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domingo, 21 de junio de 2015

Julián Maeso en Granada

Foto Web Julián Maeso
El próximo viernes 26 de junio y dentro del marco del FEX (Festival Extensión) del Festival Internacional de
Música y Danza de Granada, visitará nuevamente la capital nazarí Julián Maeso. El evento tendrá lugar en la Huerta de San Vicente a partir de las 22:00 horas.
Una cita altamente recomendable en un lugar inigualable en el que han brillado en ediciones anteriores, entre otros, Lou Reed, Bob Dylan, Elliot Murphy, Caetano Veloso o Chavela Vargas.

http://julianmaeso.com/


viernes, 19 de junio de 2015

atavismo sala velvet málaga 05-06-2015



SET LIST


1.- Blazava
2.- Kraken
3.- Oceánica
4.- Time to Fly (incluye Echoes)
5.- White Rabbit
6.- Meeh  
                                                          

El primer disco de Atavismo fue una de las sorpresas más agradables del año pasado para el que escribe. A través de Desintegración, Poti volvía a liderar otro proyecto musical tras la disolución por diferentes  motivos de Viaje a 800 y Mind!, dos formaciones recomendabilísimas del underground rockero andaluz de los últimos años.

En formato de trío, con Sandra Pow a la batería y Mateo al bajo (también componentes de Mind!) y el propio Poti a las seis cuerdas, voces y compartiendo teclados y synths de diversa índole con la batera, la banda grabó el verano pasado en el Estudio Trafalgar de Curro Ureba en el Puerto de Santa María las cuatro piezas que componen su única publicación hasta la fecha y que, como el propio monicker de la formación indica, navega imponente por sonoridades pretéritas.

A pesar de que no han parado de dar bolos en los últimos meses, no había tenido la oportunidad de asistir a la presentación en directo del disco, así que se me antojaba casi obligatorio  pasarme por la vecina Málaga para ver a los algecireños en la última cita de su gira antes de tomarse unas semanas de descanso y comenzar a preparar lo que será su segunda opus.

A decir verdad, sentía mucha curiosidad por vivir la experiencia de Atavismo en directo, de escuchar cómo trasladarían esos cuatro cortes del lp, si serían capaces de reproducir y transmitir sobre el escenario el torrente de energía y de emociones que emana de las pistas de Desintegración. Como podéis leer las expectativas eran altas y la banda respondió de manera excepcional al envite y bajo mi punto de vista todo salió rodado. Conectaron con la audiencia desde las hipnóticas notas iniciales de la instrumental Blazava. El sonido acompañó y a los músicos se les vio rodados,  cómodos y seguros de sí mismos, y digo seguros porque son conscientes de que defienden un material sincero, hecho con el alma, hecho con la pasión del artesano, que mira al pasado sin pestañear, goza del presente y otea el futuro con la ilusión de seguir ofreciendo algo original, algo sorprendente. Como decía, todo salió rodado porque lo dieron todo y porque tienen composiciones maduras y originales y porrque se nutren de gigantes de ayer y de siempre como Pink Floyd, Hawkwind o Neil Young o de realidades apabullantes actuales como pueden ser Motorpsycho o Earthless, por citar algunas referencias. 



Como decía anteriormente, Blazava abrió el gig, con Poti tirando de slide en las primeras notas y el bajo de Mateo trazando el serpenteante ritmo que evoca al Set the Controls for the Heart of the Sun de Waters & Cia. Tras los parches de la Ludwig, Sandra marcando la cadencia que invita a adentrarnos en otra dimensión de la mano de esta excelente fusión de space rock, psicodelia y progresivo que se extiende más allá de los once minutos con su pertinente dosis de improvisación y un vibrante solo final incluido. Esa sensación de improvisación, de estar disfrutando de una jam es constante y ello se repetirá posteriormente tanto en Oceánica como en Meeh.

Tras la apertura, llega el momento de Kraken, y cierto es que con ese inicio tan almibarado, por momentos bucólico, con esa cuidada línea vocal de Poti y la brillante melodía que dibuja el mellotron, en lo último que piensas es en un jodido monstruo marino haciendo de las suyas en un mar embravecido. Pero es que en la segunda parte del tema, completamente instrumental, la banda crece como la bestia oceánica que le da nombre al corte, creando un ambiente mucho más oscuro y eléctrico en el que se erige, para un servidor, en el momento más emocionante de la velada.

Con Oceánica, tercer corte de su disco y de la noche,  vuelven las atmósferas sosegadas e hipnóticas. No es hasta pasada la mitad donde despega definitivamente el corte, elevando de manera exponencial la intensidad en la sala con ese vibrante estribillo y el desarrollo instrumental posterior. Sandra acompaña en las tareas vocales de manera más que eficiente y el empaque de la banda es total con la inclusión -a partir de Kraken- de David Pérez a los teclados.

A continuación, llega el momento de las versiones y encadenan Time to Fly, del Stunde Null de Mind! con extractos del Echoes de Pink Floyd. ¡Subidón total! Si ya nos podíamos dar con un canto entre los dientes, también nos regalaron el White Rabbit de Jefferon Airplane, con Sandra asegurándose de que no nos acordásemos de la gran Grace Slick. ¡Chapeau por ella!

La apoteósis final llegaría con Meeh. Situada al final del lp, esta canción es de esas que crece con las escuchas. De nuevo arrancan tenues, con el inquietante bajo de Mateo y la mortecina cadencia hipnótica de Sandra, base sobre la que guitarra y teclados lanzan pinceladas variopintas que nos conducen a una catarsis psicodélica, que se alterna con las siempre intrincadas metáforas de Poti. No sé qué pensarán ellos al respecto, pero para mí ese desarrollo instrumental psicodélico me suena a unos Soundgarden fumadísimos, esa melodía es muy Thayil, todo ello dicho a modo de elogio para los del Campo de Gibraltar, que no se me malinterprete. Para lo que no tengo adjetivos es para expresar mi total admiración  por la impresionante coda final que cierra Meeh y que en la Sala Velvet sonó más majestuosa que nunca. Sólo puedo pediros que os hagáis un favor y que os la pongáis, si esos veinte segundos de gloria no os hacen vibrar,
¡definitivamente estáis muertos, colegas!

Casi sin darnos cuenta y tras poco más de una hora, la descarga llega a su fin.  La más de media entrada que puebla la sala despide a la banda tras haber brindado una descarga a la altura de lo esperado. Y es que carácter, constancia y duende se han vuelto a cruzar en nuestro camino. A Sandra, Mateo y Poti les deseamos toda la suerte que sin duda se merecen y que, a pesar de las dificultades, al fin y al cabo inevitables y por todos conocidos si nos atenemos a esta escena tan jodida, sigan brindando obras que emocionen, directos que apasionen, en definitiva, que sigan entregados a su pasión creadora.


Para terminar os informo que su primer disco ha sido editado en vinilo y se va a publicar en los próximos días a través del sello escandinavo Temple of Torturous.



Reseña publicada originalmente en El Portal del Metal

martes, 26 de mayo de 2015

SUPERUNKNOWN: Una relación muy especial

Superunknown puede ser con casi toda probabilidad el disco que más veces he escuchado en mi vida. Mi relación con ese lp es tan idílica que, a día de hoy puedo prometerle, tras más de veinte años de "relación", amor eterno. Han sido tantas satisfacciones las que me ha proporcionado, tanta compañía en momentos de diversa índole que, si alguna vez me hicieras la estúpida pregunta de cuál es mi disco favorito no tendría más remedio que responderte con el cuarto disco de SOUNDGARDEN.

