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domingo, 20 de julio de 2014

THE HELLACOPTERS - High Visibility (2000)







La trayectoria de Nicke Andersson es bien conocida a estas alturas de la película. Batería y principal compositor de Entombed, dejó la banda tras brindarnos algunas de las obras más memorables del death metal para seguir su carrera en su proyecto rockero, The Hellacopters. El ambicioso Nicke no se conformaba con ser uno de los jefazos de la movida extrema sueca de finales de los ’80 e inicios de los ’90, y de nuevo su talento y su carisma se iban a ver envueltos en otro movimiento musical de notable repercusión. En este caso en Escandinavia se gestó una importante escena retro que reivindicaba el garage rock de los 60 y 70 y bebía los vientos por los primeros Kiss y la escena de Detroit: The Stooges, MC5 o la Sonic’s Rendezvous Band. Obviamente, nuestro protagonista no iba a conformarse con ser un mero comparsa en semejante movida y pondría toda la carne en el asador para, como ocurriera en la Swedish Death Metal Old School, estar en la primera línea de fuego.

De este modo el death metal perdía a una de sus joyas más preciadas, mientras que el rock se hacía de un diamante en bruto que disco tras disco con sus ‘Copters se encargaría de regalarnos algunas de las obras más interesantes de los últimos 15 años.

High Visibility es la cuarta publicación de su discografía, la primera con una multinacional (Universal) y con la que abandonan de forma definitiva el sonido sucio, punketa y guerrillero que predominaba en sus dos primeras obras y que aún asomaba en algunos tracks del inmediatamente anterior Grande Rock, para decantarse por un rock fresco y más pulido dotado de una producción limpia y cuidada que mostraría el camino a seguir en sus futuras publicaciones.

La madurez compositiva de la banda, y de Nicke en especial, que ya se intuía en tracks anteriores como “Welcome To Hell” o “The Devil Stole…”, queda plasmada en esta obra en cortes tan brillantes como el opener “Hopeless Case Of a Kid In Denial”, donde destacan, entre otras cosas, esas guitarras acústicas, “Sometimes I Don’t Know” (mi favorita), “Throw Away Heroes” o “Toys and Flavours” (poned atención al maravilloso órgano y al solo de guitarra en esta última), composiciones cargadas de hermosas melodías en las que observamos como la presencia de Bobba y sus teclados han ganado enteros en la propuesta musical de la banda, de hecho había figurado como colaborador en álbumes anteriores pero es en este donde aparece por primera vez como miembro oficial de la banda. Con “You’re Too Good For Me Baby”, los suecos se marcan una versión de Silky Hargreaves, bastante fiel a la original aunque más acelerada, con unos buenos coros y que de no aparecer en los créditos, jamás hubiera intuido que se trataba de un cover.

También hay espacio en High Visibility para temas más calmados. Es cierto que la adrenalina no fluye como antaño, pero el primer respiro serio no nos llega hasta el séptimo tema con “No Song Unheard”, aspecto que se repite con “No One’s Gonna Do It For You”, medio tiempo baladístico, en el que hallamos la que puede ser la mejor interpretación de Nicke al micro del plástico. Por otro lado, “Truckloads Of Nothin’”, con su arisco riff unido a su excelente puente+estribillo y "A Heart Without Home", con ese inicio tan Kiss, nos devuelven a unos derroteros más directos que continúan en la tripleta final. Tanto en “I Wanna Touch” como en “Hurtin’ Time” sueltan el freno de mano para presentarnos su enfoque más desenfadado y frenético, recordándonos la segunda de ellas a lo grabado en anteriores lps. Curiosamente “Hurtin’ Time” está co-escrita por Scott Morgan, de la Sonic’s Rendezvous Band, con el que posteriormente Nicke colaboraría en el ultra-recomendado proyecto The Solution. Para finalizar, otro buen derroche de energía con “Envious”, el track más extenso del lp (apenas 4 minutos) y que supone un estupendo broche final a High Visibility, conjugando todo lo expuesto en los temas anteriores y dando una vez más con la bendita fórmula mágica por la que cualquier banda mataría: un par de buenos riffs pegadizos, estribillo coreable y adictivo, puente matador y solos más que notables. ¿Qué sencillo parece verdad?

En definitiva, enorme paso en firme en la evolución de los ‘Copters, un disco muy recomendable cargado de buenas composiciones y grandes melodías, ideal para comenzar a descubrir a esta sensacional agrupación sueca si todavía eres de aquellos que todavía no le ha hincado el diente.

jueves, 21 de julio de 2011

DEATH BREATH - Death Breath EP




El regreso del hijo pródigo.

