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miércoles, 20 de mayo de 2015

CANNIBAL CORPSE: FECHAS CONFIRMADAS ESPAÑA

La legendaria formación estadounidense descargará su brutal dosis de death metal el próximo mes de julio en España. Las tres fechas en las que Alex Webster, Mazurkiewicz y cía. pasarán por nuestro país son:

LUNES, 13 DE JULIO 2015 - ALMASSERA, VALENCIA (ROCK CITY)

Calle Els Coheters, 6, 46132 Almàssera (Valencia).
Artista invitado: Suicide Silence.


MARTES, 14 DE JULIO 2015 - MÁLAGA (LA TRINCHERA)

Parauta 25, 29006 Málaga.
Artista invitado: Suicide Silence.


VIERNES, 17 DE JULIO 2015 - BILBAO (SANTANA 27)

Calle Tellería 27, 48004 Bilbao (Bizkaia). Metro: Bolueta

sábado, 20 de septiembre de 2014

BENEDICTION - TRANSCEND THE RUBICON (1993)


La escena death metalera europea a inicios de los ’90 era un hervidero.  A finales de los ’80 se había generado una corriente extrema  que con mayor o menor repercusión, se desligaba progresivamente del thrash para abrazar la malévola e inmisericorde guadaña con la que el metal azotaría al mundo durante el primer trienio de la década. Como sabemos, fueron Suecia, Finlandia, Holanda y Reino Unido los que iban  a epitomizar la inmensa mayoría de las formaciones  punteras de este movimiento en el viejo continente.


Es en la Pérfida Albión donde allá por 1989 surge una de las viejas glorias de la old school británica, BENEDICTION. Es en este mismo año, cuando graban su primera maqueta, que con el tiempo daría nombre también a su cuarto trabajo, The Dreams You Dread. En 1990 publican su primer lp, Subconcious Terror, que contó con el bueno de Barney Greenway a las voces. Para The Grand Leveller (1991), su siguiente obra,  reclutan a Dave Ingram y firman el que para muchos es su obra definitiva.






Ya sin cambios en la formación, se lanzan a por su tercer disco, ése que tenía que confirmar las buenas expectativas generadas con sus dos obras anteriores y por supuesto, asentarlos de forma definitiva como una de las bandas punteras del género en las Islas y que, de paso, aspiraba (sin éxito-todo hay que decirlo) a no estar a la sombra de uno de los patriarcas del género, quién si no que los majestuosos BOLT THROWER, tarea ardua difícil, dado el grado de magnificencia y originalidad logrado por los jodidos genios de Coventry en sus publicaciones.


A pesar de no alcanzar jamás a lo largo de su trayectoria las cotas de los chicos de Willets y Cía.,  BENEDICTION salen muy airosos del envite con Transcend The Rubicon, un poderoso y adictivo lp donde los ingleses pusieron toda la carne en el asador, que engancha desde su impresionante portada, obra del brillante pincel de Dan Seagrave, aspecto  que indudablemente hace que el disco sume puntos a la hora de considerarlo un clásico del género. El título de la obra también tiene su qué, pues fue tras cruzar el río Rubicón cuando el emperador romano  Julio César pronunció aquel famoso “alea Iacta est”, que venía a significar que “la suerte está echada”,  por lo que podemos aventurarnos a reafirmar la importancia que este lp podía tener en el devenir de la banda, siendo este 1993 un punto de inflexión en su carrera, su particular “now or never”.




Desde un punto de vista musical, este tercer trabajo es más accesible que los anteriores; levantan un pelín el pie del acelerador y rebajan unas gotitas la agresividad y crudeza de su obra anterior para ganar en contundencia y aplastarnos el cráneo con el impresionante trabajo en las guitarras rítmicas. Cadencias arrastradas como el inicio de Violation Of Domain o los ritmos entrecortados que pueblan buena parte de los tracks son excelente muestra de ello; la cátedra que sientan a dúo los hachazos de Rew y Brooks dejan en pañales a gran parte de la caterva de meapilas que pululan por el metal extremo hoy en día, que no saben más que mezclar géneros sin sentido como si de una cazuela de arroz se tratara.





En definitiva, aquel que se atreva a darle cera al disco se va a encontrar una obra con un desarrollo constante, sin altibajos, BENEDICTION no se anda con florituras y nos ofrece un death metal a la vieja escuela de composiciones sobrias y ortodoxa estructuración, un trabajo que quita el hipo si atendemos a las seis cuerdas  y a la feroz interpretación de Dave Ingram, menudo vozarrón se gasta el amigo. Resulta complicado destacar un tema sobre otro, puesto que aquí todo es de notable alto, pero si queréis llevaros una idea de lo que os puede ofrecer este pedazo de caramelo, echadle una escucha a las atroces I Bow To None y Blood From Stone, piezas que ofrecen una buena muestra de lo descrito poco más arriba. 


84/100

VV.AA. PROJECTIONS OF A STAINED MIND (1991)




Hubo una época no tan lejana en la que el acceso a la música no era tan sencillo como lo es hoy en día. Como todos sabemos, Internet trajo el intercambio de archivos por la red, Myspace, Youtube, Spotify, etc., un sinfín de programas, páginas y aplicaciones que actualmente nos permiten estar al día de todo lo que acontece con nuestras bandas favoritas. En los ’90, todo ello no era más que una mera quimera. Teníamos que conformarnos con las cassettes que nos grababa el coleguilla de turno, pillar un disco de vez en cuando, escuchar ese programa de rock/metal que alguna emisora estatal maltrataba con horarios intempestivos y, los más afortunados, ver a la diosa Vanessa Warwick en Headbangers Ball cuando aún MTV era creíble. Devorábamos las típicas revistas metaleras que todos conocemos, en las que casi siempre aparecían las mismas bandas y donde el seguimiento a la escena extrema era escaso, por no decir prácticamente nulo. Había honrosas excepciones, como la revista italiana Grindzone, que alguna vez me pasó un colega, donde  death, black y doom acaparaban todas las páginas, todo un lujazo, vamos.

Ante la falta de exposición en medios convencionales, fanzines y tape-trading cobraron especial importancia para el mundillo underground y jugaron un papel fundamental para dar a conocer lo que se estaba cociendo en ese putrefacto y fermentado caldero de la escena más extrema. A ello, no nos olvidemos, hay que sumarle las recopilaciones de las compañías discográficas, imprescindible instrumento de promoción de sellos y distribuidoras, que ya en los ’80 habían proporcionado compilaciones memorables como Metal For Muthas o la influyente colección Metal Massacre. En este sentido, discos olvidados como Appointment with Fear, Deaf Metal, Corporate Death, Grindcrusher, Pantalgia, los primeros …Death is just the Beginning y el que hoy traemos son algunos de los recopilatorios más brutales que se pergeñaron en cuanto a metal extremo y, más concretamente a death metal, en aquella dorada época. Ni que decir tiene que los recomiendo encarecidamente si les interesa el asunto.