Desde la apertura con el riff-tuneladora de Let Me Drown, hasta el guiño beatleliano de She Likes Surprises, el disco es una jodida obra maestra. El trabajo en guitarras es una joya, Cornell está completamente on fire al micro y la base rítmica -señores, me levanto del sofá y hago una reverencia en homenaje a esos dos genios en la sombra, Shepherd y Cameron - es IM-PE-CA-BLE e IM-PRE-SIO-NAN-TE.

La sobreexposición de algunos de los singles, especialmente de Black Hole Sun, puso algo de distancia entre nosotros, aunque en esos momentos no dudé ni un instante en refugiarme en cañonazos sónicos apabullantes como Mailman, Head Down, Limo Wreck, Fresh Tendrils o Like Suicide.

El colofón de nuestra "relación" la tuvimos el verano pasado en Londres. Un cuatro de julio, como no podía ser de otra manera, tuve la suerte junto con otros cuantos miles, de disfrutar en directo del disco-casi-al completo. ¡Menuda gozada! Un momento inolvidable, grabado en la retina para siempre.

Pero basta ya de palabras y dejemos que hable el arte! Esto es SUPERUNKNOWN.






martes, 19 de mayo de 2015

ARENNA Drums for Sitting Bull

Pedazo de disco que han publicado los vitorianos ARENNA. En breve colgaremos una detallada reseña de la obra. Mientras tanto disfrutemos de uno de los cortes extraidos de Given To Emptiness (2015, Nasoni Records).


SVUCO Los Asesinos de Dios

Atentos al vídeo que se han currado los granadinos SVUCO por diferentes parajes del desierto granadino. Los Asesinos de Dios aparece en Mizaru, el primer EP de la banda liderada por Saúl Gonzálvez grabado en los Estudios Pelazoh. P


domingo, 28 de septiembre de 2014

MEGADETH - HIDDEN TREASURES (1995)



Hidden Treasures es una recopilación publicada en julio de 1995 que contiene tanto versiones como temas originales que la banda de California había grabado anteriormente para diversas bandas sonoras y algún disco tributo. Sólo Problems, la segunda e igualmente prescindible versión de SEX PISTOLS que graban los de Mustaine en su carrera, fue grabada expresamente para este trabajo y posteriormente incluida en el single del emotivo A Tout Le Monde. Aparte de la ya citada y soporífera Problems, los otros dos covers no están nada mal. Las interpretaciones de No More Mr. Nice Guy y de Paranoid (ésta, especialmente acelerada) suben el listón respecto a la punkarra y, aunque tampoco sean para tirar cohetes, cuando menos dignifican a los temas originales, lo mínimo exigible a una versión, según mi opinión. La primera, original del maravilloso Billion Dollar Babies de ALICE COOPER (Warner Bros Records, 1973), fue incluida en la BSO de la película de Wes Craven “Shocker” (1989) y constituye la única composición de la banda grabada como trío (todavía Friedman no se había incorporado a sentar cátedra), mientras que la segunda versión aparece en el conocido disco tributo Nativity In Black (Columbia Records, 1994). Una vez presentadas las versiones, es el momento de comentar los verdaderos “tesoros escondidos” del plástico y éstos los encontramos en los tracks compuestos por Mustaine y Cía. De las cinco composiciones originales de MEGADETH que aparecen en este EP, la que sin duda ha tenido más repercusión es Angry Again, incluida en la recomendadísima banda sonora de “El Último Gran Héroe”, publicada como single en 1993 y hoy en día todo un clásico en la discografía y en los set lists de la formación tejana. El tema está construido en base a un muy efectivo riff principal y un coreable y pegajoso estribillo. Personalmente me encanta la rabia con la que Mustaine se emplea al pronunciar sus versos y por supuesto, como no podía ser menos, los brillantes solos, acompañados de fondo en su parte final por sintetizadores que aportan un enfoque bastante oscurete al ya de por sí ambiente de negatividad que envuelve al tema. Parece ser que el líder de la banda compuso este temazo durante la gira de Countdown To Extinction (Capitol Records, 1992) al poco de abandonar un centro de desintoxicación, en una época bastante complicada para el imprevisible pelirrojo, incapaz de superar adicciones varias. Como anécdota, comentar que la canción fue nominada a un Grammy, aunque finalmente el premio se lo llevó el “I Don’t Want To Change The World”, de nuestro querido Madman.





 Siguiendo con los “treasures”, Go To Hell es otro de los destacadísmos del EP. Creado en 1991, es una sólida composición a medio camino entre Rust In Peace (Capitol Records, 1990) y el posterior Countdown To Extinction. Comienza con el preciso bajo de Ellefson marcándonos el paso y una breve introducción hablada donde una vocecita nos recita ese “Now I lay me down to sleep”, la manida oración infantil, curiosamente la misma que poco tiempo después, casualidades de la vida (sin acritud), los cuatro montadores de ponis incluirían en su primer hit single de su notable homónimo trabajo. El ritmo entrecortado del tema es matador, mientras que el duelo de solos sencillamente es APOTEÓSICO. Go To Hell apareció en la peli “Bill & Ted’s Bogus Journey” (1991) y el vídeo que se grabó para promoción nos muestra la muerte de Mustaine y su posterior descenso a los infiernos, con unas imágenes bastante curiosas con Ellefson ejerciendo de sacerdote y Friedman de un bicho raro que parece ser un zombi.


 De los otros tres temas que conforman el trabajo, Breakpoint brilla espléndidamente y, la verdad, no entiendo qué demonios pasaba por la cabeza de Mustaine cuando incluyó Psychotron en Countdown To Extinction y dejó fuera esta maravilla, quizá fueran órdenes de arriba las que le obligaron a ceder, quién sabe. La pieza se muestra cimentada nuevamente en un repetitivo y trepidante ritmo, está plagada de licks y solos preciosistas (disculpen la reiteración, pero es inevitable mencionarlo) que vuelven a brillar una vez más.

Por otro lado, Diadems, a pesar de ser un tema correcto y que las acústicas iniciales me vuelan, me parece la más floja de las compuestas por el cuarteto integradas en este EP. Tiene toda la pinta de ser un descarte de Youthanasia (Capitol Records, 1994) ; el sonido de guitarras y batería, además de esa cadencia pausada y sobria lo delata y obviamente la fecha de creación (1994) no nos deja lugar a dudas. Se incluyó en la BSO de “Demon Knight: Historias desde la Cripta” (1995), en la que los ‘Deth se codeaban con la flor y nata de los 90 (PANTERA, SEPULTURA, BIOHAZARD, MACHINE HEAD, etc.). La letra, de temática apocalíptica, es un nuevo ejemplo de la capacidad del pelirrojo para escribir excelentes textos, hecho que se reafirma una vez más en 99 Ways To Die de la peli “The Beavis And Butthead Experience” (1993). Acá Mustaine nos vuelve a hablar de sus demonios personales, drogas, suicidio, etc. El tema se usó durante bastante tiempo en la MTV en una campaña para informar e intentar concienciar a la población norteamericana (y en especial a la juventud) sobre uno de los principales problemas de la sociedad yanqui y que desgraciadamente cada cierto tiempo golpea con virulencia: el absoluto descontrol respecto a la venta de armas de fuego y la enorme facilidad de acceso a ellas. Musicalmente hablando este cañero tema se enmarca en la época de transición entre Countdown To Extinction y Youthanasia y nos ofrece otro potente riff principal, que junto a la aparición de las lindas acústicas en el puente suponen uno de los momentos del EP. A modo de conclusión, Hidden Treasures es una buena recopilación que, a pesar de tener algún aspecto negativo, enriquece la discografía de la banda y nos muestra a la misma en otro ámbito diferente al manido disco de estudio, por lo que considero que es esencial para cualquier seguidor que se precie de los 'Deth.

