro ensayo a estructurar el tema y buscar las cadencias, las dinámicas y las atmósferas adecuadas. Por lo general, las letras se escriben y se añaden al final, una vez que las partes instrumentales están terminadas.

Al igual que con nuestro primer trabajo, este nuevo disco ha sido creado por nosotros casi íntegramente. Con esto queremos decir que nos hemos ocupado de la composición, la grabación, mezcla y masterización del disco, mientras que el artwork también nos lo hemos currado en colaboración con Peter Johansson, un gran artista y, al mismo tiempo, un buen amigo nuestro. Sólo nos ha faltado estar en la fábrica y sacar las copias del disco.

(DR): Desde un punto de vista musical, vuestro nuevo disco continúa en la línea del formidable “Life’s Road”, siendo honesto, uno de los mejores álbumes de rock grabados en el 2011. El gusto por el sonido setentero, la presencia del Hammond, ese aire a FREE, ZEPPELIN o PURPLE son elementos comunes en ambos discos y que sirven para definir la personalidad de vuestra banda. Teniendo esto en cuenta, ¿cuáles son desde vuestro punto de vista las principales diferencias entre sendos lps?

(TS): De nuevo, gracias por vuestras palabras. La psicodelia de finales de los ’60/principios de los ’70 es una gran influencia en nuestro sonido y obviamente las bandas que mencionas no son desconocidas para nosotros.

Consideramos que las principales diferencias entre ”Life’s Road” y “Understand the World” radican en que el primero es más atmosférico, con muchas texturas y canciones que poseen más diversidad. Temas como “An Endless Delusión” o “Since Our First Day” son buenos ejemplos de ello. Por otro lado, el último álbum es más salvaje y directo, con temas más cañeros como “Searching” o “Ain’t Got Time”. Este tipo de canciones, más agresivas, no eran tan comunes en el disco anterior.

(DR): ¿Cuáles son vuestros planes para el futuro?

(TS): Pensamos continuar en la misma dirección que en estos últimos tiempos- tocar en directo, hacer giras, grabar discos-. Understand the World vio la luz hace muy poco, pero la demanda y el reconocimiento han sido muy importantes, la edición en vinilo del lp está prácticamente agotada.

Lo mismo ocurre con nuestro primer disco, tanto la edición en vinilo como la primera edición del CD de Life’s Road se han vendido casi al completo, lo que ha motivado que se hagan nuevas copias de este disco para poder responder a esta demanda. Somos conscientes de que la venta de discos en formato físico en los tiempos que corren -era digital con las descargas y escuchas online-no está garantizada, por ello estamos realmente felices y agradecidos. Seguiremos haciéndolo lo mejor que podamos, tanto en nuestros trabajos de estudio, como en el directo.

(DR): Desde hace tiempo, Suecia está a la vanguardia en términos musicales. A principios de los ’90 la escena death metal sueca supuso una gran bocanada de aire fresco al género,  mientras que a mediados de esa misma década comenzó a desarrollarse la brillante escena Garage Rock Revival. De unos años hacia acá, bandas como Graveyard, Witchcraft, Ghost o Three Seasons estáis rescatando el glorioso sonido de los ’70 con muy buen éxito. ¿Cuál es vuestra opinión al respecto de esta nueva escena? ¿Nos podrías recomendar algunas bandas del underground sueco?

(TS): Es cierto, Suecia tiene una buena tradición de producir bandas de gran calidad. Actualmente la ola de música psicodélica está pegando con mucha fuerza, aunque también es cierto que este tipo de música lleva tocándose aquí desde muchos antes que estos últimos años. Un buen número de bandas suecas establecieron las bases de esta escena a finales de los ’90.