Así podríamos subtitular esta reseña que supuso el retorno del polifacético Nicke Andersson a los sonidos que lo elevaron a los altares del metal extremo con los legendarios e influyentes Entombed. Y para seros sinceros, tengo que decir que ya era hora, pues aunque el bagaje tanto con The Hellacopters como con The Solution es altamente recomendable y merece todos mis respetos, este pollo ha nacido para hacer death metal y además del bueno, como así lo atestigua el 7” que hoy traemos a Dark Rhymes & Lucid Fairytales.

Según palabras del propio Andersson, uno de los motivos principales que le llevó a volver a componer death metal fue su hartazgo respecto a la escena actual del género y, en consencuencia, su deseo de componer la música extrema que a él le gustaría escuchar. Con toda seguridad, la música que tenía en mente el sueco no era ni más ni menos que la de viejos héroes como Autopsy, Repulsion, los Death más primitivos o incluso sus Entombed/Nihilist primigenios, pues es precisamente a esas influyentes formaciones a lo que “apesta” terriblemente este EP, a death metal a la antigua usanza, crudo y sucio, muy lejos de las obras ultratécnicas, megaproducidas y retocadas en estudio que pululan hoy en día en la escena. Además, este “back to the roots” también se vio notablemente imbuido por el tiempo que pasó trabajando en la reedición de los demos de Nihilist y su participación en el libro de Daniel Ekeroth, “Swedish Death Metal”.

De este modo, en 2006, aprovechando una parada en la rutina disco-promoción –gira de los ‘Copters, el bueno de Nicke unió fuerzas con Robert Perhsson (la otra mitad de la banda) y con Mange Hedquist y grabaron las tres pistas que componen este EP, que no es más ni menos que un atractivo adelanto de lo que un par de meses después sería el primer y único disco que los suecos han grabado hasta la fecha, “Stinking Up The Night”, y que, junto al posterior MCD “Let It Stink” (con guiño y parodia en título y portada a los escarabajos más famosos del mundo), completan la discografía de estos Death Breath. Y digo atractivo porque el caramelo incluye dos temas inéditos, sacados de las sesiones de grabación del disco, y que sólo vieron la luz a través de este trabajo.

Metámonos en faena:

“Death Breath” es el tema que da título a la obra y, al mismo tiempo, a la banda; podemos asegurar que nos captura desde su siniestro e inquietante inicio y que supone una excelente carta de presentación de la banda en sociedad. Tras ese inquietante riff inicial, nos damos de bruces con el punzante y arrollador ritmo principal del tema, un definitivo rompecuellos, simple y contundente. A destacar el break a mitad de tema, en la onda deathrollera de un Wolverine/To Ride. La letra es de lo más dantesco, el fétido aliento de un muerto viviente puede acabar con la vida de lo que se encuentre a su paso. Recomiendo la visión del video, prueba palpable de que se pueden conseguir cosillas interesantes con pocos medios.


Video del tema Death Breath


En los apenas 2 minutos y medio de duración del siguiente track, “Corpses of Death” no hay concesión alguna, la intensidad se eleva aún más si cabe que en el destripante tema inicial. Andersson golpea la batería como si de un martillo pilón se tratara y el daño en nuestro cerebro es de órdago y comienza a ser irreparable. Por otro lado, la labor vocal en este track recae en los guturales de Markus Karlsson (I QUIT), quien le otorga un enfoque más angustioso y sofocante que Perhsson. Tanto en “Corpses Of Death” como en “Matricide” (el cierre del EP) el sonido es más sucio y trabado que en el tema título, hecho que según he podido averiguar, fue realizado a conciencia pues, este último procede de las sesiones de grabación del disco, mientras que los otros dos tracks, a pesar de que fueron compuestos en las mismas sesiones, fueron grabados en otro estudio, para darle un enfoque más rancio y vieja escuela y otorgarle al trabajo el añejo sonido de los 7” de primeros de los ’90.

Cerramos este EP con "Matricide", otro trallazo que apenas sobrepasa los dos minutos y medio y, aunque el daño ya está hecho y nuestras neuronas pueden dar buena fe de ello, a estas alturas nos da absolutamente igual, porque lo que nos encontramos es el caramelo absoluto de este EP. A los seguidores del “Clandestine” se les pondrá una sonrisa de oreja a oreja cuando escuchen el inicio y ritmo principal de semejante aplanadora, pues (o mis oídos me engañan) suena horrores al comienzo de “Chaos Breed”. Esa guitarra inicial tiene copyright del señor Nicke Andersson, suena más a Entombed old school que todo lo que han hecho sus excompañeros desde que se fue su alma mater, por mucho que duela decirlo.

En definitiva, una muy destacable vuelta de Nicke Andersson a los terrenos del death tras una década rockeando, así como un excelente aperitivo de lo que nos podemos encontrar en la (hasta ahora) corta discografía de estos suecos de putrefacto aliento, que probablemente se verá aumentada a principios de año con una nueva obra. Recomendado para los seguidores del death metal old school en general y especialmente para los que sufrieron un coitus interruptus con la marcha de Andersson de Entombed.

75/100