77/100

viernes, 19 de septiembre de 2014

Viaje a 800 - Disco en directo

Portada del próximo lp en directo de Viaje a 800
VIAJE A 800 publicará en los próximos meses un doble álbum en directo titulado Alguien Murió Bajo las Ruedas del Tren, a través de Alone Records. Los algecireños se separaron el año pasado tras una gira de despedida que les llevó por varios puntos de la geografía española, incluida Granada. [Leer reseña].

Tristemente, esta publicación no va acompañada de la reunión que los seguidores de la formación andaluza esperamos. Después de doce años de inestabilidad, con continuos cambios en la formación y separaciones temporales que no impidieron a Poti y Cía. firmar tres obras que figuran entre lo mejorcito que ha parido el rock español, los miembros de la banda algecireña decidieron poner fin a su carrera definitivamente en 2013.

 Respecto a la futura publicación, aún no disponemos del listado de canciones que se incluirán en el lp, aunque sí podemos ofrecer cuál será la portada, una auténtica obra de arte obra a cargo de Antonio Ramírez, sin duda a la altura del legado de VIAJE A 800.




domingo, 14 de septiembre de 2014

Próximo lanzamiento de MONSTER MAGNET


De acuerdo con la página web de Napalm Records, MONSTER MAGNET publicarán a mediados de noviembre Milking the Stars, obra que contendrá cuatro canciones nuevas, temas en directo y alguna que otra sorpresa de la banda estadounidense.

Portada de Milking Stars
Este disco, que será la continuación  al impresionante Last Patrol (Napalm Records, 2013), es según las palabras de Dave Wyndorf "...una versión reinventada de Last Patrol...". 

Sin duda que la cosa promete si nos atenemos a lo apuntado por Wyndorf :

"¿Qué hubiera pasado si Last Patrol se hubiera grabado en 1968? ¿Qué pasaría si transformara una canción feliz en una furiosa? ¿Cómo afectaría la inclusión de mellotrón y órganos estremecedores a la atmósfera emocional de un tema?" 


"Éstas son sólo algunas preguntas que pasan por mi mente cuando compongo y grabo un disco, pero en esta ocasión he decidido responder con ejemplos sustanciosos, grabados y mezclados."


La primera canción de Milking Stars ya ha visto la luz. Se trata de "No Paradise For Me"y la podéis escuchar en el siguiente enlace donde se completa la noticia con el listado definitivo de temas y fechas de lanzamiento Europa, UK y USA. `[enlace]





martes, 19 de agosto de 2014

PULIROCK 2014






















El próximo jueves 21 de agosto tendrá lugar en la localidad granadina de Pulianas un concierto de rock/metal con la descarga de las siguientes bandas:


 ZANARKAND

IBERIA SUMERGIDA

THE BILLY YOUNG BAND


El evento lo organiza la Concejalía de Fiestas del Ayuntamiento y el emplazamiento será la Caseta Municipal.







viernes, 25 de julio de 2014

20 años de Welcome to Sky Valley

Semanas atrás se ha cumplido el vigésimo aniversario de la publicación de una de las obras más influyentes de la década de los noventa. Hablamos nada más y nada menos que de la tercera obra de KYUSS, Welcome to Sky Valley (Elektra,1994). Como no podía ser de otra manera, dejo unas palabras en homenaje a uno de mis discos imprescindibles.

Paseíto por el desierto



Veinte años se dice pronto, pero nuestros tímpanos pueden asegurar que la obra suena tan fresca, crujiente y épica como entonces. Incrustada entre otras dos obras seminales como fueron Blues for the Red Sun (Dali Records,1992) y...And the circus Leaves Town (Elektra, 1995), el paso del tiempo no ha hecho sino refrendar lo que se vislumbraba ya por aquellos entonces: Welcome to Sky Valley es una auténtica apisonadora sónica, un disco atemporal y fascinante que encierra algunos de los tesoros mejor guardados del rock americano. En sus poco más de 50 minutos encontramos el crisol perfecto donde KYUSS fundió el abrasivo calor del desierto californiano con el legado del genio Iommi, el gusto por las jam sessions de los grupazos de los 70 y la psicodelia, creando un cóctel perfecto que rezuma espontaneidad, calidad y autenticidad.


Desde la brutal bienvenida con Gardenia con ese abrasivo y saturado riff principal, al cierre con la fascinante y envolvente Whitewater, el viaje que nos regalan Homme y Cía. es de una belleza ilimitada, plagada de innumerables detalles instrumentales que hacen de su escucha una experiencia inolvidable y sumamente adictiva. Hay que remarcar que los cuatro miembros del grupo brillan con luz propia a lo largo y ancho de los surcos del plástico y que la incorporación de Scott Reeder a las cuatro cuerdas supuso un verdadero plus para la formación tras la marcha del pirado de Nick Olivieri.

Bueno, os dejo con el disco y con una última recomendación que, de manera acertada, la banda incluyó en los créditos del lp:

domingo, 20 de julio de 2014

THE HELLACOPTERS - High Visibility (2000)







La trayectoria de Nicke Andersson es bien conocida a estas alturas de la película. Batería y principal compositor de Entombed, dejó la banda tras brindarnos algunas de las obras más memorables del death metal para seguir su carrera en su proyecto rockero, The Hellacopters. El ambicioso Nicke no se conformaba con ser uno de los jefazos de la movida extrema sueca de finales de los ’80 e inicios de los ’90, y de nuevo su talento y su carisma se iban a ver envueltos en otro movimiento musical de notable repercusión. En este caso en Escandinavia se gestó una importante escena retro que reivindicaba el garage rock de los 60 y 70 y bebía los vientos por los primeros Kiss y la escena de Detroit: The Stooges, MC5 o la Sonic’s Rendezvous Band. Obviamente, nuestro protagonista no iba a conformarse con ser un mero comparsa en semejante movida y pondría toda la carne en el asador para, como ocurriera en la Swedish Death Metal Old School, estar en la primera línea de fuego.

De este modo el death metal perdía a una de sus joyas más preciadas, mientras que el rock se hacía de un diamante en bruto que disco tras disco con sus ‘Copters se encargaría de regalarnos algunas de las obras más interesantes de los últimos 15 años.

High Visibility es la cuarta publicación de su discografía, la primera con una multinacional (Universal) y con la que abandonan de forma definitiva el sonido sucio, punketa y guerrillero que predominaba en sus dos primeras obras y que aún asomaba en algunos tracks del inmediatamente anterior Grande Rock, para decantarse por un rock fresco y más pulido dotado de una producción limpia y cuidada que mostraría el camino a seguir en sus futuras publicaciones.

La madurez compositiva de la banda, y de Nicke en especial, que ya se intuía en tracks anteriores como “Welcome To Hell” o “The Devil Stole…”, queda plasmada en esta obra en cortes tan brillantes como el opener “Hopeless Case Of a Kid In Denial”, donde destacan, entre otras cosas, esas guitarras acústicas, “Sometimes I Don’t Know” (mi favorita), “Throw Away Heroes” o “Toys and Flavours” (poned atención al maravilloso órgano y al solo de guitarra en esta última), composiciones cargadas de hermosas melodías en las que observamos como la presencia de Bobba y sus teclados han ganado enteros en la propuesta musical de la banda, de hecho había figurado como colaborador en álbumes anteriores pero es en este donde aparece por primera vez como miembro oficial de la banda. Con “You’re Too Good For Me Baby”, los suecos se marcan una versión de Silky Hargreaves, bastante fiel a la original aunque más acelerada, con unos buenos coros y que de no aparecer en los créditos, jamás hubiera intuido que se trataba de un cover.