Metiéndonos en faena podemos apuntar que este Projections of a Stained Mind fue recopilado y comercializado por Chickenbrain Records (CBR), sello de uno de los personajes imprescindibles de la escena escandinava, Fredrik Holmgren, que monopolizó gran parte de las trabajos primerizos de la escena. Pues bien, CBR reúne en este disco a las bandas suecas más punteras del momento - además de los dioses black noruegos MAYHEM – y aglutina principalmente tracks que hasta ese momento sólo habían aparecido en formatos “básicos” (por decirlo de alguna manera) como demos, singles, EPs o todavía no habían sido publicados, y que capturan a la perfección el sonido directo y crudo de una escena que comenzaba a ser referente mundial.

Como no podía ser de otro modo, el primer martillazo viene de parte del alma mater de la escena, Nicke Andersson y los influyentes ENTOMBED. Forsaken, que así es como se llama esta burrada, es sin ningún género de dudas una de las canciones más brillantes - y a la vez desconocidas- de la banda y por ende, de la escena. Con el gigante Orvar Säfström  al micro (¿alguien echa de menos a LG?),  ENTOMBED nos muestra en cuatro escasos minutos el enorme potencial que desprendían en la época y arman un certero petardazo que contiene las trazas elementales de su propuesta: brillantez compositiva, perfecta estructuración y concatenación rítmica, excelente combinación de contundencia, velocidad y riffs a medio tiempo, así como de agresividad y melodía, notables punteos y, cómo no, una batería rica en detalles y sencillamente aplastante. Imprescindible.


Crudo, como el frío y desangelado invierno noruego, se nos presenta MAYHEM, que cuela dos de sus temas más representativos en la recopilación. Carnage y, sobre todo, el himno Freezing Moon, nos congelan la sangre, transmiten una sensación general de inquietud y desasosiego que sólo los más grandes pueden evocar, a lo que contribuye sobremanera los espeluznantes y desgarradores alaridos del zumbado Dead. Obligatorias, no hay otra, compañero.

De la mano de Necrolord, uno de los genios a la sombra de la escena death sueca, es el momento de descender a los pozos más profundos del Averno. Qué podemos decir de GROTESQUE y su brutal Spawn of Azagthoth. Rezuma calidad, intensidad y complejidad por los cuatro costados, auténticos fueras de serie en su labor de transmitir el mal a través de la música. No pierdas ni un nanosegundo en buscar su exigua pero imprescindible discografía si pretendes saber algo de metal extremo. Mandatory!!


Tras el garrotazo en la sien de GROTESQUE, es THERION quien nos golpea con especial virulencia, inimaginable hoy en día si nos atenemos a la almibarada y sinfónica orientación musical con que nos obsequia Christopher Johnson desde hace bastantes años y, especialmente, si comparamos esta orientación con la feroz propuesta de sus primigenias demos y su impresionante EP, Time Shall Tell (House of Kicks Records, 1990). Future Consciousness, que ya aparecía en una grabación de un ensayo de 1990, acabó siendo incluida como brutal opener en Beyond Sanctorum (Active Records, 1992), lp donde ya se pueden vislumbrar perfectamente trazas de lo que THERION publicaría en el futuro. El tema en sí inicia de forma caótica, irremediablemente nos vemos empujados a deslizarnos por un tobogán de riffs vertiginosos e iracundos, mientras Johnson berrea como si no hubiera un mañana. La segunda parte del tema se presenta más místico, cargado de unos medios tiempos devastadores donde prima la atmósfera.


Tras el vicioso y ganchero aporte de HOUSE OF USHER, nos topamos con el primer envite de los dos con los que MERCILESS nos obsequia en el disco. En sendos cortes  nos encontramos a una formación que muestra cómo las fronteras entre thrash y death ya dejaban de estar tan marcadas. Banda de culto, no hay más que pegar una escucha a cualquiera de los dos tracks para comprobar  el talento que atesoraban estos jovenzuelos apadrinados por el infame Euronymous. Talento del que no estaban exentos ni muchísimo menos UNLEASHED y DISMEMBER, vacas sagradas del género que podrían sentarse por su constancia, su trayectoria y su indudable calidad a ambos lados respectivamente del trono que ENTOMBED ocupó sin rival en esta etapa.  Tanto los esbirros de Hedlund como los de Estby cuelan uno de sus clásicos imperecederos, que ya habían aparecido en alguna demo y que poco después serían incluidas en tótems sagrados del género, como Where no Life Dwells (Century Media, 1991) y Like an Everflowing Stream (Nuclear Blast, 1991).


No podemos cerrar esta reseña sin mencionar a NIRVANA 2002 y su trallazo, Mourning, grabado ex profeso para esta recopilación y que, aparte de ser una de mis favoritas del disco, encierra una interesante anécdota: Orvar Säfström usó la guitarra y el ampli con el que Uffe Cerderlund grabó Left Hand Path (Earache, 1990). Además, el hacha de ENTOMBED y su compi Nicke produjeron este tema en los Sunlight Studios, ingredientes que, unidos a la indudable capacidad de los de Edsbyn para firmar temas matadores, hacen de Mourning una de las verdaderas joyas perdidas de la Swedish Death Metal Old School. Masterpiece absoluto.

Para terminar, recomiendo no dejar pasar el resto de latigazos, especialmente las propuestas más simples y primitivas de auténticos dinosaurios del género como MACRODEX y CHRONIC DECAY o la adictiva Ancient Entity, en la que TIAMAT ya muestra signos del eclecticismo que será la bandera de Edlund en buena parte de su posterior carrera.

Y aquí finaliza la reseña de este Projections of a Stained Mind, auténtica reliquia que encierra un pedazo importante de la historia de la escena, un brillante ‘who is who?’ de la old school sueca, en definitiva, un testimonio necesario y fundamental de aquellos años gloriosos que hará las delicias de los nostálgicos amantes del género al que irremediablemente le planto la puntuación más elevada por el incalculable valor que encierra entre sus surcos.

100/100



martes, 9 de septiembre de 2014

NIRVANA 2002 DISEMBODIED SPIRITS (1991)



Retomamos la senda del metal extremo para traer a esta casa otra de aquellas demos olvidadas que se urdieron en la Escandinavia de principios de los ’90. Y para ello nos marchamos a la localidad sueca de Edsbyn, capital de la comuna de Ovanakersituada a unos 300 km al norte de Estocolmo y conocida a nivel nacional por los logros de su equipo de bandy, deporte emparentado con el hockey sobre hielo, y que se diferencia principalmente de éste en que se juega con una pelota en lugar de con un disco.