Hoy en día hay un número muy considerable de grandes formaciones de este género en nuestro país, y más que están surgiendo. Es agradable ver cómo la gente está cada vez más y más  interesada en este tipo de música- es esperanzador ver cómo la gente está cada vez más harta de la aburrida música de las radio-fórmulas. Nos parece estupendo observar cómo van surgiendo bandas de gran calidad. En este sentido, y contestando a tu segunda pregunta, hay demasiadas bandas interesantes en Suecia. No nos olvidamos de ninguna, pero es que es imposible rescatar sólo a unas cuantas.


(DR): Para terminar esta entrevista me gustaría que me comentarais algunos de vuestros gustos (cinco discos favoritos , el primer concierto al que asististeis y la banda/músico con el que os gustaría girar).

(TS): Pues al igual que hemos comentado con anterioridad, hay demasiado bueno donde elegir y nos resulta imposible elegir sólo uno.

(DR): De acuerdo, tíos, aquí lo dejamos. Ha sido un placer. Esperamos que todo os vaya genial en vuestros proyectos venideros, os deseamos lo mejor.


(TS): El placer es nuestro, esperamos veros y visitar vuestro país de nuevo muy pronto. ¡Salud!

viernes, 29 de julio de 2011

ENTOMBED To Ride, Shoot Straight And Speak The Truth (1997)







Con un título más propio de un espagueti-western de Sergio Leone que de una banda de metal extremo, Entombed nos presentan su cuarto larga duración, una vuelta de tuerca más en su particular sonido. El lp aparece en 1997, cuatro años después del inspirado Wolverine Blues, que descolocó a muchos de sus seguidores old school, y en mi modesta opinión, casi un lustro es demasiado tiempo entre una y otra obra para unos muchachos que en tres años de orgasmo creativo nos habían regalado otros tantos discazos imprescindibles, tres obras capitales de la música extrema, siendo Left Hand Path y Clandestine discos OBLIGATORIOS para comprender la evolución del death metal en los últimos 20 años.
En este sentido, considero necesario mencionar que Entombed fue el principal precursor del denominado sonido Sunlight, nombre del estudio donde el productor Thomas Skogsberg maceró una buena colección de grandes discos de death metal escandinavo, especialmente desde finales de los 80 hasta el primer lustro de los 90, y caracterizados por su peculiar trato al sonido de las guitarras, con una afinación más baja de lo normal.
El productor sueco repite también en To Ride……, un disco que nos muestra a unos muchachos con la mente muy abierta y con enormes deseos de experimentar que, guiados por su batería y principal compositor Mr. Nicke Andersson, deseaban continuamente reinventarse, ocurre que en este lp pienso sinceramente que se pasaron demasiado con la rosca.
Si en Wolverine Blues nos encontramos a unos Entombed más accesibles que en los dos anteriores discos, en este trabajo, los suecos abandonan definitivamente los senderos del death (sólo nos queda la voz de LG y a ratos) que tan buen resultado les habían dado antaño y apuestan por un sonido más rockero y garagero, con toques de Hardcore Punk, Groove, Stoner, incluso algo de blues y rock sureño, mejunje que algunos bautizaron acertadamente como death n’roll, concepto que ilustra a la perfección lo que la banda nos propone en To Ride y en algunos trabajos sucesivos, y si bien cronológicamente y estilísticamente no se puede enmarcar en la corriente escandinava que revitalizó el rock a finales de los 90, con bandas como Gluecifer, Turbonegro Backyard Barbies o los mismos Hellacopters, sí se aprecia el gusto por los sonidos rockeros de unos MC5, Kiss o Motorhead.