También hay espacio en High Visibility para temas más calmados. Es cierto que la adrenalina no fluye como antaño, pero el primer respiro serio no nos llega hasta el séptimo tema con “No Song Unheard”, aspecto que se repite con “No One’s Gonna Do It For You”, medio tiempo baladístico, en el que hallamos la que puede ser la mejor interpretación de Nicke al micro del plástico. Por otro lado, “Truckloads Of Nothin’”, con su arisco riff unido a su excelente puente+estribillo y "A Heart Without Home", con ese inicio tan Kiss, nos devuelven a unos derroteros más directos que continúan en la tripleta final. Tanto en “I Wanna Touch” como en “Hurtin’ Time” sueltan el freno de mano para presentarnos su enfoque más desenfadado y frenético, recordándonos la segunda de ellas a lo grabado en anteriores lps. Curiosamente “Hurtin’ Time” está co-escrita por Scott Morgan, de la Sonic’s Rendezvous Band, con el que posteriormente Nicke colaboraría en el ultra-recomendado proyecto The Solution. Para finalizar, otro buen derroche de energía con “Envious”, el track más extenso del lp (apenas 4 minutos) y que supone un estupendo broche final a High Visibility, conjugando todo lo expuesto en los temas anteriores y dando una vez más con la bendita fórmula mágica por la que cualquier banda mataría: un par de buenos riffs pegadizos, estribillo coreable y adictivo, puente matador y solos más que notables. ¿Qué sencillo parece verdad?

En definitiva, enorme paso en firme en la evolución de los ‘Copters, un disco muy recomendable cargado de buenas composiciones y grandes melodías, ideal para comenzar a descubrir a esta sensacional agrupación sueca si todavía eres de aquellos que todavía no le ha hincado el diente.

domingo, 5 de mayo de 2013

VIAJE A 800 + ORTHODOX + PIÑATA 19-04-2013


VIAJE A 800 volvía a la ciudad de la Alhambra con dos importantes novedades bajo el brazo. Por un lado, la publicación de su tercer lp, el 100% recomendable Coñac Oxigenado (Alone Records, 2012). Por otro, esta gira de los algecireños suponía el punto y final a su carrera, bajonazo tremendo para aquellos que seguimos a la banda, ya que se nos va, sin ningún género de dudas, una de las formaciones más destacadas de la escena nacional.

A pesar del disgusto por la inminente  separación de los autores de algunas de las composiciones más brillantes que se han parido en España en las dos últimas décadas, nos queda el consuelo de haber podido disfrutar como cerdos de sus últimas descargas y de haber triturado como auténticas pirañas su exigua pero impresionante discografía.

Los encargados de abrir la velada fueron PIÑATA, quienes presentaron en la Sala el Tren su potente descarga stoner. Tras los levantinos, llegó el turno de ORTHODOX. Curtidos ya en mil batallas, nos azotaron con su particular y original estilo, crisol que combina el doom más lúgubre con trazas de ambient, drone y jazz. Saturación y oscuridad, desarrollos instrumentales extensos con un punto de improvisación, envuelto todo ello en un halo de misticismo que no acabó de conectar totalmente con los asistentes (en su mayoría desplazados para ver al cabeza de cartel), a pesar de destrozarnos literalmente los tímpanos con las monumentales “Hani Ba'al” y “Matse Avatar”, por poner un par de ejemplos destacados.

Sin llegar a cubrir la mitad del aforo y en un ambiente bastante gélido, casi familiar apuntaría, llegaba el momento de degustar el plato fuerte de la velada. VIAJE A 800 se despedían de nosotros para siempre e hicieron todo lo posible por dejarnos un buen sabor de boca. ¡Y vaya si lo consiguieron! Es cierto que con el excelso puñado de canciones que manejan es indudable que todo es más sencillo, pero es que la actitud y el compromiso mostrado en éste, su penúltimo show, fue encomiable.

Los algecireños comenzaron con “Luto” un recorrido por sus tres lps. Tras la sutil introducción , le llegó el turno a otro corte de Estampida de Trombones (Alone Records, 2007), “El Amor es un Perro del Infierno” que nos mostraba a una banda perfectamente conjuntada, con un sonido compacto, hecho que se reafirmó en la acojonante “Patio Custodio”, eléctrica composición instrumental cargada de riffs demoledores y cuya sección final in crescendo hizo las delicias del personal. Con la desafiante y metálica “Ni Perdón, ni Olvido”,  pudimos comprobar cómo funciona su nuevo disco en directo, del que también cayeron “Tagarnina Blues” y, ya en los bises, la ecléctica y arriesgada "Oculi Omnium in te Sperant Domine”, todas ellas recibidas de forma positiva por los asistentes, en especial esta última. “Oculi...” resume a la perfección la genuina propuesta de esta banda que trasciende modas y estilos, capaces de hibridar de forma brillante y creíble los sonidos desérticos, la psicodelia o el prog con palmas flamencas.

Y si las canciones del último disco nos sonaron a gloria, qué decir de aquellas primeras piezas con las que comenzaron a despuntar hace ya unos cuantos años. "Higomon”, “Largo Beso Recto”, “Roto Blues”, “Valiums” e “Inmensa" (¡Menudo repoker!) aportaron un aura solemne y nostálgico difícil de describir con palabras, pues sonaron a homenaje a una trayectoria y a una etapa que desgraciadamente se cierra.  Pero las sorpresas agradables no se terminaron aquí. Previo a los bises, Antonio Arias (LAGARTIJA NICK) subió al escenario para cantar el tema de su banda “El Amor es la Víctima”, muestra de respeto y admiración de los de la Bahía hacia la formación granadina de la que tanto han bebido.

Tras un breve descanso, la ya comentada "Oculi Omnium in te Sperant Domine” abrió los bises e incluyó un apabullante solo de batería que nos sirvió para descubrir, por si no lo habíamos percibido con anterioridad, la enorme pegada de la bestia parda tras los parches, elemento fundamental en el trío y que conformó junto con Poti una base rítmica imponente. Mención aparte para José Ángel, virtuoso a las seis cuerdas, que hizo las delicias del público con un derroche de feeling, carisma y entrega. Para el final, nos brindaron otra increíble andanada stoner de su debut, "Solo", y, de colofón, las punzantes notas y afiladas guitarras del himno "Los Ángeles que Hay en mi Piel", ya con el público totalmente entregado, nos anunciaron aquello que ya habían cantado otros ilustres andaluces y que durante las dos horas que duró la actuación habíamos obviado, y es que, inevitablemente, todo tiene su fin Este último trallazo supuso un excelente epílogo, un broche final inolvidable a una velada redonda de una nave colosal, cuyo trayecto llega, tras algunas tempestades y unas cuantas batallas ganadas, a su estación final.