De esta región de la mitad oriental de Suecia es también oriundo un conocido presentador de la televisión sueca. Hablamos de Orvar Säfström, quien actualmente es un crítico de cine y por lo que cuentan, bastante conocido en su país. ¿Un Antonio Gasset a la sueca? Puede ser, sin duda que estaría bien, aunque no sé si los  desternillantes comentarios del catalán serían del agrado de los modélicos habitantes del país escandinavo. Sea como fuere, el caso es que a finales de los ‘80 e inicios de los ’90  las inquietudes de Säfström estaban orientadas hacia la música extrema y su talento se plasmó en el fanzine “Hang ‘Em High” y, especialmente, en la banda que hoy reseñamos, NIRVANA 2002, una de las primigenias formaciones sobre las que se cimentó y forjó el Swedish Old Shool Death Metal. Por lo tanto, dejaremos a un lado la opinión de Säfström acerca del movimiento Dogma o sus más que probables pinitos de jovenzuelo con el bandy, ya que hoy toca hablar de death metal.


La banda se formó en 1988 bajo el nombre de PROPHET 2002, insulso monicker que no convenció mucho a sus integrantes lo que motivó su sustitución por NIRVANA. Al poco tiempo conocieron de la existencia de otra banda con el mismo nombre (os suena, ¿no?, por lo que le añadieron el número que contenía su nombre original y así quedó conformada la formación como NIRVANA 2002.


Nirvana 2002 

Vuelven a la palestra elementos comunes ya tratados en anteriores reseñas de la escena: la juventud del line-up - estos gaznápiros aún lucían acné en su rostro cuando dejaron de existir en el 92; su bagaje discográfico que, si exceptuamos el recopilatorio de 2009, se reduce a demos y por último, el reconocimiento incondicional que le profesamos los seguidores de esta corriente musical.



Aparte de las características expuestas arriba, desde un estricto punto de vista musical, los de Edysbn se encuadran a la perfección  en la onda de la vieja escuela, a la par de CARNAGE, ENTOMBED o DISMEMBER, si bien, y es algo que me gustaría remarcar especialmente, su concepto (incluido monicker, logo, letras) está más orientado hacia lo místico, filosófico y espiritual que hacia el gore y demás salvajadas escatológicas que interesaban a sus coetáneos


Antes de publicar este Disembodied Spirits (1991), que se alza como la obra capital de su discografía, los suecos publicaron otras maquetas y ensayos, Truth and Beauty y Excursions in the 2002nd Dimension (ambas de 1989) o la destacable Mourning (1990),  en las que ya daban buena prueba de que su propuesta extrema no era moco pavo. Este hecho se vio refrendado en la demo que protagoniza esta reseña, poco más de 10 minutos aplastantes y epatantes de pura adrenalina e ira, divididos en tres devastadores garrotazos a la altura de nuestra sien en los que Säfström se erige como amo y señor del cotarro, por su buen hacer tanto a las seis cuerdas como en su inimitable labor al micro. La voz de este señor no tiene nada que envidiarle a la de otros jefazos de la escena, llámense Petrov, Lindgren, Tompa o Kärki, por ello no fue casualidad que ocupara la plaza de LG cuando largaron temporalmente al bravo voceras de ENTOMBED.


Pasando a analizar Disembodied Spirit, la veda se abre con Slumber y su trepidante y afilado riff principal, que nos evoca a NIHILIST/ENTOMBED con el plus de los guturales de Säfström que nos hace alejarnos unos metros de nuestro estéreo cuando vomita ese profundo y escabroso "Guiltyyyyyyyy!" La estructura del tema es perfecta, especial atención al corte en 2:15 y al riff que le sucede, cadencia entrecortada a la vez que simple, pero igual de efectiva y adictiva, que a su vez nos conduce a un pasaje en el que órgano y guitarra se funden creando un ambiente inquietante.


A Slumber le sigue Zombiefication y la primera sensación que nos traslada con su brutalísimo inicio es que tal saturación acabará reventando los altavoces en los que apenas unos minutos antes dejó la papilla el ilustre Säfström, inundando toda nuestra habitación de restos de las albóndigas suecas de Ikea. De nuevo nos topamos con una composición perfectamente organizada, la más corta del plástico, poblada con múltiples y frenéticos cambios de ritmo perfectamente hilvanados que me hacen preguntarme nuevamente cómo estos guiñapos de 17 años pudieron parir semejante barbaridad sónica (ojito a los magistrales cortes de batería en 0:37).


The Awakening Of…. cierra de forma atronadora esta maqueta con otra descarga implacable de furia incontenible, siguiendo los patrones descritos en los dos temas anteriores y donde destaca la inmensa labor de Erick Qvick tras los parches; por poner un ejemplo echadle una oída a esos, a priori, sencillos redobles que introduce en medio del riff principal que otorgan una contundencia tremenda (0:36). Como anécdota, mencionar que este tema fue incluido en un split con otras tres bandas (AUTHORIZE, entre ellas).


En definitiva, otro tesoro que merece una buena escucha, recomendado para todo aquel al que le interese lo acontecido en la Suecia de principios de los ’90 y que no tenga prejuicios a la hora de lidiar con una producción cafre, muy alejada de la sobreproducción que prima en la escena actual.



Para terminar y como dato curioso, comentar que la banda no se volvió a reunir hasta 15 años después de su separación. Esto ocurrió en 2007 y curiosamente dieron el primer concierto de su historia con motivo de la celebración de la publicación del libro de Daniel Ekeroth, Swedish Old School Death Metal.


Escucha la demo completa:




miércoles, 27 de agosto de 2014

MONSTROSITY - IMPERIAL DOOM (1992)



Antes de pegar el salto a CANNIBAL CORPSE, George “Corpsegrinder” Fisher se ganaba la vida pegando berridos en una de las más infames y poderosas bandas que parió la escena de Florida. Hablamos de MONSTROSITY, formación que surgió en 1990 de una escisión de miembros de los también “corderitos” MALEVOLENT CREATION y que tras publicar una demo y un par de singles, sacan al mercado de la mano de Nuclear Blast una de las obras más destacadas de 1992.

No todos los días tiene uno el privilegio de reseñar un disco como el que tenemos hoy entre manos, ya que hablamos de una placa que tiene todos los ingredientes para ser considerada como uno de los clásicos del género: Fue parida en los Morrisound Studios de Tampa con Jim Morris a los mandos, data de un año crucial para el devenir del género y el line-up incluye a exmiembros de algunas de las principales bandas de la escena. Si ello no es suficiente, añádele que cuenta con otra de las maravillosas portadas que Dan Seagrave brindó al death y es coetánea de otras barrabasadas surgidas en los States como 'Legion', 'The End Complete', 'Tomb of The Mutilated', 'Onward To Golgotha' o 'Retribution'. ¿Moco de pavo, verdad?