Aunque siempre habían reconocido estas influencias clásicas, nunca las habían plasmado tan claramente en un disco como en To Ride (aunque en Wolverine ya se podía atisbar algo). Y no sólo eso, estos muchachos estaban abiertos a todo tipo de sonidos y, entre otras cosas, comenzaron a consumir música de la emergente corriente de rock alternativo americano encabezada por Sonic Youth o Dinosaur Jr. De este modo, antiguos héroes de la banda como Repulsion, Slayer, Autopsy o Venom, habían dado paso a influencias menos underground y esto se iba a ver plasmado en su sonido.
Los cambios en la banda no sólo se reducen a su estilo. Tras publicar Wolverine Blues, abandonan tras una serie de disputas contractuales Earache, la discográfica que durante los 90 agrupó a las principales bandas de metal extremo de la época y con los que tenían firmados dos discos más, fichan por Eastwest, en lo que se suponía iba a ser su pelotazo comercial definitivo. Nada más lejos de la realidad, no llegan a sacar lp con la filial de Warner Bros y acaban fichando por un sello menor, Music For Nations, que apenas les da bola. Este hecho, el fracaso comercial, fue uno de los principles motivos (sino el principal) para que Nicke Andersson, verdadero alma de los de Estocolmo, decidiera largarse con sus Hellacopters tras To Ride y avanzar aún más en su exploración musical.
Pasando a analizar el disco que, aunque se aleje de la propuesta original de Entombed y a pesar de los aspectos negativos que posee que relataré a continuación he de dejar claro que me encanta porque contiene las últimas grandes composiciones de la banda con Nicke, que no es moco de pavo, el disco posee varios temas que podrían entrar en un grandes éxitos de la banda, pero además el halo macarra y sucio que posee el lp le va que ni pintado, el artwork me parece muy original, con una foto impagable en el interior donde aparece un jet (privado) con el antiguo y grandioso logo de Entombed (bendito photoshop) y para acabar de ponerme palote el disco tenía una edición especial doble, y en el disco extra aparecen unas Family Favourites, con versiones impresionantes de Venom, MC5, King Crimson, Venom y Black Sabbath, hecho que me hizo descubrir las tres primeras bandas y por las que eternamente estaré agradecido a los suecos. Por lo tanto, observaréis que este disco para mí es bastante especial.
"....eveytime you fight something down it comes back even stronger..."
Una vez vistos algunos aspectos positivos, enumeraré aquellos inconvenientes que comentaba hace un momento. Por un lado el sonido predominante de los platos y el charles de la batería, un chssssss casi continuo que no abandona tu oído hasta media hora después de darle al Stop. El motivo de este desbarajuste no lo tengo claro y no sé si fue por el ansia de protagonismo de Nicke o a un inaudito fallo de producción o mezcla.
Además, otro altibajo que le encuentro es que las composiciones no están a la altura de trabajos anteriores. La chispa de Nicke aparece, pero a cuentagotas y los hachas Uffe y Alex, acostumbrados a trabajar con el colchón compositivo del gran batería a las espaldas, no estaban en esos momentos inspirados para componer más de dos buenos temas por cabeza. Eso sí, la irrupción del nuevo bajista Jorgen Sandström (ex vocalista entre otras issues de los Grave) aporta aires renovadores e introduce algunos pasajes de bajo realmente interesante.