Long live VIAJE A 800!!!

sábado, 28 de julio de 2012

DOWN - Over The Under (2007)




Over the Under, la tercera obra de la banda de Nueva Orleans (Lousiana) Down, se publicó en septiembre de 2007. El disco aparece cinco años después de su anterior trabajo, supone la vuelta a la escena musical tras un tiempo de silencio de uno de los pesos pesados del metal, Phil Anselmo, y constituye un gran paso adelante para el grupo, ya que de una vez por todas se deshacen de la etiqueta de proyecto paralelo, que les venía acompañando desde su debut de hace 15 años (NOLA), para convertirse en la primera opción de cada uno de sus miembros, hecho que ha contribuido muy positivamente al crecimiento de los sureños.

Antes de analizar con más profundidad el álbum, es importante comentar varios acontecimientos desgraciados que sacudieron personalmente a Phil Anselmo, así como a la banda y a su entorno, en los años previos a Over the Under y que son indispensables para entender su idiosincrasia:

Por un lado, tenemos el infame asesinato a finales de 2004 de Dimebag Darrell, gran amigo y compañero de Anselmo y con el que las relaciones estaban completamente deterioradas desde la triste disolución de Pantera en el 2003. La muerte de Darrell, unido a la corriente de opinión que se creó en su contra (prensa musical, familia Abbott) que le señalaban como el principal causante de este trágico suceso, afectaron muy profundamente al vocalista. Por otro lado, en el verano de 2005, el Huracán Katrina azotó Nueva Orleans, ciudad del batera y del frontman, dejando la zona totalmente devastada y llevándose la vida de, entre otros, varios amigos del grupo. A estos dos tristes sucesos, hay que sumarle los interminables problemas de Anselmo con sus adicciones y sus dolencias físicas, que finalmente le obligaron a pasar por el quirófano.

Con semejante panorama nos encontramos a este “monstruo” que un día autoproclamó a comienzos de los gloriosos 90 (a él y a su banda, y con toda la razón del mundo) como los más fuertes y poderosos del mundo, totalmente hundido y destrozado. Había tocado fondo y optó por desaparecer de la escena durante un tiempo.



Declaración de Anselmo al conocer la muerte de Dimebag Darrel

Sin embargo y cual Ave Fénix, un renovado Anselmo decide volver a la palestra y en 2007 reúne a la banda para una gira con Heaven & Hell y para la creación del álbum que ahora nos ocupa, un disco que rezuma una enorme emotividad, que nos muestra a unos Down más sólidos y compactos que nunca, con un sonido demoledor y un Anselmo enrabietado y furioso, con deseos de pasar página, no sin antes arreglar algunas cuentas pendientes con su pasado reciente.




Es evidente que el nuevo lp, sirvió de terapia general para la banda, y en especial para Phil, por fin limpio, revitalizado y más centrado que nunca, con una voz en la línea de sus discos anteriores con Down, incluso más “limpia” y armónica que antaño -más madura puntualizaría- (o la “magia” del estudio, también podríamos decir), y nos regala una interpretación excelente, cargada de matices, emanando una rabia contenida que explota en momentos puntuales Pero además de su rol a las voces, las letras que plasmó para el disco son otro punto álgido de la obra. Anselmo siempre las utilizó para soltar sus demonios personales, y aquí vuelve a mostrarnos su alma en letras cargadas de sentimiento y frustración, de rabia y arrepentimiento, unas letras en ocasiones emotivas y nostálgicas, iracundas y violentas en otras, en las que aborda de manera emocionante y sentida los sucesos tan desgraciados ya mencionados. Escuchad letra en mano “I Scream” o “Mourn” y sabréis de qué os hablo.




Y aunque sea su alma mater, no sólo de frontman vive Down, pues el resto de integrantes rayan igualmente a una gran altura. Por un lado tenemos una tremenda base rítmica, con Rex Brown y Jimmy “Power” Bowyer, dos honestos “obreros del metal”, que a la chita y callando hacen un trabajo sin alardes, pero contundente y preciso, sosteniendo la carcasa de este arrollador mastodonte que es Down. Además, los hachas Kirk Windstein y Pepper Keenan destripan una oleada de ritmos pesados y machacones (N.O.D., In the Thrall of it All, On March the Saints) incluyendo también melodías brillantes e infectas y algún que otro solo de bella factura (Beneath the Tides, Pyllamid). Especial mención para el líder de Corrosion of Conformity, que se curra (secundado por Anselmo) la mayoría de las canciones que, a su vez, siguen la tónica de NOLA y Down II: temas violentos, crudos y brutos, cargados de ritmos crujientes, herederos de la estirpe setentera inaugurada por el maestro de ceremonias Iommi, alternados con otras canciones en los que se dejan llevar por corrientes blueseras (Never Try) o incluso progresivas (Nothing In Return).



Por lo tanto, nos encontramos de nuevo con un álbum variado, donde explotan a la perfección esa ecléctica mezcla de sonidos hermanos, como el doom, stoner, sludge que, aliñados con esos toques grooves y sureños, le otorgan a Down una autenticidad e identidad propia, tan difícil de hallar en estos días. El disco agradece además la producción más pulida de la banda hasta la fecha, ya que el sonido sucio, la inmediatez y la espontaneidad que tan buen resultado dio en lps anteriores, y que apenas aflora ocasional y deliberadamente en éste (Pyllamid), dan paso a una producción exquisita y esmerada, que apenas deja lugar a la improvisación

“Not invited to cry out loud. I’m a brother, stone cold truth”

He de reconocer que, a pesar de que se ha convertido en uno de mis discos de cabecera de los últimos años, no es un disco accesible. Quiero decir con ello, que no te engancha a la primera escucha y uno de los motivos principales puede ser que no tenemos un single al uso, un tema-estrella como sí lo fueron Lifer, Beautifully Depressed o, sobre todo, Stone the Crow, temazos que ayudaron a introducirme en sus obras pretéritas. Esta ausencia de temas –diríamos- pegadizos (On March the Saints quizá da el pego) contribuye a que este lp se haga incluso más duro de digerir que Down II.



Teniendo esto en cuenta, considero que la grandeza de esta obra radica en su conjunto. Desde su inicio, con Three Suns and One Star y su comienzo gemelo a Children of The Grave con ese emotivo monólogo-homenaje a Dimebag y el brutal riff en el que desemboca, pasando por la melancólica Beneath the Tides, cargada de melodía y con una interpretación de Anselmo en la parte central del tema llena de sentimiento que me recuerda vagamente al añorado Layne Staley del Facelift, o la brutal Pyllamid introducida por ese precioso interludio llamado His Majesty the Desert, nos presentan una obra redonda, convincente y sincera, sin altibajos ni leches, donde te acaban atrapando tarde o temprano por la variedad de los temas, por el enorme talento y personalidad de Phil Anselmo y por la enorme calidad de las composiciones.

“ I miss my second home, adopted son doth mourn”

Otros puntos destacados de esta obra los encontramos en la contundencia musical y letrística de The Path, en el ritmo marcial de N.O.D., en el extraordinario feeling bluesero que desprende Never Try (de lo mejor del lp) donde hallamos al Phil más lisérgico del lp, en el sentimiento y la crudeza de la atronadora Mourn, un latigazo muy sludge en el que Anselmo habla de los días posteriores a la muerte de Dimebag o en la apoteosis final con Nothing in Return. Down nos regala una joya para nuestros oídos al cierre de cada disco, lo hizo en su debut con Bury me in Smoke y lo repitió en Down II con Landing on the Mountains of Meggido. Over the Under no iba a ser menos y nos presentan un temazo de casi 9 minutos, muy progresivo, que a medida que va avanzando, ve aumentada su intensidad y emotividad hasta estallar en un vibrante y apoteósico final en el que Phil brama una y otra vez el muy coreable “And when we walk away there will be no coming home”, que nos evoca la incomprensible y estúpida ruptura de una de las bandas más importantes de la historia del metal.