Pues así, 'Imperial Doom' reúne todas las características necesarias para ser incluido en ese selecto grupo que he citado más arriba, aspecto que queda confirmado defitivamente cuando le damos cera a las nueve piezas que lo componen. Desde el brutal e implacable corte inicial que da nombre al trabajo y con el que se despejan todas las dudas que nos pudieran surgir respecto a la idoneidad o no de la elección del monicker del grupo, hasta el cierre con el afilado navajazo trapero de Darkest Dream, la propuesta de Fisher y sus esbirros se mueve en un death metal clásico de la escuela americana, brillantemente ejecutado y que bebe de influencias vecinas como pueden ser los otrora dioses del género DEICIDE o MORBID ANGEL y los omnipresentes SLAYER.



Musicalmente la banda es una pasada. La sección rítmica no deja títere con cabeza, bajo y batería realizan una labor brillante a la par que aplastante. Por poner un ejemplo, prestad atención a ambos instrumentos en Ceremonial Void o Immense Malignancy y sabréis de qué os estoy hablando. Respecto a las guitarras, rezuman agresividad y contundencia a lo largo y ancho del plástico, el brazo de Rubin es una máquina de generar riffs destroza-cuellos, cuadrando a la perfección en su progreso y mostrando una vez más cómo calidad y brutalidad no son términos que deben estar reñidos, por mucho que tantos se empeñen en proclamar lo contrario. Y por último, nos queda Fisher y su vozarrón. No sé cómo andará hoy en día con los Cannibal pues no he seguido su trayectoria tras Vile, pero lo que dejó grabado este señor en las pistas de 'Imperial Doom' y en el posterior 'Millenium', merece todos mis respetos. Sin duda una de las voces más feroces e impactantes de la escena.


Respecto a los tracks, no voy a desgranar tema a tema el asunto, prefiero que hable la música y os animo especialmente a que le deis cera a los dos cortes finales. Por un lado, Final Cremation, octavo corte de esta obra, que fue la encargada de engancharme a esta monstruosa propuesta de los de Florida y que resume de forma fidedigna lo apuntado en los párrafos superiores: sección rítmica estelar, riffs de guitarra atronadores y adictivos, Corpsegrinder destrozando sus cuerdas vocales, si es que le queda alguna... Poned atención a la sección que da inicio en 01:38, resulta imposible no mover el cuello con ese impecable riffazo, más que digno heredero del “estilo Hanneman”.


Por otro lado, tenemos Darkest Dream, que pone el punto y final a Imperial Doom y cuya lenta cadencia inicial nos arrastra hacia el punching-bag en el que se transforma nuestra cabeza (00:24) vapuleada por esas violentas guitarras que parecen querer estallar en el jodido altavoz. Además, atención a la sección central donde emerge el burbujeante bajo de Erp.


No sigo dando la brasa. Un apabullante trabajo de death metal de la legendaria vieja escuela, que  demuestra, una vez más, que aquellos que juegan en segunda línea también son capaces de facturar obras tan impactantes y brillantes como los jefazos del género.

GIRA DE BOLT THROWER



La legendaria banda británica de death metal vuelve a la carretera el próximo mes de septiembre con una gira que desafortunadamente no pasará por nuestro país. Overtures of War 2014, como han denominado los de Coventry a este nuevo asalto al continente europeo, alzará el telón el 21 de septiembre en Bremen (Alemania) y finalizará el 5 de octubre en Hasselt (Bélgica). Aparte de tierras germanas y belgas, el tour pasará por Chequia, Austria, Suiza y Francia.

Acompañando a BOLT THROWER, unos auténticos teloneros de lujo, MORGOTH, a los que se sumarán en fechas concretas (ver cartel) INCANTATION, VALLENFYRE o SOULBURN, conformando un cartel brutal. Más información en la página web de la banda, /http://www.boltthrower.com/


jueves, 21 de agosto de 2014

MORBID ANGEL - Domination (1995)




Hablar de MORBID ANGEL supone mentar a una de las más grandes deidades del panorama deathmetalero. Integrantes de la malévola cartera de bandas de la insidiosa Earache junto con ENTOMBED, NAPALM DEATH, CARCASS o BOLT THROWER, la banda fue fundada a mediados de los 80 en Tampa (Florida) por el guitarrista Trey Azagthoth. Considerados como una de las bandas más trascendentales e influyentes del género, MORBID ANGEL posee un sonido original e inconfundible, su música es una tormenta de intensidad y contundencia, no exenta de melodía. Con unos riffs tremendamente pesados marca de la casa Azagthoth, trepidantes e ingeniosos cambios de ritmo, con un Sandoval pletórico tras la batería, todo ello aderezado por una de las voces más genuinas del death, Mr. David Vincent, nos encontramos con una banda única, piedra angular de un género, creadora de una corriente que apuesta por una temática anticristiana y ocultista, que venera las antiguas civilizaciones (sumerios, romanos) y que se inspira, entre otros, en Lovecraft, Mozart o Slayer.

En 1989 publican su primer álbum Altars of Madness (Earache) que supone una carta de presentación atronadora en la, por aquel entonces, emergente escena del death metal. Tras su espectacular y venerado debut, publican sendos lps, Blessed are the Sick (Earache, 1991) y Covenant (Giant, 1993) que no hicieron más que confirmar el tremendo potencial mostrado por los estadounidenses en su debut y auparlos sin discusión alguna al trono de un género que, tras años de residir en el underground, comenzaba a gozar de cierta popularidad, éxito que se ve reflejado en la publicación del mismo Covenant en una multinacional.

Con estos antecedentes, en 1995 la banda publica Domination (Giant), su cuarto trabajo, que comienza por la letra D, cuarta letra del alfabeto (todos sus discos siguen cronológicamente el orden del abecedario). Personalmente, es mi álbum favorito de la banda (junto con Blessed are the Sick), quizá porque fue el primero que escuché y me enganchó desde su portada. El disco goza de la producción más pulida hasta entonces de la banda y en él encontramos una gran variedad de temas, que van desde canciones tralleras y contundentes, pasando por medios tiempos y temas instrumentales, elementos comunes en lps anteriores (bueno, en Altars of Madness no hay instrumental, es una apisonadora de 4000 toneladas que te machaca el cráneo sin piedad alguna).

