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viernes, 19 de junio de 2015

atavismo sala velvet málaga 05-06-2015



SET LIST


1.- Blazava
2.- Kraken
3.- Oceánica
4.- Time to Fly (incluye Echoes)
5.- White Rabbit
6.- Meeh  
                                                          

El primer disco de Atavismo fue una de las sorpresas más agradables del año pasado para el que escribe. A través de Desintegración, Poti volvía a liderar otro proyecto musical tras la disolución por diferentes  motivos de Viaje a 800 y Mind!, dos formaciones recomendabilísimas del underground rockero andaluz de los últimos años.

En formato de trío, con Sandra Pow a la batería y Mateo al bajo (también componentes de Mind!) y el propio Poti a las seis cuerdas, voces y compartiendo teclados y synths de diversa índole con la batera, la banda grabó el verano pasado en el Estudio Trafalgar de Curro Ureba en el Puerto de Santa María las cuatro piezas que componen su única publicación hasta la fecha y que, como el propio monicker de la formación indica, navega imponente por sonoridades pretéritas.

A pesar de que no han parado de dar bolos en los últimos meses, no había tenido la oportunidad de asistir a la presentación en directo del disco, así que se me antojaba casi obligatorio  pasarme por la vecina Málaga para ver a los algecireños en la última cita de su gira antes de tomarse unas semanas de descanso y comenzar a preparar lo que será su segunda opus.

A decir verdad, sentía mucha curiosidad por vivir la experiencia de Atavismo en directo, de escuchar cómo trasladarían esos cuatro cortes del lp, si serían capaces de reproducir y transmitir sobre el escenario el torrente de energía y de emociones que emana de las pistas de Desintegración. Como podéis leer las expectativas eran altas y la banda respondió de manera excepcional al envite y bajo mi punto de vista todo salió rodado. Conectaron con la audiencia desde las hipnóticas notas iniciales de la instrumental Blazava. El sonido acompañó y a los músicos se les vio rodados,  cómodos y seguros de sí mismos, y digo seguros porque son conscientes de que defienden un material sincero, hecho con el alma, hecho con la pasión del artesano, que mira al pasado sin pestañear, goza del presente y otea el futuro con la ilusión de seguir ofreciendo algo original, algo sorprendente. Como decía, todo salió rodado porque lo dieron todo y porque tienen composiciones maduras y originales y porrque se nutren de gigantes de ayer y de siempre como Pink Floyd, Hawkwind o Neil Young o de realidades apabullantes actuales como pueden ser Motorpsycho o Earthless, por citar algunas referencias. 



Como decía anteriormente, Blazava abrió el gig, con Poti tirando de slide en las primeras notas y el bajo de Mateo trazando el serpenteante ritmo que evoca al Set the Controls for the Heart of the Sun de Waters & Cia. Tras los parches de la Ludwig, Sandra marcando la cadencia que invita a adentrarnos en otra dimensión de la mano de esta excelente fusión de space rock, psicodelia y progresivo que se extiende más allá de los once minutos con su pertinente dosis de improvisación y un vibrante solo final incluido. Esa sensación de improvisación, de estar disfrutando de una jam es constante y ello se repetirá posteriormente tanto en Oceánica como en Meeh.

Tras la apertura, llega el momento de Kraken, y cierto es que con ese inicio tan almibarado, por momentos bucólico, con esa cuidada línea vocal de Poti y la brillante melodía que dibuja el mellotron, en lo último que piensas es en un jodido monstruo marino haciendo de las suyas en un mar embravecido. Pero es que en la segunda parte del tema, completamente instrumental, la banda crece como la bestia oceánica que le da nombre al corte, creando un ambiente mucho más oscuro y eléctrico en el que se erige, para un servidor, en el momento más emocionante de la velada.

Con Oceánica, tercer corte de su disco y de la noche,  vuelven las atmósferas sosegadas e hipnóticas. No es hasta pasada la mitad donde despega definitivamente el corte, elevando de manera exponencial la intensidad en la sala con ese vibrante estribillo y el desarrollo instrumental posterior. Sandra acompaña en las tareas vocales de manera más que eficiente y el empaque de la banda es total con la inclusión -a partir de Kraken- de David Pérez a los teclados.

A continuación, llega el momento de las versiones y encadenan Time to Fly, del Stunde Null de Mind! con extractos del Echoes de Pink Floyd. ¡Subidón total! Si ya nos podíamos dar con un canto entre los dientes, también nos regalaron el White Rabbit de Jefferon Airplane, con Sandra asegurándose de que no nos acordásemos de la gran Grace Slick. ¡Chapeau por ella!

La apoteósis final llegaría con Meeh. Situada al final del lp, esta canción es de esas que crece con las escuchas. De nuevo arrancan tenues, con el inquietante bajo de Mateo y la mortecina cadencia hipnótica de Sandra, base sobre la que guitarra y teclados lanzan pinceladas variopintas que nos conducen a una catarsis psicodélica, que se alterna con las siempre intrincadas metáforas de Poti. No sé qué pensarán ellos al respecto, pero para mí ese desarrollo instrumental psicodélico me suena a unos Soundgarden fumadísimos, esa melodía es muy Thayil, todo ello dicho a modo de elogio para los del Campo de Gibraltar, que no se me malinterprete. Para lo que no tengo adjetivos es para expresar mi total admiración  por la impresionante coda final que cierra Meeh y que en la Sala Velvet sonó más majestuosa que nunca. Sólo puedo pediros que os hagáis un favor y que os la pongáis, si esos veinte segundos de gloria no os hacen vibrar,
¡definitivamente estáis muertos, colegas!