El último punto negativo que le hallo a To Ride es que algunas letras suenan infantiles y poco inspiradas ( I love you baby when you're dead, and you're so red---creo que sobran comentarios) algo que se repetirá en discos sucesivos y es otro elemento más, que sumado a los anteriores, puede demostrar mi tesis (comentada con colegas del “gremio”) de que el barco se estaba hundiendo con conflictos internos, problemas de ego y peleas discográficas, no existía la unión de antaño y ello repercutió inevitablemente en las canciones. Probablemnte la marcha de Nicke, el adalid de esta causa llamada Entombed, era ya algo inevitable y calculado antes de la publicación del disco y a pesar de que éste contiene momentos que considero sublimes (por la innegable calidad de los músicos) hay otros en los que la banda parecen jugar con el oyente, introduciendo en el lp canciones como Put me Out, que por momentos parece una broma de mal gusto y que te empuja inevitablemente a pasar de canción.
Teniendo esto en cuenta, nos encontramos con un trabajo rudo, a medio pulir y deslavazado, que en ocasiones y dependiendo de la paciencia del oyente puede llegar a aburrir y cansar por el maldito sonido de los platos, pero donde vamos a hallar un buen puñado de temas que harán las delicias de aquellos que degustaron Wolverine Blues o sus álbumes posteriores. Me refiero a los cuatro primeros temas del trabajo y a Wreckage, el temón que cierra, no sólo To Ride, sino una época impresionante e inolvidable para la banda.
Wreckage y el tema título que abre, son para mí de largo lo mejor del lp (of course de la mano de Nicke), dos temas épicos con grandes ritmos y una gran interpretación de LG. Además Like this With the Devil, un tema muy Groovy, Lights Out y Wound, todas enlazadas, completan un inicio atronador, mostrándonos la vena más deathrollera de la banda.
They supone un cambio de tercio, un tema más pausado y con un puente y estribillo bastante inspirados, tiene cierto aire sureño, eso sí pasado por el filtro de estos suecos. Cortesía de Alex Hellid es también Boats, un blues bastante conseguido, donde demuestran lo ecléctica que puede llegar a ser su propuesta.
Del resto de temas me gustaría resaltar DCLXVI (es decir, 666 en números romanos), un pasaje de piano precioso, obra de LG Petrov que sirve de puente entre Somewhat Peculiar y Parasight, dos buenas canciones, la primera de ellas en la línea deathrollera del comienzo, mientras que Parasight es otro temazo con una gran letra. Parece grabada en directo y al comenzar escuchamos unos gritos femeninos ensordecedores (no penséis mal…), como si de un gig de los Beatles se tratara y comienza la tralla en un tema que encajaría perfectamente en Wolverine Blues o en ese fantástico Ep que fue Hollowman. Para no aburriros más con los temas, acabaré con Damn Deal Done, otro himno de este disco y favorita en directo. Compuesta por Nicke en colaboración con los dos guitarras, posee un gran riff principal que te enganchará a la segunda escucha, notables punteos de Uffe y Alex y como casi siempre una excelente interpretación de ese monstruo de los vocales que es LG Petrov (grite, brame, gruña o susurre).
En definitiva,  un plástico que a pesar de sus evidentes carencias, no desmerece el legado clásico de la formación sueca. Tuve la suerte de estar en la gira en la que lo presentaron  y sonaban como un tiro.
80/100


jueves, 21 de julio de 2011

DEATH BREATH - Death Breath EP




El regreso del hijo pródigo.

Así podríamos subtitular esta reseña que supuso el retorno del polifacético Nicke Andersson a los sonidos que lo elevaron a los altares del metal extremo con los legendarios e influyentes Entombed. Y para seros sinceros, tengo que decir que ya era hora, pues aunque el bagaje tanto con The Hellacopters como con The Solution es altamente recomendable y merece todos mis respetos, este pollo ha nacido para hacer death metal y además del bueno, como así lo atestigua el 7” que hoy traemos a Dark Rhymes & Lucid Fairytales.

Según palabras del propio Andersson, uno de los motivos principales que le llevó a volver a componer death metal fue su hartazgo respecto a la escena actual del género y, en consencuencia, su deseo de componer la música extrema que a él le gustaría escuchar. Con toda seguridad, la música que tenía en mente el sueco no era ni más ni menos que la de viejos héroes como Autopsy, Repulsion, los Death más primitivos o incluso sus Entombed/Nihilist primigenios, pues es precisamente a esas influyentes formaciones a lo que “apesta” terriblemente este EP, a death metal a la antigua usanza, crudo y sucio, muy lejos de las obras ultratécnicas, megaproducidas y retocadas en estudio que pululan hoy en día en la escena. Además, este “back to the roots” también se vio notablemente imbuido por el tiempo que pasó trabajando en la reedición de los demos de Nihilist y su participación en el libro de Daniel Ekeroth, “Swedish Death Metal”.