Si en Covenant habían grabado como trío por la espantada de Richard Brunelle tras Blessed are the Sick, para su cuarta opus reclutan a Erik Rutan (exRipping Corpse, Hate Eternal) como segundo guitarrista, quien insufla a la banda savia nueva. De hecho, Azagthoth delega tareas compositivas en Rutan, quien responde a la perfección aportando cuatro temas al nuevo trabajo. Las letras son obra y arte de David Vincent y siguen girando alrededor del anticristianismo y la blasfemia.





Domination se compone de 11 canciones. El temazo que abre el disco, Dominate, nos muestra a la banda en su salsa: frecuentes cambios de ritmo, espectacular solo por parte del maestro Azagthoth y un Sandoval espectacular a la batería. Los growls de David Vincent quitan el hipo, especialmente al final del tema. A Dominate le sigue otro de mis favoritos del disco, Where the Slime Live, un medio tiempo arrastradizo que nos muestra cómo el ritmo lento y pesado no merma contundencia y potencia a la rola. Por cierto, Azagthoth le dedica el sublime solo del tema a su admirado Eddie Van Halen.

Los dos temas mencionados ilustran a la perfección lo que nos vamos a encontrar en el resto del disco:

Temas cañeros, como Eyes to See, Ears to Hear, This Means War, Dawn of the Angry (ojito al riff principal de este tema) o medios tiempos como Caesar’s Palace (con un inicio instrumental sorprendente) o Inquisition (Burn With Me), que aborda la caza de brujas. Además, incluyen un par de temas instrumentales, Melting y Dreaming, que sirven para tomarnos un respiro entre tanta devastación musical. En este sentido me gustaría resaltar que Morbid Angel es probablemente, dentro de la escena death y junto con los dioses NOCTURNUS, uno de los pioneros a la hora de introducir teclados en sus obras, aportando a su sonido un toque más siniestro y macabro, aún si cabe. El álbum se cierra con la pieza más original del disco, Hatework, creada por Rutan y con aires de himno, una oda épica y grandiosa al mal y al odio. Sin duda, una colosal manera de cerrar un espectacular trabajo.



Con este disco, Morbid Angel cierra una época en su trayectoria, ya que tras la gira de Domination y la publicación de Entangled in Chaos (disco en vivo de la citada gira), David Vincent abandona la banda, siendo reemplazado por Steve Tucker, quien grabó otras tres obras de notable calidad del grupo (Formulas Fatal to the Flesh, Gateways to Annihilation y Heretic). Diez años después de la publicación de Domination, Vincent vuelve y Morbid Angel se embarca en numerosas giras y comienzan a preparar material para lo que sería su siguiente álbum, el polémico Illud Divinum Insanus (Season of Mist, 2011), del que algún día hablaremos por aquí.

“Come and walk the line and you will burn with me”



84/100

domingo, 27 de julio de 2014

Orígenes...

Para los seguidores de la abominable banda de Birminghan, el origen de parte del nombre de este blog no debe ser ninguna sorpresa. Incluido en el histórico "From Enslavement to Obliteration" (Earache, 1988), Lucid Fairytale es el tercer corte del lp y su elección como nombre para el blog no se debe a razones musicales o cuestiones letrísticas, no. Me mola el título y su segunda palabra (cuentos de hadas) agrupa buena parte de los contenidos de la página: textos, críticas, comentarios, ensayos, etc. Frente a la parte brillante y lúcida, nos encontramos con Dark Rhymes que completa el círculo con un enfoque oscuro y tenebrista. Vamos, un apunte innecesario, una perogrullada que no aporta nada en esta aburrida y calurosísima  tarde de domingo en donde las neuronas está a punto de estallar, pero que igual algún lector agradece.

Y ya que hemos hablado de unos titanes como la banda de Shane Embury and Co., no puedo más que rendir mi más sentido tributo a estos auténticos jefazos, ejemplo plausible de autenticidad y compromiso, algo bastante complicado de encontrar en los tiempos que corren, ¿verdad? Nada más y nada menos que treinta y tres años en la brecha, un buen puñado de discos en el zurrón, una trayectoria regular con muchas más luces que sombras, un directo BRU-TAL y una defensa a ultranza de sus ideas y convicciones hacen de NAPALM DEATH una de las formaciones de grindcore y metal más importantes de la historia  y completamente imprescindibles en el panorama actual. Os dejo algunos de mis temas favoritos para que los degustéis plácidamente mientras os tomáis un delicioso té con una nube de leche y unas exquisitas galletitas escocesas de mantequilla, como no podía ser de otra manera.

ROOOOOOOOOAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR!



                                                                             You Suffer



 Scum


                                                                   Suffer the Children

                                                         Pay for the Privilege of Breathing



viernes, 29 de julio de 2011

ENTOMBED To Ride, Shoot Straight And Speak The Truth (1997)







Con un título más propio de un espagueti-western de Sergio Leone que de una banda de metal extremo, Entombed nos presentan su cuarto larga duración, una vuelta de tuerca más en su particular sonido. El lp aparece en 1997, cuatro años después del inspirado Wolverine Blues, que descolocó a muchos de sus seguidores old school, y en mi modesta opinión, casi un lustro es demasiado tiempo entre una y otra obra para unos muchachos que en tres años de orgasmo creativo nos habían regalado otros tantos discazos imprescindibles, tres obras capitales de la música extrema, siendo Left Hand Path y Clandestine discos OBLIGATORIOS para comprender la evolución del death metal en los últimos 20 años.
En este sentido, considero necesario mencionar que Entombed fue el principal precursor del denominado sonido Sunlight, nombre del estudio donde el productor Thomas Skogsberg maceró una buena colección de grandes discos de death metal escandinavo, especialmente desde finales de los 80 hasta el primer lustro de los 90, y caracterizados por su peculiar trato al sonido de las guitarras, con una afinación más baja de lo normal.
El productor sueco repite también en To Ride……, un disco que nos muestra a unos muchachos con la mente muy abierta y con enormes deseos de experimentar que, guiados por su batería y principal compositor Mr. Nicke Andersson, deseaban continuamente reinventarse, ocurre que en este lp pienso sinceramente que se pasaron demasiado con la rosca.
Si en Wolverine Blues nos encontramos a unos Entombed más accesibles que en los dos anteriores discos, en este trabajo, los suecos abandonan definitivamente los senderos del death (sólo nos queda la voz de LG y a ratos) que tan buen resultado les habían dado antaño y apuestan por un sonido más rockero y garagero, con toques de Hardcore Punk, Groove, Stoner, incluso algo de blues y rock sureño, mejunje que algunos bautizaron acertadamente como death n’roll, concepto que ilustra a la perfección lo que la banda nos propone en To Ride y en algunos trabajos sucesivos, y si bien cronológicamente y estilísticamente no se puede enmarcar en la corriente escandinava que revitalizó el rock a finales de los 90, con bandas como Gluecifer, Turbonegro Backyard Barbies o los mismos Hellacopters, sí se aprecia el gusto por los sonidos rockeros de unos MC5, Kiss o Motorhead.