Y si bien esta obra no supuso la vuelta a su añorada “ segunda casa”, sí fue el retorno del escupitajo en la cara y del talento creativo, de la patada en el trasero y del carisma excepcional de un animal llamado Phil H. Anselmo que, acompañado por sus colegas fumetas, aporta un soplo de aire fresco y embriagador en la cada vez más aburrida y homogénea escena metalera del momento.

jueves, 26 de abril de 2012

MARK LANEGAN Teatro Kapital Madrid 01/04/2012





SET LIST

1. The Gravedigger's Song
2. Sleep With Me
3. Hit the City
4. Wedding Dress
5. One Way Street
6. Resurrection Song
7. Wish You Well
8. Gray Goes Black
9. Crawlspace
10. Quiver Syndrome
11. One Hundred Days
12. Creeping Coastline of Lights
13. Riot in My House
14. Ode to Sad Disco
15. St. Louis Elegy
16. Tiny Grain of Truth

BISES
17. Pendulum
18.Harborview Hospital
19.Methamphetamine Blues

   Tras su gira acústica de 2010,MARK LANEGAN volvía a visitar Madrid. En esta ocasión presentaba su último y notable trabajo, Blues Funeral (4AD, 2012), con el que el ex-SCREAMING TREES ha retomado su carrera en solitario aparcada tras la publicación en 2004 de Bubblegum (Beggars Banquet, 2004) en beneficio de diversos proyectos de diferente índole (ISOBEL CAMPBELL, SOULSAVERS, GUTTER TWINS, etc.). Sólo hace falta una escucha al nuevo plástico para percibir como las diversas colaboraciones han enriquecido la propuesta de Lanegan y cómo la deriva electrónica que ya se entreveía en su anterior disco, se ve refrendada en su nueva propuesta. Aún así, no pude evitar sorprenderme cuando al pinchar el plástico escuché los cuasi discotequeros Ode To Sad Disco, Gray Goes Black.


    Con estos mimbres bajo el brazo y acompañado de una eficinete banda, se presentó el de Ellensburg en un atestado y acogedor Teatro Kapital, donde demostró una vez más por qué la suya es una de las voces más destacadas de los últimos 20 años. Fiel a su leyenda de músico maldito, Lanegan se mantuvo impasible y taciturno durante la hora y veinte minutos que duró su actuación, en los que desgranó verso a verso su miseria con esa voz tan inconfundible y torturada, asido apáticamente a su pie de micro del que no se separó desde el inicio de la velada con el aplastante Gravedigger's Song, hasta que se despidió de todos nosotros con el no menos contundente y lisérgico Methamphetamine Blues, que cerró el bis de tres cortes (Pendulum y Harborview Hospital) que nos regaló.


    Como era de prever, el set-list se orientó especialmente a Blues Funeral, del que pudimos escuchar hasta ocho temas, destacando especialmente la conmovedora St. Louis Elegy y las rockeras Riot In My House y Quiver Syndrome. Además, hay que reseñar que se atrevió con los temas más bailables de su último lp, como Grey Goes Black, Tiny Grain Of Truth y, sobre todo, Ode to Sad Disco en detrimento de piezas más íntimas y crudas (Bleeding Muddy Waters, Phantasmagoria Blues o Deep Black Vanishing Train), lo que para el que escribe fue una pequeña decepción. Por otro lado, con Crawlspace hizo un guiño a la reciente publicación del lp perdido de SCREAMING TREES, creado a finales de los noventa, pero que no vio la luz de forma oficial hasta hace unos meses.


   Me resultó realmente emotivo escuchar las sentidas interpretaciones de Creeping Coastline of Lights, One Way Street, Resurrection Song y One Hundred Days, cuatro de mis canciones favoritas de su trayectoria en solitario. Los primeros lps que escuché de él fueron Field Songs (Beggars Banquet, 2001) y el antes mencionado Bubblegum,  y eso pesa.

   Para finalizar, comentar que el sonido en general  fue bastante correcto, la voz de Lanegan pletórica, si bien hubo algún momento al poco de comenzar la velada durante la interpretación de Wish You Well, en la que quedó enterrada bajo los instrumentos del resto de músicos.


   Como anécdota, una vez terminado el concierto, el músico firmó a la concurrencia todo aquello que se le puso por delante: vinilos, cds, pósters, camisetas, etc.,  y tuve la oportunidad de intercambiar algunas palabras con él. Se mostró afable y cercano, algo extraño si nos atenemos a la fama de cascarrabias que gasta el amigo, llegando incluso a esbozar una sonrisa cuando le deseé un cariñoso "Good luck and take care".



viernes, 20 de abril de 2012

ZZ TOP - Festival de la Guitarra de Córdoba 2011



Viajar a la calurosísima ciudad andaluza de Córdoba en pleno mes de julio es una idea descabellada que no aparecería ni en la peor de mis pesadillas. Sin embargo, la visita de los legendarios ZZ Top a la antigua capital de Al-Andalus, suponía un caramelo demasiado goloso para mi paladar, una ocasión ineludible para ver a una de las grandes bandas de rock de todos los tiempos, aparte de que me permitiría arrancar una de esas espinitas que los rockeros/metaleros llevamos clavadas cuando no hemos presenciado en directo a bandas que hemos escuchado durante media vida.

Tras pasar por Barcelona y Madrid, el trío tejano era el encargado de poner el broche final a la XXXI edición del Festival de la Guitarra de la ciudad cordobesa, evento que año tras año convierte a la capital de la Mezquita en referente nacional e internacional del instrumento de las seis cuerdas y que, como viene siendo habitual, aparte de conciertos propone diversas ofertas, como cursos y talleres de guitarra, baile y flamenco, entre otras actividades.

Gracias al festival, han pasado por los escenarios cordobeses artistas de la talla de Chuck Berry, B.B. King, Gary Moore, John Mayall, John Fogerty, Paco de Lucía o Manolo Sanlúcar, por poner algunos ejemplos. Y si el año pasado el representante del rock más cañero fueron Deep Purple, en este 2011, en el que el presupuesto del mismo se había visto supuestamente recortado en un 50%, los organizadores hilaron muy fino y tuvieron la brillante idea de elegir a ZZ Top como estrellas de un cartel, para regocijo de todos los seguidores de ‘That Little Ol’ Band From Texas’, como ellos mismos se autodenominan.

El emplazamiento elegido para la actuación de los barbudos más famosos del mundo fue el Teatro de la Axerquía, un recinto al aire libre con forma de anfiteatro en el que nos congregamos alrededor de 4000 personas de distintas generaciones.

Con una puntualidad británica, el trío tejano hacía acto de presencia sobre la tarima del Axerquía. Billy Gibbons y Dusty Hill, ataviados con una especie de poncho mejicano decorado con lentejuelas, aparte de sus gafas de sol y sombrero, y Frank Beard, retrepado tras su impresionante batería adornada con calaveras, acometieron a las 11 en punto de la noche Got Me Under Pressure, perfecta carta de presentación de un más que previsible set-list que prácticamente no han variado en los últimos años. Tras el opener, por cierto primera joyita que sonaría de su mágica obra Eliminator (1983), llega el turno de echar la vista atrás a los setenta, pues nos encontramos con las clásicas Waiting For The Bus y Jesus Left Chicago, tracks que van de la mano y que dan inicio a su mítica tercera placa (y favorita del que escribe) “Tres Hombres” (1973) y para la que, despojados ya de los ponchos, bajista y guitarrista nos comenzaron a regalar sus clásicas y conocidas poses que hacen las delicias del respetable y muestran la complicidad de unos tíos que llevan tocando juntos 40 años. Desde este momento, observamos que la voz de Gibbons, obviamente no se encuentra en su mejor estado (61 años lo contemplan), sin embargo su interpretación es cuanto menos correcta, mientras que su arte a las seis cuerdas sigue intacto, la magia que desprende es cautivadora y nos brinda una lección magistral de cómo se debe tocar una guitarra.