De este modo, en 2006, aprovechando una parada en la rutina disco-promoción –gira de los ‘Copters, el bueno de Nicke unió fuerzas con Robert Perhsson (la otra mitad de la banda) y con Mange Hedquist y grabaron las tres pistas que componen este EP, que no es más ni menos que un atractivo adelanto de lo que un par de meses después sería el primer y único disco que los suecos han grabado hasta la fecha, “Stinking Up The Night”, y que, junto al posterior MCD “Let It Stink” (con guiño y parodia en título y portada a los escarabajos más famosos del mundo), completan la discografía de estos Death Breath. Y digo atractivo porque el caramelo incluye dos temas inéditos, sacados de las sesiones de grabación del disco, y que sólo vieron la luz a través de este trabajo.

Metámonos en faena:

“Death Breath” es el tema que da título a la obra y, al mismo tiempo, a la banda; podemos asegurar que nos captura desde su siniestro e inquietante inicio y que supone una excelente carta de presentación de la banda en sociedad. Tras ese inquietante riff inicial, nos damos de bruces con el punzante y arrollador ritmo principal del tema, un definitivo rompecuellos, simple y contundente. A destacar el break a mitad de tema, en la onda deathrollera de un Wolverine/To Ride. La letra es de lo más dantesco, el fétido aliento de un muerto viviente puede acabar con la vida de lo que se encuentre a su paso. Recomiendo la visión del video, prueba palpable de que se pueden conseguir cosillas interesantes con pocos medios.


Video del tema Death Breath


En los apenas 2 minutos y medio de duración del siguiente track, “Corpses of Death” no hay concesión alguna, la intensidad se eleva aún más si cabe que en el destripante tema inicial. Andersson golpea la batería como si de un martillo pilón se tratara y el daño en nuestro cerebro es de órdago y comienza a ser irreparable. Por otro lado, la labor vocal en este track recae en los guturales de Markus Karlsson (I QUIT), quien le otorga un enfoque más angustioso y sofocante que Perhsson. Tanto en “Corpses Of Death” como en “Matricide” (el cierre del EP) el sonido es más sucio y trabado que en el tema título, hecho que según he podido averiguar, fue realizado a conciencia pues, este último procede de las sesiones de grabación del disco, mientras que los otros dos tracks, a pesar de que fueron compuestos en las mismas sesiones, fueron grabados en otro estudio, para darle un enfoque más rancio y vieja escuela y otorgarle al trabajo el añejo sonido de los 7” de primeros de los ’90.

Cerramos este EP con "Matricide", otro trallazo que apenas sobrepasa los dos minutos y medio y, aunque el daño ya está hecho y nuestras neuronas pueden dar buena fe de ello, a estas alturas nos da absolutamente igual, porque lo que nos encontramos es el caramelo absoluto de este EP. A los seguidores del “Clandestine” se les pondrá una sonrisa de oreja a oreja cuando escuchen el inicio y ritmo principal de semejante aplanadora, pues (o mis oídos me engañan) suena horrores al comienzo de “Chaos Breed”. Esa guitarra inicial tiene copyright del señor Nicke Andersson, suena más a Entombed old school que todo lo que han hecho sus excompañeros desde que se fue su alma mater, por mucho que duela decirlo.

En definitiva, una muy destacable vuelta de Nicke Andersson a los terrenos del death tras una década rockeando, así como un excelente aperitivo de lo que nos podemos encontrar en la (hasta ahora) corta discografía de estos suecos de putrefacto aliento, que probablemente se verá aumentada a principios de año con una nueva obra. Recomendado para los seguidores del death metal old school en general y especialmente para los que sufrieron un coitus interruptus con la marcha de Andersson de Entombed.

75/100

miércoles, 20 de julio de 2011

LIERS IN WAIT - Spiritually Uncontrolled Art (1991)




Suecia. Principios de los 90.