Aunque siempre habían reconocido estas influencias clásicas, nunca las habían plasmado tan claramente en un disco como en To Ride (aunque en Wolverine ya se podía atisbar algo). Y no sólo eso, estos muchachos estaban abiertos a todo tipo de sonidos y, entre otras cosas, comenzaron a consumir música de la emergente corriente de rock alternativo americano encabezada por Sonic Youth o Dinosaur Jr. De este modo, antiguos héroes de la banda como Repulsion, Slayer, Autopsy o Venom, habían dado paso a influencias menos underground y esto se iba a ver plasmado en su sonido.
Los cambios en la banda no sólo se reducen a su estilo. Tras publicar Wolverine Blues, abandonan tras una serie de disputas contractuales Earache, la discográfica que durante los 90 agrupó a las principales bandas de metal extremo de la época y con los que tenían firmados dos discos más, fichan por Eastwest, en lo que se suponía iba a ser su pelotazo comercial definitivo. Nada más lejos de la realidad, no llegan a sacar lp con la filial de Warner Bros y acaban fichando por un sello menor, Music For Nations, que apenas les da bola. Este hecho, el fracaso comercial, fue uno de los principles motivos (sino el principal) para que Nicke Andersson, verdadero alma de los de Estocolmo, decidiera largarse con sus Hellacopters tras To Ride y avanzar aún más en su exploración musical.
Pasando a analizar el disco que, aunque se aleje de la propuesta original de Entombed y a pesar de los aspectos negativos que posee que relataré a continuación he de dejar claro que me encanta porque contiene las últimas grandes composiciones de la banda con Nicke, que no es moco de pavo, el disco posee varios temas que podrían entrar en un grandes éxitos de la banda, pero además el halo macarra y sucio que posee el lp le va que ni pintado, el artwork me parece muy original, con una foto impagable en el interior donde aparece un jet (privado) con el antiguo y grandioso logo de Entombed (bendito photoshop) y para acabar de ponerme palote el disco tenía una edición especial doble, y en el disco extra aparecen unas Family Favourites, con versiones impresionantes de Venom, MC5, King Crimson, Venom y Black Sabbath, hecho que me hizo descubrir las tres primeras bandas y por las que eternamente estaré agradecido a los suecos. Por lo tanto, observaréis que este disco para mí es bastante especial.
"....eveytime you fight something down it comes back even stronger..."
Una vez vistos algunos aspectos positivos, enumeraré aquellos inconvenientes que comentaba hace un momento. Por un lado el sonido predominante de los platos y el charles de la batería, un chssssss casi continuo que no abandona tu oído hasta media hora después de darle al Stop. El motivo de este desbarajuste no lo tengo claro y no sé si fue por el ansia de protagonismo de Nicke o a un inaudito fallo de producción o mezcla.
Además, otro altibajo que le encuentro es que las composiciones no están a la altura de trabajos anteriores. La chispa de Nicke aparece, pero a cuentagotas y los hachas Uffe y Alex, acostumbrados a trabajar con el colchón compositivo del gran batería a las espaldas, no estaban en esos momentos inspirados para componer más de dos buenos temas por cabeza. Eso sí, la irrupción del nuevo bajista Jorgen Sandström (ex vocalista entre otras issues de los Grave) aporta aires renovadores e introduce algunos pasajes de bajo realmente interesante.


El último punto negativo que le hallo a To Ride es que algunas letras suenan infantiles y poco inspiradas ( I love you baby when you're dead, and you're so red---creo que sobran comentarios) algo que se repetirá en discos sucesivos y es otro elemento más, que sumado a los anteriores, puede demostrar mi tesis (comentada con colegas del “gremio”) de que el barco se estaba hundiendo con conflictos internos, problemas de ego y peleas discográficas, no existía la unión de antaño y ello repercutió inevitablemente en las canciones. Probablemnte la marcha de Nicke, el adalid de esta causa llamada Entombed, era ya algo inevitable y calculado antes de la publicación del disco y a pesar de que éste contiene momentos que considero sublimes (por la innegable calidad de los músicos) hay otros en los que la banda parecen jugar con el oyente, introduciendo en el lp canciones como Put me Out, que por momentos parece una broma de mal gusto y que te empuja inevitablemente a pasar de canción.
Teniendo esto en cuenta, nos encontramos con un trabajo rudo, a medio pulir y deslavazado, que en ocasiones y dependiendo de la paciencia del oyente puede llegar a aburrir y cansar por el maldito sonido de los platos, pero donde vamos a hallar un buen puñado de temas que harán las delicias de aquellos que degustaron Wolverine Blues o sus álbumes posteriores. Me refiero a los cuatro primeros temas del trabajo y a Wreckage, el temón que cierra, no sólo To Ride, sino una época impresionante e inolvidable para la banda.
Wreckage y el tema título que abre, son para mí de largo lo mejor del lp (of course de la mano de Nicke), dos temas épicos con grandes ritmos y una gran interpretación de LG. Además Like this With the Devil, un tema muy Groovy, Lights Out y Wound, todas enlazadas, completan un inicio atronador, mostrándonos la vena más deathrollera de la banda.
They supone un cambio de tercio, un tema más pausado y con un puente y estribillo bastante inspirados, tiene cierto aire sureño, eso sí pasado por el filtro de estos suecos. Cortesía de Alex Hellid es también Boats, un blues bastante conseguido, donde demuestran lo ecléctica que puede llegar a ser su propuesta.
Del resto de temas me gustaría resaltar DCLXVI (es decir, 666 en números romanos), un pasaje de piano precioso, obra de LG Petrov que sirve de puente entre Somewhat Peculiar y Parasight, dos buenas canciones, la primera de ellas en la línea deathrollera del comienzo, mientras que Parasight es otro temazo con una gran letra. Parece grabada en directo y al comenzar escuchamos unos gritos femeninos ensordecedores (no penséis mal…), como si de un gig de los Beatles se tratara y comienza la tralla en un tema que encajaría perfectamente en Wolverine Blues o en ese fantástico Ep que fue Hollowman. Para no aburriros más con los temas, acabaré con Damn Deal Done, otro himno de este disco y favorita en directo. Compuesta por Nicke en colaboración con los dos guitarras, posee un gran riff principal que te enganchará a la segunda escucha, notables punteos de Uffe y Alex y como casi siempre una excelente interpretación de ese monstruo de los vocales que es LG Petrov (grite, brame, gruña o susurre).
En definitiva,  un plástico que a pesar de sus evidentes carencias, no desmerece el legado clásico de la formación sueca. Tuve la suerte de estar en la gira en la que lo presentaron  y sonaban como un tiro.
80/100


jueves, 21 de julio de 2011

DEATH BREATH - Death Breath EP




El regreso del hijo pródigo.