Apoyados por una pantalla donde aparecen fundamentalmente vídeos de la banda e imágenes femeninas, la actuación seguía su curso con esa mezcla explosiva de rock sureño, hard, boogie y blues con la que ZZ Top se ha granjeado una de las reputaciones más sobresalientes en la escena rockera. Se suceden Pincushion, la macarra I’m Bad, I’m Nationwide y el atronador cover de Willie Brown Future Blues , para la que Gibbons solicita ‘Un sombrero de bluesero “ que le es entregado por dos bellísimas señoritas vestidas de un rojo hipnotizante.



¡¡Qué elegancia!! Este fue el término que me repetía una y otra vez mientras interpretaban el siguiente tema, nada más y nada menos que la deliciosa Cheap Sunglasses y más en concreto, al observar el feeling y la clase que desprendía el as de las seis cuerdas. Tras la oda a las “gafas de sol baratas”, la banda se marcó un notable medley de My Head’s In Mississippi y I Need You Tonight, antes de homenajear a Hendrix con la manida Hey Joe (si hay alguna banda que no la haya versionado alguna vez que levante la mano!!!!) . Una vez finalizado el guiño al mago zurdo, Gibbons se descuelga con el inicio bluesy de Brown Sugar (el tema con el que comenzó su larguísima trayectoria), para acometer a renglón seguido uno de los momentos del concierto (al menos para mí), cuando el menudo guitarrista nos destroza literalmente con el riff principal del tema.¡¡¡ Si no mueves la cabeza con este ritmo que te marcan los forajidos texanos no tienes sangre en las venas, man!!!

A todo esto, Gibbons y Hill no paraban de hacer sus características coreografías y poses, mientras que Beard, consciente de su segundo plano, seguía aporreando su kit como si de un martillo pilón se tratara y como si la vida le fuera en ello. La base rítmica es impecable, Hill y Beard se hallan compenetrados totalmente (toda una vida juntos!!!) y no necesitan hacerse ni un solo guiño cómplice en todo el concierto. Una muestra más de que la banda es una maquinaria perfectamente engrasada, aparte de que se aprecia perfectamente que disfrutan sobre el escenario.

Con Party On The Patio, todo un ejercicio de old rockn’roll con mayúsculas con Hill a las voces, la caña continúa su implacable caminar en la noche cordobesa, porque señoras y caballeros, lo que se avecina solamente recordarlo me quita el hipo: tengo grabado en mi retina el momento en el que el señor Billy Gibbons agarra por primera y única vez en toda la noche su Gibson Les Paul y la banda se lanza a por otro de sus clasicazos, la impagable Just Got Paid, sin duda otro de los momentos más destacados del concierto con otro aplastante riff y maravillosos slides marca de la casa “Gibbons”.

Tras clavar uno de los temas estrella de Rio Grande Mud (1972) y de toda su discografía por qué no decirlo, llega el turno de darle brillo al que quizá sea su disco más conocido y nada mejor que Gimme All Your Loving, Sharp Dressed Man y Legs para rescatar a “Eliminator”, lp con el que los tres tejanos iniciaron su época de experimentación con los sintetizadores. Para la ocasión, los vídeos de los hits se reproducen íntegramente en la pantalla acompañando la descarga del trío, mientras que para “Legs”, Hill y Gibbons utilizarían las extravagantes guitarras-peluche que aparecen en el vídeo del tema. Espectacular.

Con esta trilogía de ensueño, nuestros barbudos más queridos se marcharían al backstage, del que saldrían en breves minutos para cerrar su descarga con las majestuosas La Grange (pequeña jam incluida) y Tush, con las que dejaron al público, me dio la impresión, plenamente satisfecho tras aproximadamente hora y media de rock de alto octanaje.

Personalmente me hubiera gustado que se hubieran extendido diez o quince minutejos más, (total, por pedir…) y que hubieran entrado en el repertorio himnos como Beer Drinkers and Hell-Raisers, Precious And Grace o Arrested For Driving Blind. De todos modos, fue una enorme y gratificante experiencia ver a los norteamericanos que nos brindaron un espectáculo brillante, lleno de chispa (a pesar de que entre los 3 suman casi 200 años), talento y profesionalidad, una descarga aplastante llena de grandes momentos para el recuerdo que ni el insoportable e infernal calor de la preciosa ciudad cordobesa consiguió empañar.

Espero y deseo que vuelvan más pronto que tarde por nuestro país y al mismo tiempo que de una vez por todas se decidan a terminar ese disco que tienen a medio grabar con Rick Rubin, me apuesto mis barbas postizas a que el lp que saquen puede ser el trabajo discográfico de la década. ¿Alguien da más?

domingo, 4 de diciembre de 2011

Opeth + Pain Of Salvation Sala Penélope 19/11/11






El pasado sábado 19 de noviembre asistí al concierto que Opeth acompañados por Pain Of Salvation (de ahora en adelante POS), ofrecieron en Madrid. Sentimientos encontrados es lo que me produce escribir estas líneas al rememorar lo acontecido aquella noche en la Sala Penélope. Y digo sentimientos encontrados porque por un lado, se sucedieron un cúmulo de circunstancias motivadas por el vergonzoso papel que jugó la (des)organización del evento que deslució la velada y por otro lado, la satisfacción de poder ver a dos grandes bandas que hoy en día se hallan entre mis favoritas y que se dejaron todo en sus respectivos recitales.

Empezando por lo negativo del evento, he de decir alto y claro que la Sala Penélope no es un lugar idóneo para un concierto concurrido, es pequeña, tiene un desnivel en la pista que te impide ver a los miembros de la banda desde el fondo a menos que midas dos metros. Para rematar la faena, la sala tiene dos columnas fijas a ambos lados del escenario que restan visibilidad, especialmente desde los laterales. No sé en qué estarían pensando los organizadores cuando decidieron emplazar el concierto en este lugar.... bueno sí, supongo que en sus bolsillos.

El caso es que aparte de las pésimas características de la sala para albergar este tipo de conciertos, no se les ocurrió a los “iluminados” promotores mejor idea que abrir las puertas de la sala apenas 15 minutos antes de la salida a escena de POS. Y sinceramente, no sé cuanta gente habría en la puerta (¿800-900 personas?), pero sí puedo asegurar que la cola era considerable, doblaba la manzana y llegaba bien lejos y mucha peña se perdió parcial o incluso íntegramente la actuación de POS por culpa de unos ineptos y maleantes a los pagamos religiosamente nuestra entrada y nos trataron como se trata, desgraciadamente, a los animales. Se habla por los foros que supuestamente se vendieron 200 entradas de más, con el peligro que ello podría haber conllevado. Menos mal que no ocurrió ninguna desgracia.