Con estos datos nos dirigimos inexorablemente a la enorme y original escena de death metal que se generó en el país escandinavo hace ya más de dos décadas. Hemos dicho escena, y más bien podríamos tildarlo de movimiento cultural, pues lo que ocurrió en este rico estado que no alcanza los 10 millones de habitantes, supone uno de los puntos y aparte en la historia del metal, esa explosión brutal de bandas (muchas de ellas de una enorme y contrastada calidad), la publicación de fanzines a cascoporro y el intercambio musical de demos, constituyó una verdadera revolución en la manera de concebir y vivir el metal entre aquellos que vivieron de primera mano la experiencia. Al mismo tiempo, también podríamos considerarlo como la respuesta europea a la influyente y genuina corriente death que años atrás había eclosionado en Florida con auténticos pioneros del género como Death, Deicide, Morbid Angel, Atheist, Obituary, etc, de la que obviamente bebieron los mozalbetes escandinavos.

Pues bien, para hallar el origen de Liers In Wait, tenemos que sacar del baúl de los recuerdos a una de las tantísimas bandas que parió la escena sueca, los legendarios y brillantes Grotesque, formados en Gotemburgo a finales de 1988 y que año y medio más tarde perpetraron una de las más aberrantes y malévolas obras que se recuerdan en el patio, su MCD “Incantation”, una fusión perfecta de death, thrash y black primigenio, ultra recomendado para los amantes de lo extremo (para muestra un botón). Los genios creativos detrás de tanta mala ostia eran (sobre todo) Kristian Wåhlin y Tomas Lindberg, a los que se unió Alf Svensson, otra bestia parda del ramo. Tristemente, se cree que la entrada de este último contribuyó a su separación, pues fueron incapaces de canalizar de forma positiva los egos y capacidad creativa de cada uno. A pesar de la ruptura, los tres músicos siguieron ensayando juntos durante un tiempo previo a la disgregación definitiva, con Hans Nilsson a la batería y Anders Björler a las cuatro cuerdas.

De las cenizas de Grotesque nacieron dos grupos monumentales: por un lado, Lindberg y Svensson unieron fuerzas con Bjorler y formaron At The Gates, mientras que Wåhlin se quedó con Nilsson tras los bombos y creó la banda que protagoniza esta reseña, los efímeros, pero no por ello menos recomendados Liers In Wait.

De sobras es conocida la trayectoria de At The Gates, verdaderos padres, junto con Eucharist y Ceremonial Oath del Sonido Goteborg y poseedores de una discografía impoluta y brillante que les granjeó un éxito relativo en ventas y absoluto en crítica. En la otra cara de la moneda tenemos a Wåhlin y sus Liers in Wait, que desafortunadamente apenas llegaron a publicar de forma oficial el MCD que hoy presentamos en el Portal, este Spiritually Uncontrolled Art (menudo titulaco!!!), que reúne todos los clichés definitivos y definitorios del género, empezando por el “abominable” monicker de la banda, probablemente “robado” de una de las más infames letras de David Vincent ('Abominations'), el indescifrable pero al mismo tiempo excelente y sugerente logo, el ya mencionado título, que nos da una pista de lo que vamos a encontrar en cuanto le demos cera al trabajo y por último, la portada. La primera es la portada original, mientras que la restante pertenece a la reedición del 96, pues para mi gusto esta segunda está más currada y conecta mejor con el concepto de la obra. Detrás del artwork del disco está un tal Necrolord, que no es ni más ni menos que el seudónimo del señor Kristian Wåhlin, autor de portadas tan conocidas como In The Nightside Eclipse, Storm Of The Lights Bane, Slaughter of The Soul o Lepaca Kliffoth. Precisamente el alma mater de los creadores de esta última obra, Christofer Johnsson, es el encargado de grabar las voces en Spiritually Uncontrolled Art.