Así podríamos subtitular esta reseña que supuso el retorno del polifacético Nicke Andersson a los sonidos que lo elevaron a los altares del metal extremo con los legendarios e influyentes Entombed. Y para seros sinceros, tengo que decir que ya era hora, pues aunque el bagaje tanto con The Hellacopters como con The Solution es altamente recomendable y merece todos mis respetos, este pollo ha nacido para hacer death metal y además del bueno, como así lo atestigua el 7” que hoy traemos a Dark Rhymes & Lucid Fairytales.

Según palabras del propio Andersson, uno de los motivos principales que le llevó a volver a componer death metal fue su hartazgo respecto a la escena actual del género y, en consencuencia, su deseo de componer la música extrema que a él le gustaría escuchar. Con toda seguridad, la música que tenía en mente el sueco no era ni más ni menos que la de viejos héroes como Autopsy, Repulsion, los Death más primitivos o incluso sus Entombed/Nihilist primigenios, pues es precisamente a esas influyentes formaciones a lo que “apesta” terriblemente este EP, a death metal a la antigua usanza, crudo y sucio, muy lejos de las obras ultratécnicas, megaproducidas y retocadas en estudio que pululan hoy en día en la escena. Además, este “back to the roots” también se vio notablemente imbuido por el tiempo que pasó trabajando en la reedición de los demos de Nihilist y su participación en el libro de Daniel Ekeroth, “Swedish Death Metal”.

De este modo, en 2006, aprovechando una parada en la rutina disco-promoción –gira de los ‘Copters, el bueno de Nicke unió fuerzas con Robert Perhsson (la otra mitad de la banda) y con Mange Hedquist y grabaron las tres pistas que componen este EP, que no es más ni menos que un atractivo adelanto de lo que un par de meses después sería el primer y único disco que los suecos han grabado hasta la fecha, “Stinking Up The Night”, y que, junto al posterior MCD “Let It Stink” (con guiño y parodia en título y portada a los escarabajos más famosos del mundo), completan la discografía de estos Death Breath. Y digo atractivo porque el caramelo incluye dos temas inéditos, sacados de las sesiones de grabación del disco, y que sólo vieron la luz a través de este trabajo.

Metámonos en faena:

“Death Breath” es el tema que da título a la obra y, al mismo tiempo, a la banda; podemos asegurar que nos captura desde su siniestro e inquietante inicio y que supone una excelente carta de presentación de la banda en sociedad. Tras ese inquietante riff inicial, nos damos de bruces con el punzante y arrollador ritmo principal del tema, un definitivo rompecuellos, simple y contundente. A destacar el break a mitad de tema, en la onda deathrollera de un Wolverine/To Ride. La letra es de lo más dantesco, el fétido aliento de un muerto viviente puede acabar con la vida de lo que se encuentre a su paso. Recomiendo la visión del video, prueba palpable de que se pueden conseguir cosillas interesantes con pocos medios.


Video del tema Death Breath


En los apenas 2 minutos y medio de duración del siguiente track, “Corpses of Death” no hay concesión alguna, la intensidad se eleva aún más si cabe que en el destripante tema inicial. Andersson golpea la batería como si de un martillo pilón se tratara y el daño en nuestro cerebro es de órdago y comienza a ser irreparable. Por otro lado, la labor vocal en este track recae en los guturales de Markus Karlsson (I QUIT), quien le otorga un enfoque más angustioso y sofocante que Perhsson. Tanto en “Corpses Of Death” como en “Matricide” (el cierre del EP) el sonido es más sucio y trabado que en el tema título, hecho que según he podido averiguar, fue realizado a conciencia pues, este último procede de las sesiones de grabación del disco, mientras que los otros dos tracks, a pesar de que fueron compuestos en las mismas sesiones, fueron grabados en otro estudio, para darle un enfoque más rancio y vieja escuela y otorgarle al trabajo el añejo sonido de los 7” de primeros de los ’90.

Cerramos este EP con "Matricide", otro trallazo que apenas sobrepasa los dos minutos y medio y, aunque el daño ya está hecho y nuestras neuronas pueden dar buena fe de ello, a estas alturas nos da absolutamente igual, porque lo que nos encontramos es el caramelo absoluto de este EP. A los seguidores del “Clandestine” se les pondrá una sonrisa de oreja a oreja cuando escuchen el inicio y ritmo principal de semejante aplanadora, pues (o mis oídos me engañan) suena horrores al comienzo de “Chaos Breed”. Esa guitarra inicial tiene copyright del señor Nicke Andersson, suena más a Entombed old school que todo lo que han hecho sus excompañeros desde que se fue su alma mater, por mucho que duela decirlo.

En definitiva, una muy destacable vuelta de Nicke Andersson a los terrenos del death tras una década rockeando, así como un excelente aperitivo de lo que nos podemos encontrar en la (hasta ahora) corta discografía de estos suecos de putrefacto aliento, que probablemente se verá aumentada a principios de año con una nueva obra. Recomendado para los seguidores del death metal old school en general y especialmente para los que sufrieron un coitus interruptus con la marcha de Andersson de Entombed.

75/100

miércoles, 20 de julio de 2011

LIERS IN WAIT - Spiritually Uncontrolled Art (1991)




Suecia. Principios de los 90.

Con estos datos nos dirigimos inexorablemente a la enorme y original escena de death metal que se generó en el país escandinavo hace ya más de dos décadas. Hemos dicho escena, y más bien podríamos tildarlo de movimiento cultural, pues lo que ocurrió en este rico estado que no alcanza los 10 millones de habitantes, supone uno de los puntos y aparte en la historia del metal, esa explosión brutal de bandas (muchas de ellas de una enorme y contrastada calidad), la publicación de fanzines a cascoporro y el intercambio musical de demos, constituyó una verdadera revolución en la manera de concebir y vivir el metal entre aquellos que vivieron de primera mano la experiencia. Al mismo tiempo, también podríamos considerarlo como la respuesta europea a la influyente y genuina corriente death que años atrás había eclosionado en Florida con auténticos pioneros del género como Death, Deicide, Morbid Angel, Atheist, Obituary, etc, de la que obviamente bebieron los mozalbetes escandinavos.