Yo fui uno de los afortunados que sólo se perdió un par de cortes de POS. No os podéis imaginar la sorpresa cuando accedí por fin al local y me detuve unos instantes en el puesto de merchadising de la banda(situada en un hall anexo a la sala) para echar un vistazo al material que traían y comenzar a escuchar a los suecos tocar el track “Ashes”. Le pregunté a la hermosa chica que atendía el stand si todavía estaban probando sonido y me comentó que no, que ya estaban descargando su set-list. La sorpresa inicial, obviamente, se fue tornando en indignación ante la tomadura de pelo que nos estaban haciendo en nuestra propia cara.


La breve actuación de POS fue para enmarcar. A excepción de la ya citada “Ashes” (perteneciente a The Perfect Element Part I) basaron sus apenas 35 minutos en las composiciones de su concepto Road Salt, obra dividida en dos discos y en la que la formación prog de Eskilstuna ha dado un giro considerable a su sonido, orientándose hacia el rock setentero y con muchos guiños a Zeppelin y Beatles en sus nuevas canciones. Concretamente abrieron, por lo que me contaron algunos asistentes, con Road Salt Theme y Softly She Cries, intro y segundo corte de su última entrega, respectivamente.

La actitud y entrega de la banda fue encomiable, así como la interpretación de las cinco piezas que pude escuchar. “Conditioned” y su animado y adictivo riff principal inauguraron “mi concierto” de POS y por primera vez pude observar al carismático Daniel Gildenlöw, dueño por completo de la escena, demostrando las enormes tablas que posee y el pedazo de vozarrón que maneja. El tío va sobradísimo de cuerdas vocales y bien que se encarga de demostrárnoslo clavando las hermosas melodías de mitad de tema. Más tranquilas fueron las delicadas y emotivas “1979” y “To The Shoreline” (ese Morricone) que hicieron las delicias del personal con esas melodías tan bien trabajadas aunque, para mi gusto, el volumen estaba algo bajo, lo que sumado a las conversaciones “trascendentales” de muchos de los asistentes obligaron al polifacético cantante a solicitar al personal en un par de ocasiones que procuraran guardar silencio con un también “respetuoso” SSSSSHHHHHHH!!!!



Las revoluciones volvieron a subir con "Linoleum", uno de los mejores y más completos cortes de la dupla Road Salt: crudo riff zeppeliano, lisérgico interludio con reminescencias árabes a mitad de canción y cuya intensidad va creciendo segundo a segundo, para acabar en el brutal éxtasis final. Cualquiera que pretenda ser vocalista, que se olvide de esta reseña y se busque ipso facto Linoleum.

Para terminar, nos dejaron otra joyita, “No Way”, que tanto nos evoca a esos geniales escarabajos liverpudlianos y en la que la interpretación de Daniel rozó la perfección. La corta actuación de la formación sueca no fue más que un excelente aperitivo para lo que será su próxima gira en febrero como cabezas de cartel.



A todo esto, tras la actuación de POS, la sala estaba llena y la gente seguía entrando, hacinándose como buenamente podía en la pista, en las barras de la zona superior de la sala y en las abarrotadas escaleras que daban acceso a ella o tras la puerta de entrada, bloqueando la salida ante una posible emergencia. El caso es que allí, como comentó un colega salmantino, prácticamente no se podía ni aplaudir......

Tras media hora de calurosa espera, Mikael Åkerfeldt y sus remozados Opeth hicieron acto de presencia sobre el escenario de Penélope. He de reconocer que su último disco no se encuentra entre mis favoritos de la banda, ni mucho menos dudo de su calidad, hay auténticos temazos en él, sinceramente no me acaba de entrar en conjunto,se me hace largo y algún tramo, especialmente aburrido. Obviamente sabía que en esta gira abundarían temas de Heritage, pero intercalados entre otros tracks imaginaba que me resultarían algo menos indigestos, por decirlo de alguna manera. Y ciertamente, así fue.



La banda abrió con “The Devil's Orchard”, el intrincado y técnico opener de su último lp, una auténtica maravilla progresiva que en directo me pareció incluso más cautivadora que en la versión de estudio. “I Feel Dark” y una legendaria Face Of Melinda, corte rescatado de Still Life, nos mostró a una banda concentrada y entregada, con ganas de agradar, derrochando estilo y calidad en cada nota y a un Mikael que comenzaba a hacer uso de su particular sentido del humor: hizo menciones al pésimo estado del piso del escenario y como no, a las dos columnas que restaban visión a media sala. Incluso se atrevió a invitarnos a la revuelta ante las circunstancias tan penosas en las que se estaba desarrollando el concierto, aunque supongo que el mensaje no caló entre el personal, no sé si porque no le entendieron o porque ya habíamos recibido suficientes palos esa noche.

El poderoso riff principal de “Porcelain Heart” nos trasladaba al primer corte que escucharíamos de Watershed (el otro sería “Hex Omega”), enorme ejercicio de precisión y talento que se vería empañado por un prescindible solo de batería a mitad de tema, y que todavía ando preguntándome el porqué de su inclusión en el repertorio. Con el inicio de la jazzístca “Nepenthe” se me escapó el primer bostezo. Siendo sincero, incluso me planteé largarme por el agobio y malestar físico que me estaba produciendo la situación en la que me encontraba (me consta que hubo gente que se largó temiendo por su integridad física y otra ni siquiera entró con la entrada comprada) aunque esa parte instrumental intermedia tan Crimson me sacó de mi letargo, al que volví a caer con la exótica “The Throat Of Winter”, con la que dio inicio un breve set acústico para el que los músicos tomaron asiento, saliendo de este modo del plano de visión de la mayoría de los asistentes situados en la pista (entre los que me incluyo) por el desnivel del suelo anteriormente citado. “Credence” de My Arms, Your Hearse, extendió el letargo a la parroquia, que, eso sí, despertó al unísono nada más escuchar las primeras notas de “Closure”, único corte que sonó de esa joya llamada Damnation, ejecutada de forma exquisita por los suecos y que supuso uno de los momentos mágicos de la velada.


“Slither”, con homenaje a Ronnie James Dio incluído (buen detalle, Mikael) nos devolvía a terrenos más cañeros con su hard rock setentero, para posteriormente caernos rendidos ante el piano de Joakim Svalberg (por cierto, espléndido toda la noche) que nos introdujo otro de los temas más celebrados por la parroquia, “A Fair Judgement”, el épico corte de Deliverance con el que la banda retomaba esa noche su sonido más clásico, el que sin duda le ha granjeado el estatus que hoy en día posee. Con la majestuosidad de “Hex Omega”, la banda se despedía momentáneamente para volver instantes después para interpretar la melancólica “Folklore”, sublime broche final a un notable recital.



Resumiendo la descarga de Opeth, está claro que eligieron un set list bastante relajado en la onda de su última obra, bien estudiado para no incluir ningún track con guturales y donde los músicos nos mostraron la buena forma, disposición y conjunción en la que se encuentra la banda hoy en día. Personalmente, hubiera preferido otros cortes para acompañar a “Closure” en el set acústico (“To Rid The Disease” o “Still Day Beneath The Sun” por citar algunas favoritas) y por qué no decirlo, la inclusión de algunos de sus cañonazos death-prog, pero obviamente entiendo el momento particular por el que está pasando la banda y por otro lado, es imposible complacer los gustos de todo el mundo que asiste a sus conciertos.

En definitiva, una noche en la que unos vergonzosos elementos extramusicales no consiguieron deslucir el enorme trabajo de dos grandes bandas a las que, desde aquí, me gustaría elogiar, reivindicar y recomendar por su continua capacidad de reinventarse con el consecuente riesgo que ello supone y que, le pese a quien le pese, forman parte de la vanguardia de aquellos que representan el presente y el futuro de nuestra movida.

89/100