Casi sin darnos cuenta y tras poco más de una hora, la descarga llega a su fin.  La más de media entrada que puebla la sala despide a la banda tras haber brindado una descarga a la altura de lo esperado. Y es que carácter, constancia y duende se han vuelto a cruzar en nuestro camino. A Sandra, Mateo y Poti les deseamos toda la suerte que sin duda se merecen y que, a pesar de las dificultades, al fin y al cabo inevitables y por todos conocidos si nos atenemos a esta escena tan jodida, sigan brindando obras que emocionen, directos que apasionen, en definitiva, que sigan entregados a su pasión creadora.


Para terminar os informo que su primer disco ha sido editado en vinilo y se va a publicar en los próximos días a través del sello escandinavo Temple of Torturous.



Reseña publicada originalmente en El Portal del Metal

domingo, 5 de mayo de 2013

VIAJE A 800 + ORTHODOX + PIÑATA 19-04-2013


VIAJE A 800 volvía a la ciudad de la Alhambra con dos importantes novedades bajo el brazo. Por un lado, la publicación de su tercer lp, el 100% recomendable Coñac Oxigenado (Alone Records, 2012). Por otro, esta gira de los algecireños suponía el punto y final a su carrera, bajonazo tremendo para aquellos que seguimos a la banda, ya que se nos va, sin ningún género de dudas, una de las formaciones más destacadas de la escena nacional.

A pesar del disgusto por la inminente  separación de los autores de algunas de las composiciones más brillantes que se han parido en España en las dos últimas décadas, nos queda el consuelo de haber podido disfrutar como cerdos de sus últimas descargas y de haber triturado como auténticas pirañas su exigua pero impresionante discografía.

Los encargados de abrir la velada fueron PIÑATA, quienes presentaron en la Sala el Tren su potente descarga stoner. Tras los levantinos, llegó el turno de ORTHODOX. Curtidos ya en mil batallas, nos azotaron con su particular y original estilo, crisol que combina el doom más lúgubre con trazas de ambient, drone y jazz. Saturación y oscuridad, desarrollos instrumentales extensos con un punto de improvisación, envuelto todo ello en un halo de misticismo que no acabó de conectar totalmente con los asistentes (en su mayoría desplazados para ver al cabeza de cartel), a pesar de destrozarnos literalmente los tímpanos con las monumentales “Hani Ba'al” y “Matse Avatar”, por poner un par de ejemplos destacados.

Sin llegar a cubrir la mitad del aforo y en un ambiente bastante gélido, casi familiar apuntaría, llegaba el momento de degustar el plato fuerte de la velada. VIAJE A 800 se despedían de nosotros para siempre e hicieron todo lo posible por dejarnos un buen sabor de boca. ¡Y vaya si lo consiguieron! Es cierto que con el excelso puñado de canciones que manejan es indudable que todo es más sencillo, pero es que la actitud y el compromiso mostrado en éste, su penúltimo show, fue encomiable.

Los algecireños comenzaron con “Luto” un recorrido por sus tres lps. Tras la sutil introducción , le llegó el turno a otro corte de Estampida de Trombones (Alone Records, 2007), “El Amor es un Perro del Infierno” que nos mostraba a una banda perfectamente conjuntada, con un sonido compacto, hecho que se reafirmó en la acojonante “Patio Custodio”, eléctrica composición instrumental cargada de riffs demoledores y cuya sección final in crescendo hizo las delicias del personal. Con la desafiante y metálica “Ni Perdón, ni Olvido”,  pudimos comprobar cómo funciona su nuevo disco en directo, del que también cayeron “Tagarnina Blues” y, ya en los bises, la ecléctica y arriesgada "Oculi Omnium in te Sperant Domine”, todas ellas recibidas de forma positiva por los asistentes, en especial esta última. “Oculi...” resume a la perfección la genuina propuesta de esta banda que trasciende modas y estilos, capaces de hibridar de forma brillante y creíble los sonidos desérticos, la psicodelia o el prog con palmas flamencas.

Y si las canciones del último disco nos sonaron a gloria, qué decir de aquellas primeras piezas con las que comenzaron a despuntar hace ya unos cuantos años. "Higomon”, “Largo Beso Recto”, “Roto Blues”, “Valiums” e “Inmensa" (¡Menudo repoker!) aportaron un aura solemne y nostálgico difícil de describir con palabras, pues sonaron a homenaje a una trayectoria y a una etapa que desgraciadamente se cierra.  Pero las sorpresas agradables no se terminaron aquí. Previo a los bises, Antonio Arias (LAGARTIJA NICK) subió al escenario para cantar el tema de su banda “El Amor es la Víctima”, muestra de respeto y admiración de los de la Bahía hacia la formación granadina de la que tanto han bebido.

Tras un breve descanso, la ya comentada "Oculi Omnium in te Sperant Domine” abrió los bises e incluyó un apabullante solo de batería que nos sirvió para descubrir, por si no lo habíamos percibido con anterioridad, la enorme pegada de la bestia parda tras los parches, elemento fundamental en el trío y que conformó junto con Poti una base rítmica imponente. Mención aparte para José Ángel, virtuoso a las seis cuerdas, que hizo las delicias del público con un derroche de feeling, carisma y entrega. Para el final, nos brindaron otra increíble andanada stoner de su debut, "Solo", y, de colofón, las punzantes notas y afiladas guitarras del himno "Los Ángeles que Hay en mi Piel", ya con el público totalmente entregado, nos anunciaron aquello que ya habían cantado otros ilustres andaluces y que durante las dos horas que duró la actuación habíamos obviado, y es que, inevitablemente, todo tiene su fin Este último trallazo supuso un excelente epílogo, un broche final inolvidable a una velada redonda de una nave colosal, cuyo trayecto llega, tras algunas tempestades y unas cuantas batallas ganadas, a su estación final.

Long live VIAJE A 800!!!