Pues bien, para hallar el origen de Liers In Wait, tenemos que sacar del baúl de los recuerdos a una de las tantísimas bandas que parió la escena sueca, los legendarios y brillantes Grotesque, formados en Gotemburgo a finales de 1988 y que año y medio más tarde perpetraron una de las más aberrantes y malévolas obras que se recuerdan en el patio, su MCD “Incantation”, una fusión perfecta de death, thrash y black primigenio, ultra recomendado para los amantes de lo extremo (para muestra un botón). Los genios creativos detrás de tanta mala ostia eran (sobre todo) Kristian Wåhlin y Tomas Lindberg, a los que se unió Alf Svensson, otra bestia parda del ramo. Tristemente, se cree que la entrada de este último contribuyó a su separación, pues fueron incapaces de canalizar de forma positiva los egos y capacidad creativa de cada uno. A pesar de la ruptura, los tres músicos siguieron ensayando juntos durante un tiempo previo a la disgregación definitiva, con Hans Nilsson a la batería y Anders Björler a las cuatro cuerdas.

De las cenizas de Grotesque nacieron dos grupos monumentales: por un lado, Lindberg y Svensson unieron fuerzas con Bjorler y formaron At The Gates, mientras que Wåhlin se quedó con Nilsson tras los bombos y creó la banda que protagoniza esta reseña, los efímeros, pero no por ello menos recomendados Liers In Wait.

De sobras es conocida la trayectoria de At The Gates, verdaderos padres, junto con Eucharist y Ceremonial Oath del Sonido Goteborg y poseedores de una discografía impoluta y brillante que les granjeó un éxito relativo en ventas y absoluto en crítica. En la otra cara de la moneda tenemos a Wåhlin y sus Liers in Wait, que desafortunadamente apenas llegaron a publicar de forma oficial el MCD que hoy presentamos en el Portal, este Spiritually Uncontrolled Art (menudo titulaco!!!), que reúne todos los clichés definitivos y definitorios del género, empezando por el “abominable” monicker de la banda, probablemente “robado” de una de las más infames letras de David Vincent ('Abominations'), el indescifrable pero al mismo tiempo excelente y sugerente logo, el ya mencionado título, que nos da una pista de lo que vamos a encontrar en cuanto le demos cera al trabajo y por último, la portada. La primera es la portada original, mientras que la restante pertenece a la reedición del 96, pues para mi gusto esta segunda está más currada y conecta mejor con el concepto de la obra. Detrás del artwork del disco está un tal Necrolord, que no es ni más ni menos que el seudónimo del señor Kristian Wåhlin, autor de portadas tan conocidas como In The Nightside Eclipse, Storm Of The Lights Bane, Slaughter of The Soul o Lepaca Kliffoth. Precisamente el alma mater de los creadores de esta última obra, Christofer Johnsson, es el encargado de grabar las voces en Spiritually Uncontrolled Art.




Respecto a lo estrictamente musical, con casi toda probabilidad, los 17 minutos que conforman esta obra pueden ser de los más brutales e intrincados que se hayan parido en la fría Suecia de primeros de los 90 y ello, teniendo en cuenta la cantidad de titanes que pululaban en la zona (Entombed, Unleashed, Grave, Edge Of Sanity), no es moco de pavo. En cierto modo, Liers In Wait no deja de ser la continuación natural de Grotesque, algo bastante lógico si tenemos en cuenta que Wåhlin era el principal compositor en ambas agrupaciones, aunque a decir verdad su nueva propuesta se mueve en terrenos más técnicos que la banda seminal sin perder ni un ápice de su inherente brutalidad y, en general, más sofisticada que la inmensa mayoría de sus coetáneos suecos, como hemos comentado poco más arriba. En este sentido, la influencia del death americano en los de Gotemburgo se hace bastante patente, hecho que se refleja también en las letras, muy en la onda de unos Morbid Angel, con referencias a la obra de Lovecraft. La estructuración demencial de cada tema, los innumerables y continuos cambios de ritmo ejecutados a una velocidad ultrasónica que, por momentos, pueden hacer al oyente poco avezado perderse en una maraña de riffs y redobles -que huelga decir se hallan brillantemente concatenados (sí, aquí nada suena fuera de lugar)- constituyen la principal baza de este trabajo único e irrepetible.

En palabras del Tomas Lindberg en el libro de Daniel Ekeroth ‘Swedish Death Metal’ Liers In Wait “crearon por aquellos entonces lo que Nile hizo diez años después. Spiritually Uncontrolled Art es una joya perdida de Death Metal Sueco. Nosotros (At The Gates) tuvimos toda la suerte y ellos no consiguieron nada. No fue justo. Fue cruel”. Quizá se pasó en lo de los 10 años pero creo que sobran comentarios.

Cinco son los temas que componen el MCD, todos de una excepcional factura y ejecución por lo que me resulta complicadísimo destacar un tema sobre otro. Desde Overlord, el frenético opener, que supone un puñetazo directamente al mentón y un aviso a navegantes de que la somanta de palos que nos va a caer es de órdago, hasta la instrumental Gateways, que echa el cierre a la obra con un riff arrastrado acojonante acompañado de unos órganos que ayudan a crear una atmósfera cuando menos inquietante y una épica y melódica parte intermedia con solos de bella factura, nos damos de bruces con composiciones trepidantes y malsanas, plagadas de vibrantes y complicadas vueltas de tuerca. Aún así y a riesgo de extenderme en demasía, me resulta inevitable mencionar Maleficient Dreamvoid, cuyo evocador e inspirado inicio nos otorga cuarenta segundos de tregua entre tanta devastación, para conducirnos a continuación hacia una espiral de ritmos y desenfreno, con secciones tan aplastantes como la que comienza rondando los dos minutos, o el final del track donde los sintetizadores vuelven a hacer acto de presencia creando un efecto sofocante y angustioso. La interpretación de Johsson en este tema alcanza las cotas más altas de agresividad del plástico, aunque creo que esos berridos guturales demoníacos tan cafres a lo Glen Benton fueron tratados probablemente en el estudio por la mano de Skogsberg que, cómo no, se encontraba detrás de otra magnifíca creación sueca, y van...

Desafortunadamente, Liers in Wait desapareció en 1995 motivado principalmente por los continuos cambios de miembros (parece que cambiaban de line up, del mismo modo que cambiaban de ritmo XD) y porque el interés de Wåhlin se orientó más hacia su labor como diseñador de portadas. Por lo tanto, el bagaje de los suecos se reduce a esta excelsa obra, obligatoria para todo fan del death metal o de la música extrema en general y otra prueba fehaciente de que si escarbamos un poquito podemos encontrar auténticas joyas que desgraciadamente se encuentran postergadas por el paso del tiempo.

Pd: No podría haber hecho la reseña sin consultar la obra de Daniel Ekeroth, “Swedish Death Metal”, libro que desde aquí recomiendo a todo aquel al que le interese conocer qué se coció en la Suecia de primeros de los 90.

95/100