Respecto a lo estrictamente musical, con casi toda probabilidad, los 17 minutos que conforman esta obra pueden ser de los más brutales e intrincados que se hayan parido en la fría Suecia de primeros de los 90 y ello, teniendo en cuenta la cantidad de titanes que pululaban en la zona (Entombed, Unleashed, Grave, Edge Of Sanity), no es moco de pavo. En cierto modo, Liers In Wait no deja de ser la continuación natural de Grotesque, algo bastante lógico si tenemos en cuenta que Wåhlin era el principal compositor en ambas agrupaciones, aunque a decir verdad su nueva propuesta se mueve en terrenos más técnicos que la banda seminal sin perder ni un ápice de su inherente brutalidad y, en general, más sofisticada que la inmensa mayoría de sus coetáneos suecos, como hemos comentado poco más arriba. En este sentido, la influencia del death americano en los de Gotemburgo se hace bastante patente, hecho que se refleja también en las letras, muy en la onda de unos Morbid Angel, con referencias a la obra de Lovecraft. La estructuración demencial de cada tema, los innumerables y continuos cambios de ritmo ejecutados a una velocidad ultrasónica que, por momentos, pueden hacer al oyente poco avezado perderse en una maraña de riffs y redobles -que huelga decir se hallan brillantemente concatenados (sí, aquí nada suena fuera de lugar)- constituyen la principal baza de este trabajo único e irrepetible.

En palabras del Tomas Lindberg en el libro de Daniel Ekeroth ‘Swedish Death Metal’ Liers In Wait “crearon por aquellos entonces lo que Nile hizo diez años después. Spiritually Uncontrolled Art es una joya perdida de Death Metal Sueco. Nosotros (At The Gates) tuvimos toda la suerte y ellos no consiguieron nada. No fue justo. Fue cruel”. Quizá se pasó en lo de los 10 años pero creo que sobran comentarios.

Cinco son los temas que componen el MCD, todos de una excepcional factura y ejecución por lo que me resulta complicadísimo destacar un tema sobre otro. Desde Overlord, el frenético opener, que supone un puñetazo directamente al mentón y un aviso a navegantes de que la somanta de palos que nos va a caer es de órdago, hasta la instrumental Gateways, que echa el cierre a la obra con un riff arrastrado acojonante acompañado de unos órganos que ayudan a crear una atmósfera cuando menos inquietante y una épica y melódica parte intermedia con solos de bella factura, nos damos de bruces con composiciones trepidantes y malsanas, plagadas de vibrantes y complicadas vueltas de tuerca. Aún así y a riesgo de extenderme en demasía, me resulta inevitable mencionar Maleficient Dreamvoid, cuyo evocador e inspirado inicio nos otorga cuarenta segundos de tregua entre tanta devastación, para conducirnos a continuación hacia una espiral de ritmos y desenfreno, con secciones tan aplastantes como la que comienza rondando los dos minutos, o el final del track donde los sintetizadores vuelven a hacer acto de presencia creando un efecto sofocante y angustioso. La interpretación de Johsson en este tema alcanza las cotas más altas de agresividad del plástico, aunque creo que esos berridos guturales demoníacos tan cafres a lo Glen Benton fueron tratados probablemente en el estudio por la mano de Skogsberg que, cómo no, se encontraba detrás de otra magnifíca creación sueca, y van...

Desafortunadamente, Liers in Wait desapareció en 1995 motivado principalmente por los continuos cambios de miembros (parece que cambiaban de line up, del mismo modo que cambiaban de ritmo XD) y porque el interés de Wåhlin se orientó más hacia su labor como diseñador de portadas. Por lo tanto, el bagaje de los suecos se reduce a esta excelsa obra, obligatoria para todo fan del death metal o de la música extrema en general y otra prueba fehaciente de que si escarbamos un poquito podemos encontrar auténticas joyas que desgraciadamente se encuentran postergadas por el paso del tiempo.

Pd: No podría haber hecho la reseña sin consultar la obra de Daniel Ekeroth, “Swedish Death Metal”, libro que desde aquí recomiendo a todo aquel al que le interese conocer qué se coció en la Suecia de primeros de los 90.

95/100